La Garrotxa: hay una zona volcánica en España que casi nadie conoce

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Volcán de Santa Margarida, en la comarca da La Garrotxa.(Crédito imagen Wikimedia Commons).
Volcán de Santa Margarida, en la comarca da La Garrotxa.(Crédito imagen Wikimedia Commons).

Hace unos 11.000 años, esto es hacia finales del paleolítico, la primera cultura humana (y su maestría en la creación de herramientas de piedra) estaba a punto de desaparecer en algún lugar de la actual Senegal. En aquel tiempo, a finales de la glaciación europea, los habitantes de la península ibérica eran cazadores recolectores, tenían la tez muy oscura, los ojos azules y el cabello castaño.

Probablemente, alguno de estos habitantes del neolítico patrio fue en aquel tiempo testigo del que habría de ser el último fenómeno volcánico que sucedería en la península. Hablamos del volcán Croscat, el mayor (y obviamente el más joven) de toda nuestra geografía continental, situado en un lugar del que tal vez no hayas oído hablar, la comarca de la Garrotxa, un precioso rincón al norte de Girona, hoy convertido en Parque Natural.

Pero antes de hablaros de un rincón que sorprende por sus paisajes y por albergar alrededor de 50 edificios volcánicos, viajemos un momento al pasado. Toca retroceder unos 5,3 millones de años hacia atrás. En aquel momento (hablamos de finales del Mioceno) alrededor de todo el oeste europeo comenzaron a formarse una serie de fracturas en la corteza terrestre. Estas brechas, por las que el magma encontraba un camino hacia la superficie, se extendían desde el mar del norte hasta el sur de la península ibérica.

La Garrotxa se formó a raíz de uno de los últimos remanentes de aquella actividad volcánica pan-europea. La mayoría de las erupciones que se dieron en esta comarca, comenzaron hace 500.000 años, y como comenté al hablar del volcán Croscat, finalizaron hace 11.000 años, apenas un suspiro en la escala geológica.

Si visitas la zona, en la que se encuentra la población de Olot, no esperes encontrar conos humeantes, claro. Hace mucho tiempo que aquella falla europea pasó a mejor vida, pero la naturaleza ha sido bastante benévola con la comarca, y algunos de los edificios volcánicos mantienen su forma – si bien obviamente suavizada con un tapiz vegetal – prácticamente incólumes. Es el caso del volcán de Santa Margarida, cuya imagen podéis contemplar abriendo este post.

Volcán Croscat, con la apertura de la cantera bien visible. (Imagen vista en el blog Cultura y Turismo).
Volcán Croscat, con la apertura de la cantera bien visible. (Imagen vista en el blog Cultura y Turismo).

En otros casos, como el del “jovenzuelo” volcán Croscat, la mano del hombre sobre el entorno es más que evidente, ya que ha existido actividad extractiva hasta prácticamente la década de los 90 del siglo pasado. La hendidura que la cantera ha formado en el cono, perfectamente apreciable en la imagen superior, tiene no obstante su utilidad didáctica. Recientes proyectos de restauración hacen que ahora sea posible observar el interior de un edificio volcánico e imaginar cómo fue creciendo. Olvídate de infografías en 3D, un ejemplo como este solo lo verás in situ.

Además, por lo que puedo leer del Croscat parte una colada de lava de unos seis kilómetros de longitud sobre la que se asienta uno de los lugares con mayor atractivo ecológico de la comarca, el hayedo de Jordá (“Fageda d’en Jordà” en catalán). La humedad del ambiente, ha hecho posible que crezcan estos árboles a una altura menor de la habitual.

Para finalizar la excursión, yo no me perdería el volcán Montsacopa, que tiene la particularidad de encontrarse en pleno municipio de Olot – lo que lo convierte en toda una atracción turística – y sobre el que se sitúa la ermita de San Francisco, desde donde las vistas sobre la población son espectaculares.

Vista del volcán Montsacopa y la ermita de San Francisco vigilando a la población de Olot. (Crédito imagen Turisme.Olot).
Vista del volcán Montsacopa y la ermita de San Francisco vigilando a la población de Olot. (Crédito imagen Turisme.Olot).

En fin, seguro que os ha sorprendido tanto como a mi saber que en las estribaciones del Pirineo gerundense se encuentra una comarca con un pasado volcánico. Si te preguntas si los volcanes dormidos pueden volver a despertar, la respuesta es sí. Al menos así lo afirma Joan Martí, director del centro de Geociencia del CSIC, aunque para vuestra tranquilidad, nada indica que lo vayan a hacer de forma inmediata. Hoy por hoy no se considera que la zona esté en riesgo, de modo que ni siquiera hay sismógrafos instalados para vigilar la actividad, de modo que si algún día estos volcanes catalanes vuelven a rugir, probablemente nosotros no lo veamos.

Vídeo | Un selfie desolador de un bombero enseña la llegada inevitable de la lava de la erupción de La Palma al pueblo

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