Vocero del Vaticano: Ningún Papa encubrió a mexicano Maciel

SILAO, México (AP) — El papa Benedicto XVI pidió a los niños de México que sean los mensajeros de la paz y luego se preparó para el momento culminante de su visita a este país estremecido por la violencia del narcotráfico: La misa al aire libre del domingo a los pies del monumento a Cristo Rey, uno de los símbolos más importantes del catolicismo mexicano.

Benedicto deseaba acudir al estado de Guanajuato específicamente para ver y bendecir la estatua, que quiso ver su antecesor Juan Pablo II pero nunca pudo, dijo el vocero del Vaticano, el reverendo Federico Lombardi.

La estatua de bronce, de 22 metros (72 pies) de altura, representa al Altísimo con los brazos abiertos y recuerda a los mexicanos la cruenta revuelta de 1926-1929 de los cristeros contra el gobierno por sus leyes anticatólicas que llegaron a prohibir incluso las misas en público como la que oficiará Benedicto ante unas 350.000 personas, según los pronósticos de los organizadores del evento.

El estado de Guanajuato fue escenario de algunos de los enfrentamientos más cruentos en la Guerra de los Cristeros y la región sigue siendo un bastión del conservadurismo católico en México.

La estatua "expresa una identidad del pueblo mexicano que tiene una historia en relación con el testimonio de la fe, de quienes lucharon por la libertad religiosas en su momento", dijo monseñor Víctor René Rodríguez, secretario general de la Conferencia episcopal mexicana.

Benedicto volará sobre la estatua, una copia del Cristo redentor de Río de Janeiro, en helicóptero en ruta a oficiar misa y la bendecirá desde el aire, dijo Lombardi. Al anochecer del domingo inaugurará por control remoto su nuevo sistema de iluminación.

Tras un encuentro privado con el presidente Felipe Calderón el sábado, el Pontífice bendijo a los miles de niños reunidos en la llamada Plaza de la Paz, a quienes dijo que rezará y les pidió hacer lo mismo por él.

El Papa les aseguró que los niños de México ocupan un lugar importante en su corazón, "particularmente los que soportan el peso del sufrimiento, el abandono, la violencia o el hambre, que en estos meses, a causa de la sequía, se ha dejado sentir fuertemente en algunas regiones" del país.

En la plaza, los miles de niños, adolescentes y jóvenes siguieron al Papa mientras ondeaban banderas del Vaticano y de México, aplaudían y gritaban.

Al final de su mensaje, niños que lo acompañaban en el balcón soltaron palomas blancas y una lluvia de papeles cayeron a la plaza.

De los 43,5 millones de mexicanos menores a 20 años, 36,2 millones (83,2 son católicos, ligeramente por debajo del promedio nacional. El mayor grupo de mexicanos son niños de entre 5 y 9 años, un sector al que Benedicto XVI ha apuntado para fortalecer a la Iglesia.

El domingo, el Papa saludará a decenas de miles de jóvenes cuando celebre una misa masiva en el Parque Bicentenario de Silao, a los pies del Cerro del Cubilete, en cuya cima se localiza el monumento a Cristo Rey.

La Presidencia de México informó en un comunicado que en el encuentro privado, Calderón y Benedicto XVI revisaron los desafíos que enfrenta el mundo como el cambio climático, la lucha contra el hambre, la necesidad de avanzar hacia el desarme nuclear y la proliferación de armas que favorecen la acción del crimen organizado, un problema que ha afectado particularmente a los mexicanos en los últimos años.

México mantiene relaciones diplomáticas con el Vaticano desde 1992.

A la llegada del Pontífice a Guanajuato miles de niños, jóvenes y adultos rompieron en gritos de apoyo.

"¡Se ve, se siente, el Papa está presente!", gritaba la gente una y otra vez. Una orquesta de niños animaban la zona y tocaban una y otra melodía.

Fabiola González, de 17 años y quien llegó con un grupo de 45 adolescentes desde la ciudad occidental de Guadalajara, se dijo muy emocionada.

"Para poder crecer en la vida es necesario el trato con Dios", dijo.

Elia Martínez Escobar, una empleada de la Secretaría de Educación en Guanajuato, llevó a sus dos hijos a ver al Papa.

"Les hablo de que debemos tener siempre fe en Dios, que él los va a ayudar", comentó la mujer de 40 años para quien la presencia de miles de niños y jóvenes es una muestra de cómo se les ha inculcado el "amor hacia la Iglesia y hacia Dios".

Antes, en la madrugada, un grupo de jóvenes brindó un regalo especial al Papa Benedicto XVI: una serenata.

Unos 25 jóvenes se reunieron a las cinco de la mañana para cantarle "Las Mañanitas", una tradicional canción mexicana que se entona para celebrar los cumpleaños de las personas, cerca del Colegio Miraflores en el que se hospeda en León.

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E. Eduardo Castillo reportó desde León y Adriana Gómez Licón, desde Guanajuato.

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