Vivió hace más de 13.000 años en la Edad de Piedra, pero su rostro podría confundirse con el de una mujer moderna

Benito Kozman

Este rostro pudiera ser el de cualquier mujer que nos cruzamos en la calle, y quizás nunca haría que nos volviéramos para admirarla. Pero en realidad no tiene nada de común y corriente.

Esta es la fisonomía de una mujer que vivió hace más de 13.000 años en lo que ahora es Tailandia, descendiente de los primeros seres humanos en poblar el sudeste asiático. Hoy podemos imaginar cómo era gracias una cuidadosa reconstrucción digital.

Reconstrucción facial de restos de mujer de la Edad de Piedra hallada en Tailandia. Foto: IBT

En realidad, los científicos contaban con muy poco: los restos se hallaron en 2002 en el abrigo de la roca de Tham Lod en el noroeste de Tailandia. Aunque estaban fragmentados, incluían restos del cráneo y los dientes.

Un equipo de investigación tailandés, dirigido por Rasmi Shoocongdej, profesor de arqueología en la Universidad Silpakorn de Bangkok, estableció que los huesos pertenecían a una mujer que probablemente tenía entre 25 y 35 años de edad y medía 5 pies de alto. Calcularon que la joven vivió hace 13.640 años durante el Pleistoceno Tardío.

Para reconstruir su rostro, el proyecto de investigación financiado por Tailandia no se basó en el método facial forense ampliamente utilizado en nuestros contemporáneos. En lugar de ello, emplearon una gama de relaciones entre el cráneo y los tejidos blandos para estimar los rasgos faciales.

Susan Hayes, de la Universidad de Wollongong en Australia, dijo a Live Science que la técnica se alejó de los patrones europeos.

Para determinar la apariencia facial, Hayes utilizó medidas de cráneos, músculos, piel y tejido facial blando derivados de grandes muestras de poblaciones contemporáneas en todo el mundo.

A continuación, utilizó los datos para determinar la relación entre el cráneo y las mediciones de tejidos blandos y rasgos faciales. Al aplicar esta relación a los restos esqueléticos tailandeses, Hayes creó una imagen bidimensional de una mujer con pequeños ojos en forma de almendra y una mandíbula ancha.

En cambio, en comparación con los datos faciales derivados de 720 mujeres contemporáneas que viven en 25 países diferentes y en tres continentes, la apariencia facial de la mujer de la Edad de Piedra sigue siendo claramente distinta, según investigadores.

Los rasgos de la mujer son más cercanos a las del este y sudeste de Asia, y similares a las mujeres japonesas de hoy en el ancho y la altura faciales.

Aun así, y de forma sorprendente, la mujer nos parece increíblemente familiar -tanto que nos podríamos cruzar con ella y pasaría inadvertida.

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