Cómo se vive la nueva normalidad en los países avanzados en la vacunación

Constanza Bengochea
·8  min de lectura
Dan Liberson junto a su novia en una reciente salida nocturna
Dan Liberson junto a su novia en una reciente salida nocturna

“No hay nada permanente excepto el cambio”, pensaba Heráclito. Según la base de datos de Our World in Data (OWD), de la Universidad de Oxford, Israel y Reino Unido son los países que lideran la vacunación contra el Covid-19. El primero inoculó a más del 60 por ciento de su población mayor de 16 años, mientras que Inglaterra a casi el 50 por ciento. Hoy, en aquellos horizontes, sus habitantes contemplan el ocaso del espanto y comienzan a transitar la nueva realidad que dejó la pandemia.

“Expectativas”, “calidad de vida”, “esperanza”, “reinvención” y “vivir el momento” son los conceptos que más sonaron entre los entrevistados por LA NACION al ser consultados por el inicio de esta nueva etapa en sus países, aunque todos coincidieron que les cuesta pensar en el fin de la pandemia del coronavirus mientras en el mundo continúe habiendo casos. Todos concuerdan que la superación será real cuando la inmunidad sea global.

En el continente europeo, Reino Unido encabeza la vacunación de sus habitantes. Después de alcanzar su pico máximo de fallecidos por coronavirus en enero, el número de muertes empezó a disminuir desde entonces, al igual que las hospitalizaciones.

Allí, Fernando Saturno (52) con sus tres hijos y esposa disfrutan los últimos días de las vacaciones de Semana Santa en un barrio residencial de Londres ubicado a media hora del centro de la ciudad.

A Saturno lo vacunaron contra el Covid-19 en marzo y espera para principios de junio su segunda dosis de la vacuna de Astrazeneca. “Cuando fui a ponerme la vacuna, tardé 5 minutos. Al salir, me llegó un mensaje al celular para que elija un turno para la segunda dosis”, dice, y explica que nunca debió registrarse en ninguna parte para recibir la inmunización porque allá a través del Servicio Nacional de Salud (NHS) disponen de tu historia clínica y “llaman por edad y antecedentes médicos”.

Saturno cuenta que allá los colegios prácticamente nunca cerraron y si bien cree que aún es pronto para hablar de “normalidad”, ya que hay varias actividades que aún están restringidas, la pandemia trajo cambios que llegaron para quedarse, como el teletrabajo.

“En abril empecé a trabajar en Amazon siempre desde casa. Fuí antes para conocer a mi jefe, pero al resto de las personas con las que trabajo siempre las traté por zoom”, dice, y explica que desde la compañía ya les avisaron que hasta el 30 de junio -salvo casos excepcionales- todos deberán trabajar desde sus hogares.

“Hace poco nos mandaron una encuesta para saber si preferías full time en la empresa, en tu casa, mayormente en la empresa o mayormente en tu casa”, puntualiza, y por eso considera que la opción de teletrabajo se convertirá en “una ventaja competitiva” para las empresas. “Google, Twitter, Facebook anunciaron que se iba a poder trabajar remoto, entonces yo, como empleado, voy a poder valorar eso al momento de elegir”, dice.

Sobre el regreso a las oficinas, Saturno cree que “los que van a querer regresar son los solteros, que viven solos en un departamento porque el lugar de trabajo es un lugar de sociabilización, pero los que estamos con chicos, como en mi caso, si mi mujer y yo podemos turnarnos para estar en casa, es mucho mejor. Mejora la calidad de vida de mi familia. Yo termino a las 18 y puedo llevar a mis hijos al parque o irlos a buscar al colegio. Antes con el tema del viaje es tiempo que perdía y no lo podía hacer”, reflexiona.

Fernando Saturno junto a sus hijos mellizos
Fernando Saturno junto a sus hijos mellizos


Fernando Saturno junto a sus hijos mellizos

Otro cambio de la pandemia es en el transporte público. Saturno asegura que no volverá, y piensa que también varios londinenses dejarán de utilizarlo. “Iré en bicicleta o en mi patineta eléctrica”, dice.

Saturno, que se define como un amante de los viajes, siente que ahora esa pasión se incrementó. “Cuando pase todo esto vamos a intentar escaparnos lo más posible los fines de semanas o feriados largos o en vacaciones para capturar nuevas experiencias y disfrutarlas con los chicos”, asegura.

Algo que ve como positivo del paso de la pandemia es el mayor tiempo que pasó junto a sus hijos. “Poder romper la rutina de la semana para llevarlos al parque o poder ir todas las mañanas a dejarlos en el colegio”, ejemplifica. También comenta que durante este tiempo descubrieron lo mucho que extrañaron visitar a los abuelos en España y lo positivo que es para los chicos poder compartir momentos con ellos.

Juan Pablo Berrios (35) de nacionalidad chilena, vive en Londres desde hace seis años, trabaja en finanzas y destaca, que a diferencia de su país de origen, allí siempre se priorizó la salud mental. “En Londres hubo lockdown, pero siempre se pudieron hacer algunas cosas, como por ejemplo deportes al aire libre. “La salud mental es muy importante”, señala. A su vez, cuenta que su hijo de 3 años siempre pudo concurrir al jardín de infantes, “estuvieron cerrados solo dos meses al principio de la pandemia”.

Coincide con Saturno en que en que el tema del teletrabajo “está muy fuerte” y cuenta que él y su mujer, solo fueron a la oficina “una o dos veces como máximo” desde marzo del año pasado. “Creo que cuando se normalice todo volveremos a ir, pero pienso que hay cambios estructurales que van a mantenerse porque es algo además positivo para las empresas que reducen sus costos de alquiler”, reflexiona. A su vez, comenta que “como todos empezaron a hacer teletrabajo y muchos extranjeros se fueron a sus países, los precios de los arriendos bajaron.”

Para Berrios “expectativa” es lo que define este momento. Con la reciente reapertura de los pubs y restaurantes, todo señala que la nueva normalidad esta próxima. “Hemos tratado de reservar resto para la próxima semana y no conseguimos lugar porque está todo reservado”, cuenta.

Israel

En Israel, prácticamente todo volvió a ser lo que era antes de la pandemia. Restaurantes, bares, shoppings, hoteles para turismo doméstico, eventos culturales y hasta discotecas se encuentran habilitadas para todos aquellos que posean el pasaporte verde, que es un certificado que se obtiene una vez que la persona ha sido inoculada con las dos dosis de la vacuna contra el Covid-19.

Esta semana el gobierno dispuso el cese de la obligatoriedad del uso del barbijo en los lugares abiertos. Además, el sistema educativo volverá a funcionar en su totalidad normalmente, después de más de un año todos los chicos volverán de forma presencial a sus aulas sin más burbujas.

“La nueva normalidad te da esperanzas. Te inyecta motivación y te hace valorar mucho más la vida”, dice Perla Regen (46), oriunda de Salta, que hace 19 que vive en Rishon Lezion (Israel), a treinta minutos de Tel Aviv. Actualmente, reparte su tiempo entre su trabajo en relación de dependencia en Estée Lauder y el emprendimiento que tiene junto a su marido, un local de comidas rápidas.

Para Regen el cambio se percibe porque “hay alegría en el aire”. Cuenta que en Israel “casi todo ya está abierto” y la gente volvió a sus puestos de trabajo. “Eso no tiene precio”, señala. En su caso, ella debió “reinventarse” y modificar con la la ayuda de su familia su emprendimiento que se llama “Fish Express”. “Servimos solo pescados y todo horneado con guarniciones y ensalada. El cliente no espera más de dos minutos para recibir su menú”, cuenta.

Fish Express, el local de Perla Regen y su esposo en Tel Aviv en la planta comercial de Alon Towers
Fish Express, el local de Perla Regen y su esposo en Tel Aviv en la planta comercial de Alon Towers


Fish Express, el local de Perla Regen y su esposo en Tel Aviv en la planta comercial de Alon Towers

La misma percepción tiene Dan Liberson (33), guía de turismo, residente de Herzliya, que en enero se vacunó con las dos dosis de Pfizer: “Lo que vivimos ahora es lo más parecido a la normalidad”, señala y reflexiona en voz alta: “creo que no conozco a nadie, mayor de 16 años -salvo que sea por decisión propia- que no esté vacunado”.

Antes de ser entrevistado por este diario, Liberson explicó que volvía de visitar dos salones para celebrar su postergada boda, con su novia Moran Ben Hamo. “Nos íbamos a casar el año pasado, pero la pandemia pospuso todo. Ahora estamos planeando para junio. La idea es que mis padres, que están en Argentina vengan, hagan la cuarentena y se vacunen”, explica.

Dan Liberson en el Muro de Los Lamentos (Kotel) en Pesaj (pascuas)
Dan Liberson en el Muro de Los Lamentos (Kotel) en Pesaj (pascuas)


Dan Liberson en el Muro de Los Lamentos (Kotel) en Pesaj (pascuas)

Según Liberson, el 2020 fue un año de “incertidumbre”. En su caso, como guía turístico la pandemia lo azotó fuerte, pero el estado israelí lo ayudó durante ese tiempo compensando casi un 75% de sus ingresos mensuales. “Ahora hay un rumor muy fuerte de que a fines de mayo abrirán los aeropuertos para el turismo, aunque no está confirmado aún”.

Nadia Rash (36), de Guivataym, bailarina, profesora de danza y coreógrafa cree que la pandemia “fue difícil” porque tuvo que “suspender” su normalidad y empezar a dar clases virtuales, “pero claramente la energía no es la misma”.

Rash, que recibió la inoculación en febrero, cuenta que comenzó nuevamente a dar clases particulares y volvieron a abrir los estudios de danza. También se reactivaron los ensayos y eventos culturales de la compañía de danza internacional a la que pertenece. “Con la vacuna la realidad cambió bastante, cuando la mayor cantidad de personas fueron vacunadas todo comenzó a volver a la normalidad”. Aunque reconoce que aún se está habituando a esta nueva existencia. “Las fiestas que es lo que más tiempo estuvieron suspendidas, ahora hay que acostumbrarse de vuelta a estar rodeado de tanta gente. Es todo muy nuevo y un poco nos acostumbramos a lo anterior”, señala.

Nadia Rash en Israel
Nadia Rash en Israel


Nadia Rash en Israel

Rash reflexiona que la pandemia la hizo pensar sobre la importancia de “vivir el momento” y lo mucho que disfruta de su trabajo. ”Si bien el gobierno me dio ayuda económica cuando no pude trabajar, bailar y enseñar es algo que disfruto mucho y no tenerlo me hizo mucha falta. Me hizo apreciar mucho esa posibilidad que tengo a diario de expresarme mediante la danza y la creatividad. También ahora pienso que si tengo planes los voy a hacer apenas pueda, no procrastinar”, asegura.