Fue visto por última vez en 1997, ahora hallan su cadáver gracias a Google Earth

LA NACION

Barry Fay, un tasador inmobiliario de la localidad de Wellington, Florida, en los Estados Unidos pasaba su tiempo rastreando desde el aire su barrio mediante las imágenes que le proveía la aplicación Google Earth cuando de pronto observó en un ángulo de un lago, cerca de un conjunto de residencias, lo que parecía ser un vehículo hundido. No sabía que con ese hallazgo casual resolvería el misterio de un hombre que había sido visto por última vez en la zona 22 años atrás.

Fay avisó inmediatamente a la policía del condado de Palm Beach lo que había encontrado desde la aplicación satelital. Los agentes sacaron el auto del agua, y adentro encontraron los restos de William Earl Moldt, un agente hipotecario de Wellington que tenía 40 años la noche del 7 de noviembre de 1997, cuando desapareció y nunca más se supo de él. Hasta ahora.

De acuerdo a lo informado en aquel entonces por el Sistema Nacional de Personas Desaparecidas y No Identificadas, el señor Moldt había bebido en un club nocturno de streap tease de la zona antes de que se lo viera por última vez, según consignaThe Palm Beach Post.

Era un hombre bastante alto y pesaba más de 100 kilos. Estaba vestido aún con ropa de oficina. Según los registros, el agente hipotecario llamó a su novia alrededor de las 21.30 y le dijo que volvería pronto a su casa. Abandonó el club a eso de las 23, se subió a su Saturn SL blanco del 94, y arrancó hacia su hogar, que estaba a unos 20 kilómetros de distancia. Según los testigos, el hombre no parecía borracho.

Unos 22 años después de ese momento en que Moldt se perdía en el camino rumbo a su casa, el descubridor de su vehículo, Barry Fay, señaló al mismo medio estadounidense: "Nunca creí que hubiera un cadáver desde hace 22 años".

Una vecina del lago comentó también que se sorprendieron cuando los agentes policiales llamaron a su puerta y le preguntaron cuánto hacía que vivían en esa zona. "Contestamos que hace nueve años y nos dijeron que si no sabíamos que había un coche en el lago", agregó.

"Si puede sacarse algo positivo de este asunto es que la familia de este hombre por fin pudo saber qué fue de su ser querido", dijo otro vecino.

Aún es un misterio que tienen que develar los investigadores cómo llegó el auto a ese lugar. Se supone que el barrio en ese entonces estaba en construcción y el lugar carecía de barreros y avisos sobre la cercanía del lago o los avatares del camino. De este modo, Moldt pudo accidentarse y acabar muerto en el lago. Y su cuerpo permanecería allí de no ser por la curiosidad de un hombre sumada a uno de los elementos teconológicos satelitales más democráticos y atrapantes de esta era: el Google Earth.