Visitas de jueces a Olivos: Mariano Borinsky rechazó otra vez dejar el caso de espionaje

Hernán Cappiello
·2  min de lectura
Mariano Borinsky, juez de la Cámara Federal de Casación
Mariano Borinsky, juez de la Cámara Federal de Casación

La Cámara de Casación volvió a sostener que las visitas de los jueces Mariano Borinsky y Gustavo Hornos a Mauricio Macri, cuando era presidente, no son causal para que los camaristas fueran apartados de la causa en que se investigan las actividades de espionaje ilegal realizadas sobre Cristina Kirchner, otros políticos y periodistas por las que están procesados los jefes de la AFI de la gestión de Juntos por el Cambio.

Un fallo firmado por el propio Borinsky y por su colega Javier Carbajo, ambos de la sala IV de la Casación, rechazó in límine (sin más trámite) la recusación que había realizado el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, mediante el abogado Mario Filozof, que es querellante en la causa del espionaje.

Golpeado por el cierre de escuelas, Nicolás Trotta seguirá en el gabinete

En disidencia votó la jueza Angela Ledesma, que dijo que el planteo debe tramitarse y que hay que escuchar la opinión de las partes antes, máxime cuando “apartarse del procedimiento previsto legalmente en materia de recusaciones hace recaer la decisión precisamente en uno de los jueces cuyo apartamiento se postula”. El planteo del Colegio de Abogados cuestionaba además que uno de los letrados que interviene en la causa es pariente de Borinsky.

Ledesma dijo que con esta solución “el juez recusado explica, responde y resuelve toda la cuestión en un mismo plano argumental; con una irremediablemente lesión a la transparencia que debe primar en toda decisión judicial”.

El antecedente

En esta misma causa, los mismos jueces habían rechazado un planteo similar realizado la semana pasada por los abogados Rafael Resnick Brenner (condenado en la causa Ciccone) y Jorge Chueco (condenado en el caso Báez) como querellantes del caso de espionaje ilegal, pues fueron escuchados cuando estaban presos en el penal de Ezeiza.

Borinsky y Carbajo dijeron que es inoficiosa la recusación de Hornos porque ya no integra esta sala que intervino en la causa de espionaje, cuando decidió que el expediente deje de tramitar en la justicia federal de Lomas de Zamora y lo haga en los tribunales federales de Comodoro Py 2002. Esta decisión provocó el enojo de Cristina Kirchner y fue disparador de una serie de críticas públicas contra los jueces.

Los dos jueces de la mayoría dijeron que lo que argumentan los abogados no está fundado y que se trata de “hipótesis especulativas planteadas, sin mengua de la garantía del juez natural inmanente al debido proceso legal”.