Visita del exjuez español Baltasar Garzón genera polémica en Chile

El exmagistrado español Baltasar Garzón durante una rueda de prensa en Madrid, el 11 de octubre de 2016 (AFP/Archivos | Javier Soriano)

La visita que realiza este viernes a Chile el exmagistrado español, Baltasar Garzón, no ha dejado indiferente ni a la izquierda ni, sobre todo, a la derecha, donde algunos sectores han pedido prohibirle la entrada al país.

Autor de la orden de detención en aplicación de la justicia universal contra el dictador Augusto Pinochet (1973-1990) en 1998 cuando se encontraba en Londres, algunos miembros de la Unión Demócrata Independiente (UDI), la derecha surgida al calor de la dictadura, sugirieron que se le prohibiera la entrada al país.

"Nunca llueve a gusto de todos", respondió el exmagistrado en una rueda de prensa, antes de participar en el foro "Genocidio y asociación ilícita genocida: el caso de Chile", organizado por varias instituciones defensoras de los derechos humanos.

"No creo que sea una persona de tanta relevancia para que concite la atención de este partido político si no es porque en el 1998 decreté una orden de detención y seguí un proceso de petición de extradición, y otro después por alzamiento de bienes y blanqueo de capitales" a Augusto Pinochet, tras el hallazgo de millonarios fondos en cuentas secretas del banco Riggs y otras entidades estadounidenses.

"Nadie está por encima de la ley en un estado de derecho", recordó el que fuera juez estrella, condenado en 2012 por la justicia española a 11 años de inhabilitación, a instancias de los cabecillas de una trama corrupta, vinculada con el gobernante Partido Popular.

Pero la visita de Garzón también causó malestar en algunos sectores de la izquierda, como el diputado y expresidente del Partido Socialista Osvaldo Andrade, quien calificó de "error" su llegada porque supuestamente respalda la demanda marítima de Bolivia, lo que negó el exmagistrado, abogando por una "solución amistosa".

Asimismo, unas declaraciones suyas a un diario local en las que aboga por que los presos con enfermedades terminales no mueran en la cárcel ha levantado ampollas.

En opinión de Garzón, "si hay una situación terminal en que los efectos de la pena ya no se producen para mí no tiene sentido seguir en esa situación" y se mostró favorable a examinar caso por caso.