La visión de Moishe Mana para Flagler Street

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En una calurosa tarde entre semana, el multimillonario emprendedor inmigrante Moishe Mana, que se hizo del control de gran parte del desgastado distrito de Flagler Street en el downtown de Miami en una ola de compras de $500 millones que duró ocho años, llega para recorrer la primera de sus 70 propiedades en construcción —el grandioso centro de innovación Nikola Tesla— con mocasines Louis Vuitton, sin calcetines.

Mana, quien va a reunirse con un periodista y un fotógrafo, viene acompañado de su director de Comunicación Interna, un asesor de relaciones públicas y su propio videógrafo y técnico de sonido, que le siguen y graban todo lo que dice y hace para sus archivos y, quizá algún día, para un documental.

Moishe Mana lleva su propio reality a donde sea que vaya.

Durante las dos horas siguientes, Mana expone su visión de un renovado distrito de Flagler Street en el que abundan las empresas tecnológicas, los salones de moda, los restaurantes y el entretenimiento. Una vez terminadas las renovaciones, el edificio Tesla, un rascacielos de oficinas ahora reducido a un esqueleto sin paredes, albergará empresas de vanguardia. En la esquina de enfrente, en la calle Southeast First, una cascada adornará un restaurante al aire libre.

El emprendedor multimillonario Moishe Mana recorre su proyecto Nikola Tesla Innovation Hub en el centro de Miami. Se espera que el edificio, que ha sido destruido como parte de una renovación completa, esté listo para su alquiler en 2023.
El emprendedor multimillonario Moishe Mana recorre su proyecto Nikola Tesla Innovation Hub en el centro de Miami. Se espera que el edificio, que ha sido destruido como parte de una renovación completa, esté listo para su alquiler en 2023.

Al final de la calle, Mana pasa por delante de una hilera de escaparates cerrados que ocupan el espacio a lo largo de casi toda la manzana. Estos serán ocupados por más empresas tecnológicas y pequeños negocios. Formarán parte de Mana Common, un novedoso tipo de empresa capitalista en la que los inquilinos —o, mejor dicho, los “miembros”— compartirán la propiedad y los beneficios de la empresa colectiva en lugar de pagar el alquiler íntegro, por lo que no se verán expulsados cuando suba el valor de la propiedad.

Hay mucho más: a un par de manzanas de distancia, en la misma Flagler, el antiguo edificio comercial 777, un antiguo cine ya cerrado, se convertirá en un espacio para exposiciones de moda, microboutiques y estudios. A su alrededor, las vidrieras ruinosas, algunos de ellos edificios históricos cubiertos hace años con fachadas baratas, serán reparados para su uso como tiendas, espacios de trabajo o lugares de entretenimiento.

Por fin se empieza a ejecutar un plan audaz

En su estudio creativo con aspecto de loft, en lo alto de otro de los edificios de oficinas de mediana altura que Mana tiene, él y un pequeño equipo de diseñadores muestran a los visitantes deslumbrantes representaciones en 3D de una zona transformada con lugares de trabajo, salones en las azoteas, restaurantes y espacios para eventos, todo repleto de actividad.

En la pared, un diagrama enumera el calendario de permisos y construcción, y el presupuesto de decenas de millones, para una verdadera línea de producción de proyectos de renovación del centro de la ciudad .

Joe Clark, arquitecto principal de la empresa Mana Common del empresario Moishe Mana, muestra los diseños de los proyectos de renovación en el distrito de Flagler Street del centro de Miami. Clark trabaja en un estudio creativo en uno de los edificios de oficinas de Mana en el downtown.
Joe Clark, arquitecto principal de la empresa Mana Common del empresario Moishe Mana, muestra los diseños de los proyectos de renovación en el distrito de Flagler Street del centro de Miami. Clark trabaja en un estudio creativo en uno de los edificios de oficinas de Mana en el downtown.

Doce años después que Mana compró su primera parcela de lo que finalmente se convirtió en un extenso terreno en Wynwood, donde es el mayor propietario, y ocho desde que se dedicó a acumular propiedades en el distrito central de negocios, dice que por fin ha dado con su plan.

Ahora está listo para empezar a reconstruir el downtown de Miami. También es el mayor propietario de la zona.

“La buena noticia es que la primera etapa está hecha. Hemos terminado de ensamblar”, dijo Mana, que tiene 65 años y es originario de Israel. “Ahora tengo la masa crítica. Necesitas la masa crítica para dictar el espíritu del barrio. Tomó tiempo. Ahora estamos aquí y trabajando, diseñando, solicitando permisos.

“No es fácil. Estoy haciendo algo que la gente no ha hecho. Estoy asumiendo algo muy grande aquí. Estoy poniendo mi dinero aquí. Estoy poniendo mi vida aquí. Creo que esto va a ser el Hong Kong del hemisferio occidental”.

En la calle, 10 pisos por debajo de la creativa aureola de Mana, el panorama es muy diferente.

Las vidrieras, vacías y deterioradas, se están cayendo a pedazos, acumulando basura y multas municipales. Sus ingenieros encontraron graves deficiencias estructurales en dos grandes edificios colindantes con su propiedad, incluyendo Flagler Station, un edificio de estilo atrio de los años 1980 con un área de comidas donde Mana había planeado una incubadora tecnológica. Ambos edificios fueron desalojados de la noche a la mañana y ahora deben ser demolidos.

A finales de este año, el edificio de Tesla contará con un nuevo exterior de cristal y nuevas entrañas mecánicas. Pero lleva un año de retraso y, en medio de la demanda de espacio de oficinas en Miami por parte de empresas tecnológicas y financieras, no hay inquilinos firmados. Al menos tres clientes potenciales que Mana tenía preparados se han echado atrás, entre ellos la Universidad Internacional de Arte y Diseño de Miami, con problemas financieros, y la empresa tecnológica Plug and Play, aunque Mana dijo que hay un gran interés por parte de innovadores de tecnología de la salud y otros.

En algunos de sus edificios de oficinas, hay pisos completos vacíos. El edificio 777, antes un animado hervidero que Mana había llenado de artistas y organizaciones artísticas, ha sido desalojado y deshabilitado para convertirlo en un escaparate de moda.

El emprendedor Moishe Mana, el mayor terrateniente del centro de Miami, compró el edificio Flagler Station de los años 80 con planes de convertirlo en un centro tecnológico, pero en su lugar debe demolerlo por problemas estructurales. El edificio está ahora cerrado.
El emprendedor Moishe Mana, el mayor terrateniente del centro de Miami, compró el edificio Flagler Station de los años 80 con planes de convertirlo en un centro tecnológico, pero en su lugar debe demolerlo por problemas estructurales. El edificio está ahora cerrado.

En parte como consecuencia, las aceras alrededor de las propiedades de Mana, algunas ocupadas por desamparados, están en gran parte desiertas.

La impaciencia con Mana aumenta

Los propietarios de los alrededores, que avanzan a buen ritmo con sus propios proyectos, se preguntan por qué tarda tanto Mana. Algunos se impacientan y les preocupa que las extensiones de propiedades vacías estén frenando el downtown de la ciudad.

“Todo el mundo está preocupado”, dice Yair Levy, que va a abrir un nuevo centro de joyería en un edificio comercial del distrito que antes estaba en ruinas. “Moishe tiene una idea muy buena. Cualquier edificio nuevo repercutirá en mi proyecto de forma positiva. Hará que la zona sea más emocionante. Me gustaría que empezara a construir nuevos edificios, cuanto antes mejor”.

A algunos les preocupa que Mana, que convirtió una furgoneta en un imperio de la mudanza, de almacenamiento, de gestión de documentos y de depósito, haya mordido más de lo que puede masticar, y que tener una visión no sea suficiente.

“Los proyectos son un trozo de papel”, dice Tony Arellano, socio de la empresa de corretaje Dwntwn Realty Advisors. “La prueba está en los hechos. A fin de cuentas, ha reunido tanto terreno que todo es cuestión de viabilidad”.

Arellano añadió: “Hay impuestos, deuda, mantenimiento, edificios funcionalmente obsoletos. Si a los edificios no se les da el mantenimiento adecuado, se desmoronan. Tiene una carga enorme que soportar. A veces una hamburguesa con queso de dos kilos es demasiado grande. Soy un gran aficionado a tener la hamburguesa del tamaño adecuado”.

Michael Lynott, abogado e inquilino del edificio Biscayne de Mana, en Flagler, junto al Palacio de Justicia de Miami-Dade, dijo que Mana tiene la idea correcta para el distrito comercial del downtown. Pero Lynott y su personal consideran que las calles sin vida y los indigentes que ocupan las aceras vacías y la entrada de las tiendas cerradas son “un poco desconcertantes”, especialmente al anochecer. No obstante, le gustaría quedarse si el alquiler es adecuado y ahora está tratando de decidir si prolonga su contrato de alquiler con Mana cuando este venza a finales de este año.

“Lo que intenta hacer es transformar la zona para otra cosa. Estamos en ese período de transición”, dijo Lynott, antes de añadir: “Sí, me gustaría que fuera más rápido. Si lo que él prevé ocurre, va a cambiar el downtown”.

Un hombre pasa por delante de los escaparates cerrados del emprendedor Moishe Mana en Southeast First Street, en el downtown de Miami.
Un hombre pasa por delante de los escaparates cerrados del emprendedor Moishe Mana en Southeast First Street, en el downtown de Miami.

Pero, ¿podrá hacerlo?

Un viejo aliado y asesor, el prominente arquitecto miamense Bernard Zyscovich, dijo que la respuesta está en el aire.

Innumerables revisiones

Zyscovich diseñó la renovación del edificio Tesla y elaboró innumerables planos arquitectónicos, bocetos y planes conceptuales para Mana, solo para verlo cambiar constantemente de opinión y pedir una revisión tras otra, y luego desecharlas también.

Mana, que es rico y tiene muchas empresas, parece no preocuparse por los costos y dedicarse por completo a concebir proyectos una y otra vez, dijo Zyscovich. Se pregunta si Mana está dispuesto a concentrarse en la construcción, un proceso que puede ser largo, tedioso y frustrante, y que requiere compromisos que un idealista quizá no esté dispuesto a considerar.

“Me encanta el tipo. Es fascinante. Se ha forjado solo. Lee mucho. Se inspira en las ideas”, dijo Zyscovich, que ha viajado por todo el mundo con Mana para hacer presentaciones que fomentan la inversión y el interés en proyectos en Wynwood y a lo largo de Flagler.

“Tiene activos. Tiene recursos. Tiene asesores. La cuestión es si tiene voluntad. Él dice que sí. Pero es un objetivo muy vertiginoso e idealista. ¿Está dispuesto a permitir la ayuda, a ceder en sus ideas? La realidad física ha sido todo un reto”.

La cuestión no es que Mana carezca de la capacidad de hacer realidad su visión idealista, sino que quizá prefiera hacer retoques interminables a enfrentarse a lo que puede ser una realidad brutal, especialmente en Miami, dijo el arquitecto.

“Moishe no quiere ser un urbanizador”, dijo Zyscovich. “Me di cuenta que lo que realmente le gusta es filosofar e imaginar. Está en constante movimiento. Le encanta ese proceso. Es un ciclo interminable de reconsideración que es, francamente, indulgente”.

En todas las reuniones de negocios en Dubai, Corea y otros lugares, dijo Zyscovich, Mana buscaba grandes inversiones, cientos de millones de dólares.

Mana insistió en que, en lugar de invertir en proyectos específicos, los patrocinadores pusieran su dinero en Mana Common, una empresa paraguas que mantendría propiedades en el centro de Miami, proporcionaría financiación para construir los negocios individuales de los miembros y, a cambio, sería propietaria de una parte de esas empresas, un proceso similar al de las empresas de capital de riesgo que respaldan a las nuevas empresas y toman acciones de ellas.

Los posibles inversionistas estaban intrigados, pero ninguno aceptó, dijo Zyscovich.

“A él no lo mueve lo que a otras personas. Realmente intenta inventar una nueva forma de hacer las cosas. Es una cosa utópica”, dijo Zyscovich.

Pero, añadió, la visión está lo suficientemente afinada como para que, “si encuentra a alguien que invierta, será en un parpadeo y estará listo”.

En varias largas entrevistas, Mana dijo que se dedicó a renovar sus propiedades después que no pudo convencer a nadie de que invirtiera en la empresa Mana Common, con la esperanza de que acabará enganchando a los inversionistas a esa visión comunitaria más amplia. Mientras tanto, él y sus asistentes dicen que han conseguido millones en préstamos convencionales y líneas de crédito para la construcción.

Personas familiarizadas con su enfoque dicen que Mana también ha aprovechado las bajas tasas de interés y el aumento del valor de las propiedades para refinanciar los préstamos, obteniendo dinero en efectivo para comprar más propiedades. Al mismo tiempo, Mana ha vendido activos “no esenciales” en sus otros negocios, como almacenes y su operación en China, para recaudar dinero para sus empresas en Flagler, dicen él y sus asociados.

“Todos creen en lo que hago, pero no quieren poner dinero en ello. Así que me eché atrás y empecé a concentrarme en la construcción”, dijo Mana. “No me preocupan ni un segundo los inquilinos. Si construimos los edificios, van a venir”.

Los escépticos, dijo Mana, simplemente no lo entienden: No está interesado en derribar los viejos edificios del centro y levantar torres, teniendo en cuenta que la zonificación de Flagler permite rascacielos de 60 pisos. Eso sería demasiado fácil. Prefiere el reto de rehabilitar la calle principal original de la ciudad, preservando su aspecto histórico y su escala íntima, un lugar diferente a Brickell o Wynwood, con su propia historia y autenticidad, pero mejorado para la era tecnológica.

“Estoy haciendo un esfuerzo adicional para no perder la identidad de la zona”, dijo.

“También somos activistas sociales. La idea de invertir en el barrio, con los inquilinos, en los inquilinos, es una idea que intento promover. El urbanizador tradicional invertiría solo en el edificio. Yo lo veo como un todo.

El emprendedor Moishe Mana ha encargado la realización de murales callejeros para decorar algunos de los escaparates cerrados que posee en East Flagler Street, en el downtown de Miami.
El emprendedor Moishe Mana ha encargado la realización de murales callejeros para decorar algunos de los escaparates cerrados que posee en East Flagler Street, en el downtown de Miami.

“Va a llevar tiempo y le digo a la gente que esto no es un edificio de condominios normal donde hay una fórmula. ¿Creen que me alegra verlo vacío y pagando los impuestos y los intereses? No, no lo estoy. Pero hay que mantenerse firme y hacer lo que quieres hacer. Tengo una visión. Tengo una idea. Si no te gusta, ¿tienes una propiedad aquí? Véndela. Vete. ¿Cuál es la prisa? Pueden criticar todo lo que quieran y el tiempo lo dirá”.

Un adjunto, el director de Comunicaciones de Mana, Albert Maloof Berdellans III, dijo que nadie debería subestimar a Mana: “A pesar de que es difícil de entender, Moishe Mana es un genio”.

Adiós a Israel, hola a Estados Unidos

A Mana nunca le dieron mucho. Nació en Israel, en las afueras de Tel Aviv, en el seno de una familia de judíos sefardíes empobrecidos procedentes de Irak. Al principio, su padre se ganaba la vida con un carro de verduras y frutas tirado por caballos. Moishe lo acompañaba en sus rondas.

Mana dijo que no se dio cuenta de lo pobre que era su familia hasta que entró en el Ejército para hacer su servicio obligatorio de tres años. Pero Mana, que creció hablando hebreo y árabe, no estaba contento con Israel. Su piel oscura y su herencia sefardí le hacían objeto de discriminación y le repugnaba el trato que el gobierno israelí daba a los palestinos.

Así que, tras un año de estudios de Derecho, abandonó la carrera y voló a Nueva York en busca de una nueva vida en 1982. Tenía 23 años y era la primera vez que subía a un avión.

“Para mí, Estados Unidos era Nueva York. La verdad es que no tenía ni idea. Aterricé sin ningún plan, sin nada”, recordó Mana. “Me sentía un extraño en mi país. No quería estar en Israel. Éramos muy pobres. Pero eso fue lo que me hizo fuerte. Me dije: ‘Voy a triunfar, y nada podrá interponerse en mi camino’”.

Empezó lavando platos, luego consiguió una furgoneta y fue contratado como transportista, trabajando día y noche. El negocio creció hasta convertirse en Moishe’s Moving, la mayor y más conocida empresa de mudanzas de Nueva York. Con el tiempo, Mana entró al negocio más lucrativo del almacenamiento y el depósito. Compró almacenes a bajo precio, los mejoró y acumuló propiedades en todo el país, América Latina y China.

Comenzó a especializarse en el almacenamiento de vinos y obras de arte, documentos y, más tarde, en la gestión de documentos digitales. Bertellans dijo que Mana posee o tiene intereses en miles de empresas. En la actualidad, GRM Information Management, una empresa que fundó Mana y donde todavía tiene una participación importante, tiene ingresos anuales de $100 millones.

En la década de los 90, Mana fue uno de los primeros inversionistas en el entonces crudo Meatpacking District de Manhattan. Junto con sus socios, convirtió un edificio industrial en los Milk Studios, un local para sesiones fotográficas y eventos. Desde entonces ha vendido su participación en los estudios y en una filial, Milk Makeup. Luego se dedicó al arte, convirtiendo un conjunto de antiguas fábricas y emplazamientos industriales en la desolada Jersey City, Nueva Jersey, en un enorme y rentable centro de servicios completos para el arte, Mana Contemporary, que abarca estudios, espacios de exposición, almacenamiento de arte, conservación, embalaje y envío, e incluso una fundición para esculturas a gran escala. Mana Contemporary tiene ahora una sede en Chicago.

Pero durante una década, Mana dijo que se “perdió”, saliendo, descuidando sus negocios, antes de reagruparse. Vendió Moishe’s Moving, dejándola en manos de antiguos empleados. Endureció sus medidas en sus otras empresas. Y descubrió Wynwood.

Mana, que había comprado una granja de caballos en Boca Ratón y visitaba South Beach para divertirse, buscaba un almacén en Miami cuando, dijo, “tropezó” con Wynwood, entonces un páramo industrial en su mayor parte abandonado y marcado por los grafitis que empezaba a ganarse una reputación como refugio de artistas y galerías.

En 2010 adquirió una propiedad abandonada, un edificio industrial erigido para un centro comercial pero nunca ocupado, por una ganga de $5 millones. Convirtió los edificios en ruinas en Mana Wynwood, un espacio para eventos y exposiciones, un centro de convenciones y un local de música en vivo. Comenzó a acumular terrenos a su alrededor, cuando las propiedades en el distrito aún eran baratas. En uno de ellos abrió Wynwood Marketplace, un bazar de comida y venta al aire libre que debía ser temporal, pero que ha permanecido en el lugar durante años.

Un motociclista pasa por delante de los escaparates cerrados del multimillonario Moishe Mana en la Southeast First Street, en el downtown de Miami.
Un motociclista pasa por delante de los escaparates cerrados del multimillonario Moishe Mana en la Southeast First Street, en el downtown de Miami.

Planeó un ambicioso uso para sus propiedades en Wynwood: un gigantesco centro comercial que uniera América Latina y China. Mana trabajó en la empresa durante años, viajando y yendo en misiones comerciales, mientras ganaba la aprobación de la ciudad para un enorme plan de zonificación especial que le permitiría construir a lo grande.

Y entonces, dijo, “sucedió lo de Trump”. La guerra comercial que el entonces presidente Donald Trump inició con China y que el gobierno de Biden no ha aliviado, estancó su plan. Recalibró con un plan más modesto de un hotel y oficinas.

“Tanto dinero que gasté en esto”, dijo. “Estaba muy frustrado con Trump”.

Wynwood no ha sido un camino de rosas para Mana en otros aspectos. Mana lanzó una “campaña pública “Salvemos Wynwood”, después que se enfrentó con otros propietarios que impulsaron una amplia construcción de nuevas viviendas en el barrio, una visión que, según él, expulsará del barrio la música al aire libre y otros eventos como el suyo, acabando con su ambiente. Ambas partes han llegado a una tregua amistosa.

Además, se ha enfrentado a la ciudad de Miami, cuyos inspectores han puesto sus locales en la mira por lo que, según él, es una aplicación excesiva, caprichosa y prolongada del código de construcción que lo ha obligado a cancelar eventos con un costo considerable. Aunque reconoció que había infracciones en el Centro de Convenciones y en un lugar adyacente, una antigua planta embotelladora de RC Cola, dijo que ha gastado unos $7 millones desde 2018 en mejoras. La ciudad sigue exigiendo más cambios “meticulosos”, dijo, y agregó: “Me da ganas de vomitar”.

‘Me apunto a Miami’

Mana insistió en que su expansión de Wynwood “no está suspendida”. Pero el downtown de Miami tiene ahora toda su atención. Ha trasladado sus oficinas a Flagler Street y pasa allí la mayor parte de sus horas de trabajo. Le fascina la historia del downtown, el lugar donde se fundó la ciudad y que fue obra del magnate ferrocarrilero Henry Flagler.

Una vez que el centro comercial y de entretenimiento de Miami, el distrito central de negocios se había deteriorado considerablemente cuando Mana compró su primera propiedad allí en 2014. Los espacios vacíos se multiplicaban. Sus envejecidos edificios, en su mayoría de baja escala, habían pertenecido durante décadas a familias que invertían poco en su mantenimiento y albergaban sobre todo tiendas de descuento que vendían productos electrónicos y baratos a los turistas caribeños.

Mana no tardó en ver el potencial y empezó a comprar propiedades, dijo Mika Mattingly, la agente inmobiliaria que actuó como intermediaria en la mayoría de sus compras en el centro. Mana caminó, recorrió y estudió los edificios en decenas de visitas dominicales, dijo.

“Había escuchado muchas historias sobre él. Me sorprendió lo simpático y amable que era”, dijo Mattingly. “En cuanto se dio cuenta que había un downtown, supo que iba a dominarlo. Cuando lo recorría, le recordaba al Meatpacking District.

El multimillonario Moishe Mana tiene previsto construir el Nikola Tesla Innovation Hub, la torre del centro, en proceso de renovación. Se espera que el edificio de 10 plantas, situado en South Miami Avenue, en el centro de Miami, esté listo para su alquiler en 2023.
El multimillonario Moishe Mana tiene previsto construir el Nikola Tesla Innovation Hub, la torre del centro, en proceso de renovación. Se espera que el edificio de 10 plantas, situado en South Miami Avenue, en el centro de Miami, esté listo para su alquiler en 2023.

“Pasábamos los domingos conduciendo por la ciudad. Decía que era el mejor chofer, pero es el peo. Para el auto, se baja y mira los edificios, no le importa que haya otros conductores detrás de él. Pone música árabe. Pasé muchos domingos mareada en el auto. Era genial”.

Mana sedujo a propietarios reticentes para que le vendieran, dijo.

“Es un maestro de los tratos. Algunas de estas familias no habían vendido en cientos de años. Él fue la razón por la que el trato se llevó a cabo. Es muy sincero. Tiene mucha curiosidad por la vida de la gente, desde el portero hasta el presidente ejecutivo. El tipo puede recordar tu cumpleaños. Camina por la calle, se cruza con alguien que conoció hace años y le grita feliz cumpleaños”, dijo Mattingly.

Sus críticos, dijo, “no tienen ni idea de lo que está pasando. Está haciendo movimientos. Está construyendo una ciudad. Quiere tener la visión completa”.

Mana nunca ha hecho difícil un trato, y casi siempre pagó el precio que le pedían, dijo Mattingly. Pero sabía lo que hacía. Sus compras hicieron subir el valor de las propiedades del barrio.

Sergio Rok, cuya familia fue en su día propietaria de gran parte de Flagler Street y vendió muchas propiedades a Mana, dijo que merece elogios a pesar de su lentitud. Otros propietarios como él —su familia conserva unas 13 propiedades— ya se han beneficiado, dijo.

“Moishe es la principal razón por la que los valores del CBD (distrito comercial central) han subido”, dijo Rok. “A uno le encantaría que todo se desarrollara comercialmente, porque subiría el valor. Pero el valor que vemos hoy subió porque Moishe compró la mayoría de los edificios a precios que en el pasado no habíamos visto”.

Los socios de Mana dicen que aún conserva la propiedad de un vasto imperio de almacenes, más que suficiente para apuntalar su ambicioso proyecto en Flagler si la economía se tambalea.

Ya están en marcha las obras de renovación del Nikola Tesla Innovation Hub, proyectado por el empresario Moishe Mana en la South Miami Avenue, en el centro de Miami. Se espera que el edificio esté listo para su alquiler en 2023.
Ya están en marcha las obras de renovación del Nikola Tesla Innovation Hub, proyectado por el empresario Moishe Mana en la South Miami Avenue, en el centro de Miami. Se espera que el edificio esté listo para su alquiler en 2023.

El propio Mana se muestra cohibido.

“No sé cómo ha funcionado”, dice con una sonrisa. “He vendido algunos negocios, he hipotecado algunas cosas. Vendí esto, hice malabares y maniobras y me salió bien”.

Algunos especulan que Mana acabará vendiendo sus propiedades para conseguir otra fortuna. Él jura que nunca lo hará.

“No está en mi carácter. Me encanta lo que hago aquí. Es un reto. Muchas veces da miedo. Se necesita mucho valor”, dijo. “Vine a Estados Unidos sin nada, ¿OK? Esta idea de que puedo hacer esto, y hacer un mundo mejor y ayudar a la gente, es un regalo para mí. No me llevaré el dinero cuando me vaya [de este mundo]”.

Ya sea que lo logre o lo destruya, Mana juró que está listo para imponer la realidad en su cabeza en el centro de Miami.

“Me pregunto por qué lo hago. He aprendido que no hay respuesta al porqué. Cada uno tiene su propia misión en la vida. Yo estoy a favor de Miami. El downtown es el futuro de Miami. Podemos convertirlo en el barrio más atractivo de Estados Unidos”, dijo.

“Si funciona, me van a glorificar. Si no funciona, me van a maldecir. Pero voy por todo”.

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