Violencias sexuales: “La industria del porno está teniendo su momento #MeToo”

© Juulien de Rosa, AFP

Las redadas policiales llevadas a cabo a finales de septiembre en Francia en el sector de la industria de la pornografía arrojan una luz cruda sobre las prácticas ilegales en las que la trata de personas en banda organizada y la violación en grupo parecen ser habituales. Los senadores también se han ocupado del caso.

Las plataformas de videos pornográficos amateur están en problemas. En los últimos días, la policía francesa ha multiplicado el número de redadas tras los bastidores de una industria poco respetuosa por los derechos humanos.

Cuatro hombres fueron acusados el 30 de septiembre por trata de personas en banda organizada y violación en grupo en el marco de la investigación en París en torno a la plataforma de videos pornográficos ‘French Bukkake’, según información de una fuente judicial. Las detenciones han elevado a 16 el número de hombres actores, realizadores y productores procesados en este caso. La gran mayoría de ellos está en prisión.

La primera sacudida al avispero ocurrió en octubre de 2020, tras una primera investigación abierta en París unos meses antes. Se centraba en la plataforma de videos ‘Jacquie et Michel’, epítome del porno amateur en Francia. Los primeros elementos de la investigación informaron sobre abusos generalizados contra mujeres vulnerables, víctimas de violencias sexuales y obligadas a realizar actos sexuales delante y detrás de las cámaras por actores, realizadores y productores, ávidos por satisfacer la creciente demanda de los consumidores.

En total, 15 hombres que trabajaban en Francia, en particular en la plataforma ‘Jackie et Michel’, son susceptibles de ser procesados. La mayoría está bajo custodia policial a la espera de su juicio. Más de 40 presuntas víctimas se han unido como demandantes civiles junto a los grupos de activistas.

“Las mujeres jóvenes son tomadas en serio”

Estas dos investigaciones dan paso a una reflexión y un cuestionamiento de toda la industria pornográfica francesa. “Hay un cambio en el sector”, considera Khadija Azougach, abogada en París especializada en los crímenes violentos y portavoz de L4 Women, asociación feminista contra todas las formas de violencia hacia las mujeres. “La industria del porno está teniendo su momento #MeToo. Sentimos que estas mujeres jóvenes son tomadas en serio cuando hablan de lo que han vivido”.

La participación del mundo político en el tema muestra la importancia de la toma de conciencia: en un informe publicado el 27 de septiembre, la delegación del Senado por los derechos de las mujeres consideró que la lucha contra las “violencias sistémicas hacia las mujeres” generadas por la industria pornográfica debía convertirse en una “prioridad de política pública y penal”.

“Encerradas ilegalmente”

Hay que señalar que los elementos de la investigación sobre ‘French Bukkake’ que circulan por los medios franceses trazan un panorama aterrador en cuanto a las condiciones de trabajo de las mujeres. “Algunas jóvenes afirman que las habían encerrado ilegalmente, otras dicen que las alimentaron con comida para perros”, afirma Khadija Azougach. “(Los agresores) hacían todo lo posible para que las jóvenes fueran aún más vulnerables con el fin de ejercer su poder sobre ellas”.

En esa misma investigación todo, o casi todo, acusa a los responsables. En el centro del informe están presentes dos productores: el propietario de la página web francesa ‘French Bukkake’ –el ‘bukkake’ es una práctica originaria de Japón donde una sola mujer debe satisfacer a decenas de hombres– Pascal Ollitrault (conocido profesionalmente como Pascal OP) y su socio Mathieu L. (conocido profesionalmente como Mat Hadix), ambos en espera de juicio.

El tema del consentimiento

Cuando la policía registró el domicilio de Ollitrault en octubre de 2020, descubrió una profusión de mensajes de texto y de WhatsApp enviados entre los dos hombres y sus socios. Según el diario 'Le Monde', ambos hombres administraban una cadena de suministro de mujeres, tratándolas en gran medida como mercancías.

No podemos describirlas como películas de ficción porque las mujeres que aparecen en ellas fueron violadas

Algunos mensajes, con tintes racistas, que incluían fotografías de mujeres desnudas, memes e intercambios, ponen de manifiesto el carácter ilegal de sus actividades, en particular las acusaciones de violación de mujeres. El análisis de los videos realizado por los gendarmes de la sección de investigaciones de París, “realmente puso en duda el consentimiento de las jóvenes en los distintos servicios sexuales”, ya que en diversos fragmentos ellas se oponían verbalmente a prácticas sexuales que les eran impuestas.

“Fueron obligadas a hacer cosas sin su consentimiento porque, al parecer, había una demanda por ese tipo de películas”, explica Khadija Azougach. “No podemos describirlas como películas de ficción porque las mujeres que aparecen en ellas fueron violadas”.

Modus operandi actualizado

También se sospecha que los hombres incriminados se aprovecharon de mujeres francesas vulnerables o de mujeres del Este, invitándolas primero a prostituirse y luego a ser filmadas, con la promesa hipotética de una recompensa económica.

Los investigadores identificaron un modus operandi cuyo objetivo era encontrar ‘actrices’ para los rodajes: un gancho, que se hacía pasar por una mujer ‘aliada’ llamada ‘Axelle’, convencía a estas mujeres captadas por Internet, a menudo con un pasado difícil y con pocos recursos, para que se prostituyeran. Ese gancho se convertía después en un cliente y obtenía de ellas servicios sexuales con el objetivo de que superaran su reticencia a practicar esos servicios pagados.

Después de haberlas dejado sin remuneración, ‘Axelle’ volvía a contactarlas para sugerirles una nueva manera de ganar dinero, a través de videos porno muy bien pagados dirigidos a Canadá. Pero las películas terminaban siendo accesibles en todas partes, incluyendo en Francia.

Francia, primer país en reaccionar

“En algunos lugares se cree que el problema no es el porno, sino que los niños puedan acceder a él”, afirma la doctora Emily Setty, profesora titular de criminología de la Universidad de Surrey, en Reino Unido. “Pero lo que Francia está tratando de decir en el manejo de estos casos es que, al contrario, hay algo profundamente problemático en la propia industria del porno”.

Este caso, que ha sacudido a toda la profesión, convierte a Francia en pionera en materia de lucha contra los abusos de la industria del porno, puesto que muchos otros países enfrentan el mismo problema.

“Francia va más adelante que algunos países en el intento de aplicar esta legislación”, concluye Neil Thurman, profesor de medios de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, en Alemania. “Puedo ver a algunos países siguiendo el ejemplo de Francia. Una vez que las autoridades francesas tengan pruebas sobre la eficacia de su legislación, es posible que otros países la sigan”.

Este artículo fue adaptado de su original en francés