Violencia narco. Sicarios matan a un joven cuando jugaba al fútbol con su hijo en una plaza

LA NACION
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ROSARIO. A las 19.30, Luciano Gómez, de 24 años, jugaba al fútbol con su hijo en la plaza Del Triángulo, en el barrio Acindar, mientras la tarde fresca caía en la zona sur de la ciudad. De pronto apareció un Fiat Palio azul. Del auto se bajó un hombre armado y se acercó al joven que jugaba con el chico de 4 años y le disparó diez tiros. El niño no sufrió lesiones, pero vio cómo un sicario asesinaba a su padre, una escena que conmocionó a la comunidad local.

Horas después del crimen, el auto que habrían usado los asesinos de Gómez apareció incendiado en Villa Gobernador Gálvez, una ciudad vecina a Rosario. Se presume que incineraron el Fiat Palio para evitar que sus huellas puedan ser identificadas por los investigadores judiciales, encabezados por el fiscal de Homicidios Dolosos Ademar Bianchini.

El fin de semana pasado, una beba de un año recibió seis disparos en el abdomen en otro ataque perpetrado por sicarios, que tuvo como blanco el padre de la niña, que resultó herido. Fue operada varias veces, y en el hospital de Niños los médicos tuvieron que reconstruir parte de su aparato digestivo. Sigue internada, en estado crítico.

La conmoción que generaron estos hechos violentos con menores inocentes implicados obligó al gobernador de Santa Fe Omar Perotti a que se refiriera a los problemas de la inseguridad, algo que no sucede a menudo. El mandatario trató de esquivar las críticas al descargar responsabilidades en las gestiones anteriores. "Doce años no se resuelven en un mes ni en un año", justificó Perotti, haciendo referencia a las tres administraciones socialistas que precedieron a la suya.

"Con el delito se ha instalado una forma y un estilo de vida, con un gran poderío económico. Cortar los vínculos con el delito significa que no haya protecciones, ramificaciones, connivencia ni impunidad para nadie", planteó.

Este miércoles llegó a Rosario una delegación de funcionarios del Ministerio de Seguridad de la Nación para buscar una mejora en la coordinación de las investigaciones contra crímenes complejos en la Justicia federal. Los funcionarios, encabezados por Valentina Novick, subsecretaria de investigación Criminal, y Pablo Serdán, jefe de la Unidad de Articulación de Políticas de Investigación Criminal, se reunieron con el juez federal Nº3, Carlos Vera Barros.

El diagnóstico de los funcionarios de la cartera que lidera Sabina Frederic es que "es necesario profundizar las investigaciones contra los eslabones superiores de las bandas criminales de Rosario". Serdán aseguró a LA NACION que desde ahora "se busca poner el foco en el recupero de los bienes de las organizaciones criminales, porque de esa forma se corta el circuito del dinero".

Se prevé ejecutar con mayor fluidez este sistema de investigación a partir de la implementación del nuevo sistema procesal acusatorio. En marzo se llevarán adelante unas jornadas de capacitación para las fuerzas de seguridad sobre el nuevo sistema y la utilización de las técnicas especiales de investigación.

A pesar de la profunda gravedad de los hechos violentos en Rosario, durante enero se cometieron 13 asesinatos, diez menos que en 2020, cuando esa cifra fue de 23. Más allá de lo cuantitativo, lo que preocupa es el uso cada vez más marcado de sicarios para llevar adelante las ejecuciones.

Por la precariedad de esa mano de obra, los ataques a balazos contra los frentes de las casas, una metodología que se acrecentó desde 2018, perpetrados por jóvenes que cobran unos 3000 pesos -según detalló la fiscal Valeria Hourigot- deriva en que aumente la cantidad de personas heridas de bala.

En Rosario, 871 personas fueron heridas de bala el año pasado, según cifras oficiales del Ministerio Público de la Acusación y del Observatorio de Seguridad Pública, del gobierno de Santa Fe. Eso implica que por cada homicidio -se cometieron 214 en 2020- concretado hubo cinco lesionados por armas de fuego que se salvaron de la muerte. Cuatro de cada diez heridos en la ciudad fueron varones menores de 25 años. La tasa de letalidad en relación con incidentes con armas de fuego orilló el 20 por ciento. Podría interpretarse que salvaron su vida por una cuestión de puntería.

En ese contexto, diez menores resultaron heridos de bala durante enero pasado, en ataques vinculados a las organizaciones criminales que manejan la venta de drogas en esta ciudad. En promedio, cada tres días se registró un caso de un chico que recibió un tiro.