La violencia que Melanie enfrenta como trabajadora sexual transgénero

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CIUDAD DE MÉXICO, junio 2 (EL UNIVERSAL).- Cansada de la violencia y los estigmas que enfrenta todos los días por dedicarse al trabajo sexual, Melanie salió a las calles del Centro de la Ciudad de México para exigir los derechos que tiene cualquier ciudadano —acceso a la salud, educación, justicia, a la no discriminación, seguridad y que su empleo sea reconocido como tal—, pero que a ella le son negados constantemente.

Junto a su voz se unieron las de decenas de mujeres que conmemoraron el Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales desde la resistencia y en el marco de la presentación de la Segunda Encuesta Trabajo Sexual, Derechos y No Discriminación, elaborada por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred), la cual muestra que seis de cada 10 sexoservidoras en la capital del país sufren violencia o discriminación.

Melanie no siente vergüenza de ser trabajadora sexual; sin embargo, afirma, tampoco es algo de lo que se sienta orgullosa. La joven transgénero, de 32 años, llegó a la Ciudad de México desde su natal Oaxaca para dejar atrás las carencias económicas. Al igual que ella, nueve de cada 10 personas encuestadas señala ejercer el trabajo sexual por motivos económicos, mientras que cinco de cada 10 afirma que lo hace por falta de oportunidades laborales, de acuerdo con el Copred.

"Terminé la prepa, pero mis papás ya no pudieron pagarme la universidad y me puse a buscar trabajo, pero por mi identidad de género no conseguía, nunca nadie me contrataba. Sufrí mucha discriminación. En los pueblos, en las provincias hay muy poquito trabajo. Vengo de una familia muy humilde y me vine aquí para trabajar y poder estudiar después. Una amiga me ayudó a meterme al trabajo sexual, lo hice por necesidad. Tenía 20 años y estaba empezando mi transición", cuenta en entrevista con EL UNIVERSAL.

A lo largo de los 12 años que ha sido trabajadora sexual, Melanie denuncia que ha enfrentado desde burlas por parte de transeúntes en la avenida Ermita Iztapalapa, donde ofrece sus servicios, hasta golpizas y asaltos, además de extorsiones por parte de la policía. Añade que por el hecho de ser mujer transgénero se está más expuesta a la violencia a causa de la transfobia.

"Sufrimos mucho por los policías que espantan a los clientes, nos extorsionan y violentan verbalmente; sufrimos violencia por parte de los transeúntes que nos avientan huevos, nos avientan botellas, sufrimos muchos tipos de violencia, tanto física como verbal y emocional", narra. No obstante, 84.8% de las personas violentadas no denuncia ante las autoridades por temor a que se les vuelva a agredir o que incluso se les asesine.

"Si eres trans y eres trabajadora sexual no te hacen caso, te dicen 'tú te lo buscaste'. El acceso a derechos no es igual para nosotras que para cualquier otro ciudadano, sufrimos de muchas cosas, eso es lo que estamos peleando, nuestros derechos, porque pagamos impuestos como todos", asegura. Melanie considera que si las autoridades consideran el trabajo sexual como un empleo no remunerado, las condiciones de sus derechos, al igual que los de sus compañeras, podrían mejorar.

La protesta, convocada por el Centro de Apoyo a las Identidades Trans, Trabajadoras Sexuales Independientes de Revolución, la Alianza Mexicana de Trabajadoras Sexuales y el Colectivo Lleca, avanzó de Metro Revolución con rumbo al Zócalo de la Ciudad de México, donde se buscó entregar un documento a las autoridades capitalinas con propuestas para que se garantice la seguridad para las trabajadoras sexuales, el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo no asalariado, reinserción educativa y laboral, espacios para las personas adultas mayores y programas de apoyo, entre otras.

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