Con violencia, denuncias y diálogo parcial prosiguió el día 11 de las protestas en Ecuador

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© Dolores Ochoa / AP

El escenario empeora día tras día con una salida indivisible en el plazo inmediato. Escala la violencia con un saldo actual de dos muertes –y la acusación de un tercero-, enfrentamientos, incendios de vehículos policiales y la breve desaparición de 18 efectivos. En el plano diplomático, el Gobierno cedió este jueves a una de las peticiones y ordenó a los militares replegarse de la Casa de la Cultura, un lugar simbólico para los pueblos originarios ubicado en el centro de la capital ecuatoriana.

Por estos días, Ecuador es el epicentro de conflicto en América Latina luego de que las marchas impulsadas por la Confederación Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) se extendieran por 11 jornadas, incrementando paulatinamente su agresividad.

La gravedad de la situación llamó la atención de la comunidad internacional, provocando que hasta la Unión Europea y Naciones Unidas se pusieran a disposición para llevar adelante una mesa de negociaciones que cese la crisis.

El último miércoles una propuesta al diálogo, cuyas condiciones no terminaban de conformar a ninguna de las partes, se postergó y dio lugar a más jornadas de movilizaciones en todo el país.

Este jueves, el Gobierno cedió a un diálogo parcial

Sin embargo, este jueves el Gobierno de Guillermo Lasso se abrió a un diálogo parcial, cediendo a una de las peticiones de los manifestantes, ordenando a las fuerzas militares a replegarse de la Casa de la Cultura, lugar simbólico para los indígenas, ubicado en el centro de la capital ecuatoriana.

Ondeando sus banderas y con gritos de alegría, una de las multitudinarias marchas entró al recinto, que permanecía bajo control de las tropas en el marco del estado de excepción.

"Es un triunfo de la lucha", dijo el líder indígena Leonidas Iza mientras avanzaba hacia el ágora del centro cultural, donde definirán los pasos a seguir.

El Gobierno ecuatoriano permitió el paso de la multitud "en aras del diálogo y de la paz", aseguró el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez.

El "propósito (es) que cesen los cierres de vías, las manifestaciones violentas, y los ataques en distintos lugares", añadió.

Quito, epicentro de la protesta

La situación de Quito, el espacio principal de la protesta indígena, encuentra a la casa de Gobierno completamente reforzada, calles militarizadas y pasajes de combate entre civiles y fuerzas de seguridad.

La Administración de Guillermo Lasso decidió implementar hace ya algunos días el estado de excepción en seis provincias (Imbabura, Cotopaxi, Pichincha –donde está Quito-, Chimborazo, Tungurahua y la amazónica Pastaza), pero los manifestantes desafían las ordenes gubernamentales y se desplazan de todas maneras en los recovecos de las ciudades.

El deseo de los indígenas que impulsaron las protestas a las que se han agregado parcialmente movimientos estudiantiles, campesinos y sindicatos, es que se promulguen políticas que apunten a bajar el costo de vida en Ecuador.

Entrando en detalle, el abanico de reclamos incluye el control y reducción de los precios en el combustible, en los elementos de la canasta básica, evitar la flexibilización laboral, que se garantice la seguridad de la región amazónica ante los avances privatizadores en minería y petróleo, entre otras cuestiones.

En tanto que también pretenden la derogación inmediata de los toques de queda o la salida de la policía de las calles.

Del lado del Gobierno ven una evidente intención de tumbar al presidente Lasso, que apenas lleva un año en el poder y estuvo mayormente enfocado en la lucha contra el coronavirus, a tal punto que el ministro de Defensa, Luis Lara, expresó que la Conaie pone en “serio riesgo” a la democracia.

Fue el propio Lasso quien acusó a la organización indígena, que participó de las dimisiones presidenciales en 1997 y 2005, de pretender “botar al presidente”.

Represión, muertes, secuestros e incendios en un combate declarado entre civiles y policías

La disparidad entre los palos de los manifestantes contra las armas y gases lacrimógenos de las fuerzas de seguridad se evidencia en cada cruce, pero eso no desalienta a los protestantes a arremeter con dureza.

Con un saldo actual de dos muertos –tres, según denunció la Conaie-, el ministro del Interior, Patricio Carrillo, alertó el último miércoles que 18 vehículos de una unidad policial fueron calcinados y 18 agentes estaban desaparecidos en la ciudad de Puyo (estado de Pastaza).

Horas después, los policías fueron encontrados en perfectas condiciones, incluso dos que fueron retenidos por habitantes de la zona. No obstante, este episodio registró un nuevo nivel de violencia.

Las cifras de la Policía Nacional indican que el balance de daños ascendió a 114 agentes heridos, decenas de patrulleros y siete motos destruidas; y otros 46 vehículos con perjuicios menores.

Sin lugar para el diálogo

El tenso momento que recae en Quito llevó al hartazgo a los propios vecinos de la capital, quienes salieron a realizar un cacerolazo el miércoles pidiendo que la violencia se traslade al diálogo en una mesa de negociaciones.

El impulsor fue el alcalde Santiago Guarderas, uno de los funcionarios que más machacó sobre la idea de establecer conversaciones que terminen el conflicto callejero. Incluso se ofreció como mediador.

Junto al Intendente también organizaciones sociales y la Conferencia Episcopal se mostraron dispuestas a intermediar entre los bandos. Esto sumado al apoyo técnico puesto a disposición por la Unión Europea y Naciones Unidas.

El miércoles, Lasso aceptó el llamado a dialogar y convocó al líder de la Conaie, Leónidas Iza, pero los cónclaves no se realizaron y quedaron para un indivisible futuro.

El referente indígena alega no confiar en la palabra del jefe de Estado, con quien tuvo encuentros en otras circunstancias y no fueron productivos. Además, para sentarse pretende que se termine el estado de excepción.

El ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, cuestionó que Iza pretenda imponer condicionantes “poniendo en riesgo la tranquilidad de quienes quieren vivir, trabajar y progresar en unidad”.

“El diálogo no admite condiciones, tenemos urgentes problemas nacionales para resolver”, apuntó.

En tanto que expresó que “la violencia no es la respuesta” y acusó que “se les fue de las manos” a la comunidad indígena. “Hay personas que están causando caos y destrucción”, agregó.

Como si hicieran falta más aditamentos, el presidente Lasso dio positivo de coronavirus el miércoles, notificó la Secretaría de Comunicación de la Presidencia en un comunicado.

A la espera de que Iza cambie de opinión respecto a acercarse a una mesa de diálogo, el mandatario estará aislado cumpliendo los protocolos médicos en el Palacio de Carondelet, la sede de Gobierno ecuatoriana.

Con EFE y AFP

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