La violencia causa malnutrición en indígenas y afros en Colombia, afirma un estudio

·3  min de lectura

El conflicto que repunta en Colombia tras el acuerdo de paz de 2016 con la guerrilla FARC está causando graves problemas de malnutrición entre comunidades negras e indígenas del país, según un estudio de la ONG Médicos del Mundo y varias universidades difundido este viernes.

"Las dinámicas que imponen los actores armados en esos territorios como el confinamiento o la disposición de minas antipersonales y artefactos explosivos, o simplemente el miedo, hacen que las personas pierdan la capacidad de procurar alimentos", como parte de una "estrategia de guerra", dijo a la AFP Nicolás Dotta, coordinador de la sección colombiana de Médicos del Mundo.

La ONG, junto con la Universidad Nacional de Colombia y la Red de Universidades y Organizaciones Sociales en Salud para la Paz, entregaron el informe 'La salud en el conflicto colombiano' a la Comisión de la Verdad que indaga sobre los hechos más atroces del enfrentamiento interno.

El estudio reseña la situación que han enfrentado los afrodescendientes e indígenas en Chocó, en la frontera con Panamá, así como la etnia Awá, en el departamento de Nariño, limítrofe con Ecuador, entre otras.

Estas poblaciones lidian con la muerte, la discapacidad física y sicosocial y tienen "mayor riesgo para contraer enfermedades", además de afectaciones en su salud mental, señala.

En Chocó, los choques entre guerrillas, paramilitares y agentes del Estado, debilitaron aún más el acceso a servicios como salud y empujaron al confinamiento a los pobladores.

A la desnutrición crónica se sumaron brotes de malaria y tuberculosis que persisten en esta región selvática y aurífera, con un 89% de población negra e indígena.

Hoy, "a pesar de la firma del acuerdo de paz", la violencia y el abandono hacen que se siga "vulnerando el derecho de las comunidades a la salud y a condiciones básicas como el acceso a los alimentos y al agua limpia", detalla el informe.

- La estela del narco -

Mientras que del otro lado del país, en las montañas selváticas de Nariño, los Awá sufren el despojo de sus tierras, situadas en zonas con narcocultivos y laboratorios para el procesamiento de la cocaína.

Durante un tiempo, "las aspersiones aéreas de glifosato (...) orientadas hacia la destrucción de cultivos de uso ilícito" y la presión de grupos armados "para continuar cultivando coca, en detrimento de los cultivos propios de (...) subsistencia" mermaron el acceso a alimentos de este grupo indígena, destaca el estudio.

Y ahora, a pesar de que se suspendió el uso del polémico herbicida, las masacres y desplazamientos masivos por cuenta de grupos que buscan quedarse con sus territorios ancestrales mantienen a los Awá "en riesgo de exterminio físico y cultural", reza el texto.

"En estos momentos nos encontramos en una situación de crisis humanitaria por la guerra que se recrudece" en nuestros territorios, reafirmó el representante de la etnia, Robinson Pai, durante la entrega del informe.

Víctimas frecuentes de la violencia, los indígenas y afrodescendientes esperaban pasar la peor página del conflicto con el desarme de los paramilitares (2006) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (2017).

Sin embargo, están envueltos en un nuevo ciclo de violencia ante la expansión del narcotráfico y los grupos armados herederos del paramilitarismo, disidentes que no se acogieron al pacto de paz y guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El conflicto que persiste desde hace casi seis décadas en el país ha dejado más de nueve millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados.

dl/vel/gma