Vigilando a los vigilantes de la UE: ¿Quién dirige Frontex?

LORNE COOK
·5  min de lectura

BRUSELAS (AP) — La agencia fronteriza y de guardacostas de la Unión Europea, la pieza central del amplio esfuerzo del bloque de 27 países para vigilar sus fronteras y a cualquiera que intente entrar sin autorización, se ve ahora bajo escrutinio, y en el punto de mira.

En ocasiones es casi literal. En el Mar Egeo, cazas y barcos turcos han advertido a aeronaves de Frontex o intimidado a los barcos de la agencia que monitorean los movimientos migratorios en la estrecha franja entre Turquía y las islas orientales griegas. Supuestamente, las tropas turcas también hicieron disparos de advertencia al aire en la frontera terrestre.

Y en el Parlamento Europeo se han presentado peticiones de que el director ejecutivo de la agencia Fabrice Leggeri, renuncie al cargo. Algunos legisladores reprueban su gestión de las acusaciones de que Frontex participó en violaciones de los derechos fundamentales de los migrantes.

Grupos benéficos y medios de comunicación acusan a Frontex de negar a la gente su derecho a pedir asilo, lo que iría en contra de la ley de la UE y de los tratados sobre refugiados.

Dicen que también fue cómplice o no evitó supuestas devoluciones automáticas en el mar por parte de la guardia costera griega, en las que los migrantes fueron devueltos a aguas turcas.

La agencia aún no ha contratado a los 40 supervisores de derechos fundamentales que debía incorporar para diciembre.

Una investigación no encontró lazos entre Frontex y las devoluciones en el Egeo. Pero el Parlamento ha formado un “grupo de escrutinio” para estudiar los reportes y las preocupaciones sobre derechos humanos. La oficina antifraude de la UE también investigando al organismo, así como acusaciones de conducta inapropiada por parte de miembros directivos.

Mientras crecen las críticas, también lo hacen las competencia de Frontex. Se espera que en los próximos años se convierta en una fuerza permanente con 10.000 efectivos, agentes armados y equipo de vigilancia de alta tecnología. Su presupuesto se ha disparado a 5.600 millones de euros (6.700 millones de dólares) para los próximos siete años.

En 2014, el año antes de que el desafío de la inmigración en la UE tocara techo, la agencia tenía un presupuesto anual de unos 100 millones de euros y tenía que solicitar personal fronterizo a los países miembros.

También su papel está creciendo. Cuando Gran Bretaña abandonó la UE hace unos meses, insistió en que fuera Frontex, en lugar de cuerpos de seguridad españoles, quien gestionara los controles de frontera en el aeropuerto en el territorio británico de Gibraltar.

Pero conforme crecen el poder y los deberes de Frontex, también lo hace la necesidad de supervisión.

“En mi opinión, es la agencia más importante de toda la Unión Europea. Y con el poder y el financiamiento viene la responsabilidad, y por supuesto las salvaguardas y el escrutinio”, dijo el 4 de marzo a la comisión de investigación del Parlamento la comisaria europea de Migración y Asuntos de Interior, Ylva Johansson.

Más aún, cualquier error en Frontex es un bochorno adicional para países que llevan años divididos sobre quién debe hacerse cargo de las personas que entran sin autorización y si otros miembros deben estar obligados a ayudar.

“A falta de que la UE se ponga de acuerdo sobre la gestión migratoria, lo que ocurre sobre el terreno consolida cómo se ve la UE desde fuera”, dijo a The Associated Press Hanne Beirens, del Instituto de Política de Migración.

La cuestión es: ¿quién está al timón cuando se trata de Frontex?

La agencia está supervisada por una junta directiva de ministerios nacionales de Interior, policía y agentes de frontera, que establecen su plan de trabajo y operaciones. La Comisión Europea, que supervisa el cumplimiento de las leyes europeas, tiene dos de los 28 puestos de la junta.

Leggeri, un funcionario francés nombrado director ejecutivo en 2015, justo cuando llegaban a Europa cientos de miles de refugiados sirios en Europa, está encargado de ejecutar la estrategia marcada por la junta. Los puestos de subdirector y otros directivos están vacantes.

Sobre el papel, Frontex responde legalmente ante los 27 estados miembros y el Parlamento Europeo. La Comisión, a través de Johansson, tiene responsabilidad política pero no legal por las acciones de Frontex.

Pero en el mar, o en las fronteras terrestres, las operaciones de Frontex están controladas por el país donde operan. En el Egeo, donde se han reportado muchas devoluciones automáticas, eso implica a la guardia costera griega. Aquí es donde se confunden las líneas de la responsabilidad.

Frontex y Grecia rechazan de plano haber hecho devoluciones y la investigación exoneró a la agencia, aunque expuso fallos de “monitoreo y comunicación”. Pero Leggeri solicitó dos veces el año pasado que Atenas investigara la conducta de la guardia costera griega.

También dijo a los legisladores de la UE que cuando Turquía dejó pasar a miles de migrantes por su frontera con Grecia el pasado marzo, Atenas decidió como medida de emergencia hacer “un uso óptimo de las cláusulas sobre intercepción” para detener la oleada de personas.

Eso implica, dijo Leggeri, “que en algunos casos se puede dar instrucciones a los migrantes de que no permanezcan o no entren en las aguas territoriales”. Para algunos, eso podría parecer la misma definición de una devolución automática, lo que obliga a plantear si Frontex debe obedecer una orden de interceptar un barco migrante cuando eso incumpla la ley.

Esas difusas definiciones legales, cadenas de mando poco claras e intereses enfrentados de los estados costeros e interiores de la UE hacen de Frontex un barco difícil de gobernar.

La legisladora conservadora alemana Lena Duepont, miembro del grupo de escrutinio del Parlamento Europeo, dijo a AP que hay mucho margen de mejora en “el ecosistema de dirección de la agencia”, especialmente en la forma en la que está creciendo Frontex.

“Es la primera vez que tenemos a alguien con un arma, alguien que lleva un uniforme europeo” dentro de un cuerpo estable en lugar de agentes enviados por los estados miembros. Frontex es más “europea que nunca, y esto es un cambio drástico dentro de la agencia”.