Los vietnamitas cambian sus hábitos alimentarios tras escándalos

Alice PHILIPSON y Tran Thi Minh HA
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En Vietnam, el "bun cha", "bo bun", "banh mi", unos clásicos de la cocina callejera, empiezan a ser ignorados tras una serie de escándalos sanitarios que afectan tanto a la higiene como a la calidad de los productos.

Tran Huong Lan tuvo un problema la última vez que pidió un "bun cha", una sopa de fideos y carne de cerdo. Pasó dos noches en el hospital.

"Unas dos horas después del almuerzo, me sentí mal. Volví a mi casa y empecé a vomitar", cuenta a la AFP.

Trasladada al hospital por su marido, los médicos le diagnosticaron intoxicación alimentaria.

Lan ha tardado un mes en volver a comer en la calle, y como ella, muchos vietnamitas han empezado a preocuparse por la calidad de los alimentos tras una serie de escándalos alimentarios.

En julio, 14 personas fueron hospitalizadas en estado grave tras haberse intoxicado con un paté vegetal y sufrieron dificultades respiratorias.

Tanto las normas de higiene, muy laxas, como el uso masivo de pesticidas que se encuentran en las verduras y las hierbas aromáticas presentes en casi todos los platos, son sospechosas.

- Crisis -

La situación está "muy cerca de una crisis", denuncia Truong Quoc Tung, director de una asociación de protección de la naturaleza.

"Se utilizan pesticidas prohibidos, el entorno está contaminado y algunos alimentos que exportamos nos los devuelven", declaró a la prensa.

La agricultura vietnamita debe transformarse, desde los cultivos extensivos hasta los microcultivos urbanos.

Los metales pesados que se acumulan en el suelo o en el agua utilizada para la agricultura pueden ser una causa importante en el desarrollo de algunas formas de cáncer, según el Banco Mundial.

Vietnam es uno de los primeros países que ha prohibido la importación de glifosato, pero esta prohibición solo entrará en vigor el año próximo y todavía se ignora cómo se llevará a cabo.

Antiguo vendedor de pesticidas, Ngo Xuan Quyet se ha reconvertido a la agricultura "razonada".

"Cuando trabajaba (en la empresa de pesticidas), empecé a conocer las sustancias químicas", explica. "He visto el terrible impacto (de su sobreuso) y he empezado a cultivar verduras 'sanas'".

Por el momento, "nos centramos en los restaurantes de empresa, las cocinas escolares y los supermercados pero mi objetivo es también llegar al gran público", agrega. Sus verduras son entre entre un 10 y 20% más caras que las otras.

- "Más seguro" que los alimentos de la calle -

En su pausa almuerzo, Phan Thi Lien, oficinista en la ciudad de Hô Chi Minh, ha abandonado el puesto de la esquina de la calle para instalarse en un pequeño restaurante vecino para degustar su "bun cha".

"A menudo vengo a los restaurantes ya que los servicios del Estado los inspeccionan regularmente por lo que los alimentos son más seguros que los de los puestos callejeros", dice mientras almuerza en el Baba, un restaurante que hace hincapié en el trazabilidad de sus productos.

Muchos vietnamitas han empezado a lanzarse a la agricultura urbana, cultivando en sus tejados, la mejor forma de saber el origen de los alimentos.

Lechugas, correhuela y una decena de otras especies. A 69 años, Le Thi Thanh Thuy se ha convertido en una maestra en plantar verduras en su casa del oeste de Hanói. Cada día pasa dos horas recolectándolos.

"Durante el verano, las verduras que cultivo en el techo bastan para alimentar a mi familia", cuenta.

"A veces, las verduras que compramos pueden parecer bonitas y frescas, pero no tenemos en cuenta su origen ni lo que han utilizado para cultivarlas."

El sueño de Quyet, el agricultor razonable, sería poder garantizar productos de calidad en todos los lados, desde las ferias de agricultores o mercadillos hasta el pequeño puesto callejero.

Pero reconoce que "llevará mucho tiempo".

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