Vietnam aumenta la represión en vísperas del congreso que marcará su futuro

Ho Chi Minh (Vietnam), 22 ene (EFE).- Vietnam ha aumentado la presión sobre los disidentes con arrestos, penas de prisión y otras formas de acoso, a medida que se acerca el XIII Congreso del Partido Comunista, que a partir del lunes marcará el rumbo del país para el próximo lustro.

En el Congreso, que tendrá lugar del 25 de enero al 2 de febrero, unos 1.600 delegados del partido de todo el país elegirán a los 200 miembros del comité central, que a su vez designará a la veintena de integrantes del politburó, el máximo órgano dirigente y encargado de nombrar al secretario general del partido, el cargo que ostenta mayor poder en el país.

"En los últimos meses, el régimen comunista de Vietnam ha intensificado su mano dura contra la disidencia local arrestando a activistas, condenando a una docena y acosando a otros", declaró a Efe por correo electrónico Vu Quoc Ngu, director del grupo disidente Defend the Defenders.

Entre las formas de acoso que cita Ngu se encuentran los interrogatorios en las comisarías de Policía, la coacción a los propietarios de viviendas o locales comerciales para que rompan el contrato de alquiler con inquilinos disidentes o presiones sobre empresarios para que despidan a trabajadores sospechosos.

La última condena notoria se produjo este miércoles, cuando la activista Dinh Thi Thu Thuy fue sentenciada a siete años de prisión por violar el artículo 117 del Código Penal, que castiga "la producción, almacenamiento y diseminación de información, documentos y objetos contra la República Socialista de Vietnam".

El delito de Thuy, madre soltera de un niño de 9 años, fue la propagación en varias cuentas de Facebook de contenidos considerados propagandísticos y difamatorios de líderes del Partido Comunista y del gobierno e incitar pensamientos disidentes con noticias falsas.

REDES SOCIALES

Los posts críticos en esa red social, que cuenta con cerca de 50 millones de usuarios en el país, han sido el principal motivo de la detención de los cerca de 300 activistas y la condena de cerca de 260 de ellos en los últimos cinco años (según datos de Defend the Defenders), coincidiendo con el segundo mandato al frente del Partido de Nguyen Phu Trong, también presidente de la República.

Aunque la constitución vietnamita dice proteger la libertad de opinión y de prensa, el acceso a información, el derecho de asamblea, y la formación de asociaciones y de manifestaciones, el Partido Comunista en el poder desde 1975 con un régimen de partido único exhibe poca tolerancia contra la crítica.

La condena más dura ha sido la de Pham Chi Dung, presidente y fundador de la Asociación de Periodistas Independientes de Vietnam, castigado este mes de enero a 15 años de cárcel por violar el artículo 117.

Dung, un antiguo cargo del Partido Comunista de 54 años fue detenido en noviembre de 2019, días después de difundir una carta en inglés en la que pedía a los parlamentarios europeos que exigieran a Vietnam avances notorios en derechos humanos a cambio de firmar un tratado de libre comercio con la UE.

El acuerdo finalmente entró en vigor este año sin apenas satisfacer las peticiones de los grupos pro derechos humanos.

La ausencia de presión internacional, en especial por parte de Europa y EEUU, es para algunos analistas una de las claves de este recrudecimiento de la presión en un país que prosigue con una política de reformas aperturistas de la economía sin relajar un ápice su control férreo del poder político.

PENAS MÁS DURAS

Ngu destaca que en los últimos cinco años no solo han aumentado los arrestos y condenas, sino que también se han endurecido las penas para los convictos.

"Hace una década, la acusación de realizar propaganda contra el Estado suponía solo 3 o 4 años de prisión, mientras que en casos recientes los activistas han recibido penas de entre 7 y 15 años", sostiene.

Este aumento de la represión, especialmente en los tres últimos años, ha supuesto para Ngu un enfriamiento del movimiento disidente, que en 2018 llegó a protagonizar manifestaciones con cientos de personas contra una ley de ciberseguridad y la concesión de zonas económicas especiales a China, algo inédito en Vietnam.

"Antes de 2018, la gente podía hacer manifestaciones pacíficas, pero ahora pocos se atreven a participar en protestas puesto que el régimen está dispuesto a arrestarlos y meterlos en prisión bajo la acusación de causar desorden público", declaró.

Además, Ngu subraya la novedad de que las autoridades hayan actuado contra organizaciones de la sociedad civil, como la Asociación de Periodistas Independientes, la Editorial Liberal, que producía libros digitales críticos con las autoridades, o la asociación disidente Brotherhood fro Democracy (hermandad para la democracia).

LEY DE CIBERSEGURIDAD

El control de los contenidos digitales se endureció con la puesta en marcha de una controvertida ley de ciberseguridad que, entre otras cosas, obliga a las empresas tecnológicas a suprimir contenidos a instancias del gobierno y a proporcionar a las autoridades información sobre los usuarios.

La supresión de contenidos ha desatado una disputa entre el gobierno y estas plataformas, en especial, Facebook.

La red social ha sido criticada a la vez por algunos disidentes por acceder a las peticiones gubernamentales de eliminar contenido y por las autoridades, que lo consideran insuficiente y han llegado a amenazar con su cierre.

Ante la perspectiva de un nuevo liderazgo -aunque la continuidad de Trong gana fuerza según pasan los días- Ngu se muestra escéptico por el carácter colectivo de la forma de gobierno en Vietnam y augura continuidad en cuanto a derechos humanos.

"Hay poca esperanza de cambios respecto a la democracia y los derechos humanos", afirma.

Eric San Juan

(c) Agencia EFE