"Vienen para destruir todo": el fantasma de la violencia en un pueblo boliviano

Guillaume DECAMME
Un grupo de bolivianos seguidores de Evo Morales bloquea una calle en El Alto, el 11 de noviembre de 2019 (AFP | Aizar RALDES)

En Desaguadero, ciudad boliviana en la frontera con Perú, las tiendas están cerradas. Alrededor de una fogata encendida sobre el asfalto, unos pobladores charlan. "Estoy preparado para defender a Evo", dice Wilfredo, alterado por el fantasma de la violencia que ya sacude a La Paz tras la renuncia de Evo Morales.

"No renunció, fue un golpe de Estado. Eso está clarísimo", asegura Wilfredo, de 18 años, un bigote incipiente y que prefiere no dar su verdadero nombre.

Al caer la noche glacial, la ciudad fronteriza ubicada a unos cien kilómetros al oeste de La Paz está en calma. Pero la renuncia de Morales el domingo no es aceptada. Como "Evo", la mayoría de los habitantes son indígenas Aymara. Esta región del altiplano andino, a unos 3.500 metros de altura, es uno de sus bastiones.

Wilfredo y su grupo de amigos están armados con barrotes de hierro. "Vienen tipos de allá, de La Paz, para destruir todo. Todos los edificios bonitos, las escuelas que nos construyó Evo. Nos vamos a defender", afirma, sin precisar quiénes son estos "tipos".

Un poco más lejos, en la calle que lleva a Perú, el puesto fronterizo boliviano está cerrado. Más allá, hay un puente que atraviesa el Desaguadero, río que desemboca en el lago Titicaca. Cruzando está la otra Desaguadero, ciudad peruana gemela de la boliviana.

A lo lejos se escucha el ruido de "cohetes de partidarios de Evo Morales", indica un oficial de la policía nacional peruana que tampoco quiere revelar su identidad.

Su discurso es muy diferente al de los simpatizantes de Morales que están del lado boliviano.

-"No soportan la partida de Evo"-

De acuerdo con este oficial peruano, los bolivianos temen que sean los simpatizantes de Morales los que vayan a "saquear y destruir los edificios públicos, las estaciones de policía" de la ciudad boliviana.

Es que la violencia se ha multiplicado en todo el país desde que "Evo" anunció su renuncia. Grupos de bolivianos enojados con esta decisión perpetraron actos de violencia en la región de Cochabamba, en el centro del país, y en El Alto, una ciudad cerca de La Paz. Quemaron comisarías, hirieron a policías y civiles y crearon pánico en la población.

Desde El Alto, bastión del líder socialista, una columna de varios cientos de simpatizantes de Morales marchaba hacia la capital del país.

Juan, de 29 años, acaba de cruzar la frontera para refugiarse del lado peruano de Desaguadero. En La Paz, "la gente está enojada. Está saliendo a quemar instituciones públicas porque no lo soporta", dice.

Con un bolso en la espalda, Juan está decidido a quedarse en Perú hasta que la situación se calme. "Ahorita estoy saliendo de Bolivia. Voy a buscar un alojamiento, un hotel. No importa", confiesa.