Policía en servicio prueba chocolates de marihuana y arruina su vida

No es habitual que un juez llame “completo idiota” a un agente, pero hay hechos que no dejan lugar a dudas. Después de 13 años en el cuerpo de policía de Toronto, Canadá, Vittorio Dominelli tiró por tierra su carrera y su reputación de una manera cuanto menos peculiar. Hace 10 meses, durante una redada en un dispensario ilegal de marihuana, este veterano miembro de la autoridad decidió probar unas chocolatinas de avellanas con regalo incluido: cannabis. Ahora la juez confirmó que podría enfrentarse a una pena más severa que perder su trabajo.

Dominelli nunca había consumido marijuana antes y su desconocimiento le llevó a cometer un fallo de cálculo que podría haber sido perfectamente evitable de haberse dedicado a cumplir con su deber. Dominelli ingirió tres barras de las chocolatinas, mucho más de la dosis recomendada que figuraba en las instrucciones del envoltorio. Lo hizo estando de servicio y la situación adoptó en pocos minutos una tonalidad surrealista.

Dominelli no estaba solo, ya que su colega, Jamie Young también formó parte de esta infantil decisión más propia de dos amigos de la universidad. A los 20 minutos de la ingesta, ambos comenzaron a notar los efectos de la droga, aunque fue Dominelli quien entró en pánico. A pesar de los intentos de Young por evitarlo, su compañero se hizo con la radio y marcó el código de emergencia para cuando los agentes están en apuros,10-33. En ese momento comenzó la confesión que acabaría por sepultar su carrera.

Lo que esperaba sería una sensación menor se convirtió en el ‘colocón’ de su vida después de vaciar el contenido del envoltorio. Dominelli salió corriendo con la radio y pidió una ambulancia de manera urgente. Durante el juicio confesó que cuando comenzó a notar los efectos sintió sudores fríos y estaba convencido de que iba a morir.

“Creo que me voy a desmayar… estoy aturdido”, afirmó a sus compañeros que estaban al otro lado de la radio. “Mi corazón latía con mucha fuerza. Sentía que se me salía por la boca. Instantáneamente me di cuenta de la estupidez que había hecho. En ese punto, no me importaba que me agarraran o las consecuencias profesionales, tan solo quería ayuda médica”, afirmó Dominelli en los documentos del juicio tal y como recogió Toronto Star.

Tanto él como su compañero fueron trasladados a un hospital con síntomas de intoxicación. Una vez vomitó, el ya expolicía comenzó a sentirse mejor. Pero ya era demasiado tarde. El daño estaba hecho y los niveles de tetrahidrocannabinol (THC) ya aparecieron tras la analítica.

Para colmo, además de poner en riesgo su seguridad y la de los ciudadanos con los que se hubieran topado, una de sus compañeras sufrió un accidente tras la llamada de emergencia. Se resbaló en el hielo debido a las prisas y se golpeó en la cabeza. Ahora tiene dificultades para hablar y ver, necesita llevar gafas de sol y su equilibrio también se vio afectado.

Dominelli se declaró culpable de intentar obstruir la investigación al consumir parte de la droga incautada y afirmó sentirse avergonzado y arrepentido. Esta semana firmó su renuncia y podría ser obligado con 200 horas de servicios a la comunidad e incluso arresto domiciliario de 10 meses y 21 meses de libertad condicional.

Su propio abogado añadió que se trató de un “acto de estupidez”, algo que la jueza corroboró.

“Esta conducta no puede ser descrita de otra manera más que como una estúpida. Fue un completo idiota”, afirmó según Toronto Star.

Dominelli dice que su vida y la de su familia cambió de manera radical debido al revuelo internacional de esta historia.

“Lo primero que quiero decir es que lo siento, siento mis acciones, mi falta de juicio y mi falta de consideración. Mis acciones estuvieron mal y la comunidad a la que sirvo merece que sea responsable de mis actos”.

Su compañero, Young, también perdió su puesto en la policía.