Un hogar para refugiados y franceses en el corazón de París

París, 7 oct (EFE) .- El corazón de París acoge a doce refugiados y once ciudadanos franceses de edades, orígenes y culturas diferentes que convivirán durante un año en una residencia social inaugurada esta semana en el céntrico distrito I de la ciudad.

Este proyecto solidario y multicultural se inspira en los modelos propuestos por las cooperativas de vivienda participativas, que se basan en alquileres bajos y valores sociales y ecológicos, con especial hincapié en la participación de los habitantes en el desarrollo y la gestión del lugar, explica el Ayuntamiento parisino.

Cada persona tiene su propio estudio, con cocina y baño privado y un escritorio para trabajar o estudiar.

Además, hay tres salas comunes con sofás, espacio para cocinar en común y mesas para reuniones. También hay una máquina de coser, una pequeña biblioteca y un piano en unos espacios orientados a favorecer la convivencia y la formación, además de promover la creación de una comunidad.

CONVIVIR, NO SOLO VIVIR

"Ser afín al proyecto, tener algo que aportar a la comunidad y predisposición a convivir, no solo a vivir, son los principales requisitos para ser seleccionado", dice a Efe Elisa Desqué, urbanista de la asociación "Caracol", que se encarga de transformar espacios vacíos en espacios de encuentro y es la principal impulsora de esta iniciativa.

Se trata del cuarto espacio que se abre en Francia y el primero en París con el fin de integrar a refugiados en la sociedad, un proyecto que forma parte del plan de reequilibrio territorial de la vivienda social hacia los barrios con pocos alojamientos de este tipo, según el Ayuntamiento.

También cuenta con la colaboración de "Unity Cube", una asociación que busca soluciones para el alojamiento de emergencia, y con el centro de recepción de refugiados del Movimiento Hábitat y Humanismo.

EL PROYECTO

El presupuesto del proyecto es de 109.000 euros: el 45,2 % viene de subvenciones, el 21 % del alquiler de oficinas y el 33,8 % del alquiler de la viviendas.

Los estudiantes, trabajadores y demandantes de empleo pagarán 200 euros de alquiler mensuales, cifra que se reducirá a 75 euros para los más vulnerables.

La propietaria de la residencia es RIVP, una agencia de vivienda pública creada en 1923 para la construcción de viviendas de bajo coste en París.

LOS PROTAGONISTAS

De los 23 nuevos inquilinos, 14 son hombres y 9 son mujeres. Tienen entre 20 y 40 años, aunque la mayoría están entre los 25 y los 29.

Yara es refugiada política de Siria, tiene 27 años y es profesora de danza contemporánea. Antes de llegar a la residencia vivía con una familia francesa en París.

"Vuelvo a tener la sensación de estar en casa, esta seguridad me permite retomar mis proyectos, sin esta calma es difícil pensar y concentrarse", explica en una conversación con Efe.

Clémence, una joven francesa que vive pared con pared con Yara, estudió arquitectura y actualmente está centrada en el diseño, principalmente en la creación de espacios que favorezcan el reencuentro entre jóvenes. Para ella, "el esquema familiar cada vez es más diverso y más incierto", por lo que "este tipo de iniciativas son muy necesarias".

En el quinto piso vive Pauline, marsellesa de 24 años dedicada a la danza. Su proyecto consiste en crear una escuela de danza urbana en la que los profesores sean refugiados: "De esta forma la sociedad francesa podrá mirarles como artistas, bailarines, profesores, que es lo que son, no meramente refugiados", ilustra la joven.

Younis es otro de los protagonistas de esta iniciativa: sudanés de 26 años lleva desde 2016 en Francia y hace ya un mes que se instaló y está feliz de formar parte del proyecto.

La jornada de inauguración fue interrumpida por dos vecinos que espontáneamente intervinieron exigiendo calma y respeto a los nuevos inquilinos "Son bienvenidos, pero solo pido que respeten". dijo uno de ellos.

"Para todos es clave que funcione, la idea es que todos puedan convivir, los que estabais antes y los que llegan. No siempre es fácil, está claro, hay cosas que habrá que revisar", respondió el vicealcalde de París y responsable de derechos humanos, integración y lucha contra la discriminación en el Ayuntamiento, Jean-Luc Romero.

"Todo el mundo debería poder beneficiarse del entorno maravilloso del distrito I de París", subrayó.

Ana Ayesa

(c) Agencia EFE