(VIDEO) Así fue el dramático rescate de los 13 hermanos de la familia Turpin cautivos en la 'casa de los horrores' en California

Los 13 hijos de la familia Turpin que fueron sometidos a condiciones de tortura y cautividad por sus propios padres en Perris, California, padecieron esos horrores durante años, prácticamente toda su vida para algunos, y aunque nadie logró detectar a cabalidad su terrible drama, algunos indicios y señales de alerta estuvieron allí.

Vista general de la casa donde 13 niños con signos de desnutrición fueron encontrados en Perris, California (EE.UU.) hoy, jueves 18 de enero de 2018. EFE/ANDREW GOMBERT

Focos rojos que se dieron, incluso, desde antes de que la familia se mudara desde Texas a California y cuando varias de las 13 víctimas aún no habían nacido.

El infierno que vivieron los hermanos acabó recientemente gracias a la valentía de una de las jóvenes que logró escapar de la casa y alertó a la policía sobre su situación.

Tras conocerse la noticia, una vecina que presenció el momento en que llegó la policía, declaró: “los niños salieron en pijama y pantalón. Los agentes no esperaron a los servicios sociales, lo que para mí significa que estaban tratando de sacarlos de allí. Usaron la camioneta de la familia para llevárselos”.

Pero hasta ahora no se habían hecho públicas las imágenes del dramático rescate. Este martes se difundió un video grabado por la cámara de vigilancia de un vecino desde el otro lado de la calle, donde se puede ver a los hermanos saliendo de la vivienda una hora después del arresto de sus padres para poner fin así a años de sufrimiento.

Las señales que nadie vio

De acuerdo a Los Angeles Times, en Río Vista, Texas, un pequeño poblado rural a unas 50 millas de Fort Worth, Rick Vinyard detectó cosas extrañas en la casa donde entonces, por el año 2000, vivía la familia Turpin, David, el padre, Louise, la madre, y sus hijos. “Ellos eran realmente personas misteriosas. No nos hablaban ni socializaban con nosotros”, contó Vinyard.

David Allen Turpin y su esposa Louise Anna Turpin, arrestados y acusados de torturar y abusar por años de sus 13 hijos en California. (AP)

El vecino de los Turpin comentó que la familia rara vez salía de la casa (de cuatro habitaciones y un muy amplio terreno) , que tenía siempre las luces encendidas y las persianas bajadas. Junto a la vivienda existía un contenedor de basura que con el tiempo llegó a colmarse hasta que los desechos comenzaron a cubrir también parte de la propiedad.

Vinyard cuenta que en una Navidad vio afuera de la vivienda ocho bicicletas nuevas (al parecer entonces los niños en la familia eran ocho), recién compradas por los Turpin, pero que se quedaron allí, sin nunca ser usadas, hasta que el sol las blanqueó. En tanto, David Turpin, el padre, pasaba tiempo frente a su vivienda disparando contra latas con una pistola.

Barbara Vinyard, hija de Rick, tuvo algunos encuentros con los hijos de la familia Turpin, pero la conducta de ellos siempre fue evasiva y extraña. Incluso una de las niñas mayores logró escapar de la casa en una ocasión, pero fue devuelta por otro vecino.

El niño Avery Sánchez, y su madre Liza Tozier frente a la casa en Perris, California, donde los 13 hijos de la familia Turpin estaban cautivos por sus propios padres. Juguetes y globos han sido dejados allí por vecinos como regalo para los niños Turpin. (AP)

Los Vinyard nunca alertaron a las autoridades pese a sus sospechas de que el trato que los Turpin daban a sus hijos no era normal. Y de Departamento de Protección Infantil de Texas nunca recibió reportes relacionados a esta familia.

Pero ciertamente cosas extrañas sucedían en esa casa. Un tiempo después los Turpin se fueron del lugar y la casa fue embargada y adquirida un año después por otras personas. Cuando los nuevos dueños, Billy Baldwin y su madre, entraron en ella se toparon con un panorama perturbador:  la vivienda estaba llena de basura, incluso con restos de perros y gatos muertos, el suelo del baño estaba podrido y la suciedad se extendía por todas partes.

Dos perros chihuahuas abandonados allí habían logrado sobrevivir, de acuerdo al LA Times, alimentándose de desechos de pañales sucios. Además, todo daba idea de reclusión: puertas y muebles, incluso el refrigerador, tenían cerraduras. Entre el desastre los Baldwin hallaron dos fotos tomadas con una cámara Polaroid y una de ellas mostraba una cama con un riel metálico y una cuerda sujeta a él.

Una imagen que aludía a una realidad estremecedora.

Aunque no se conoce lo que sucedió en esa casa rural en Texas, el escenario coincide con el de la casa en Perris, California, en donde se habría continuado e intensificado el horror de la reclusión a la que los Turpin tenían sometidos a sus hijos, malnutridos, encadenados a las camas y en general sometidos a una situación de continua privación  y tortura.

Louise Anna Turpin, izquierda, junto a su abogado (centro) y su esposo David Allen Turpin, escuchan a otro abogado (de pie) tras su arresto en el Condado Riverside, California. (AP)

Y, en realidad, aún no se conoce el alcance completo de esta perturbadora historia.

Como se indicó en The Independent, detectives que investigan el caso en California luego de que los 13 hijos de los Turpin fueron liberados y sus padres arrestados han pedido que se envíen perros entrenados a la vivienda para buscar si en esa casa pudo haber fallecido alguna persona, posiblemente sospechando que habría habido más de 13 personas en cautiverio. Otros han sugerido que se practiquen exámenes de ADN a los rescatados para identificar si en efecto son hermanos. Aunque nada existe aún al respecto de esas especulaciones, las sospechas no han hecho sino acumularse.

Otro indicio punzante es el mencionado por Teresa Robinette, tía de los Turpin y hermana de la madre, Louise. De acuerdo a la televisora NBC News, Robinette tenía ocasionalmente la oportunidad de conversar, vía Skype, con sus sobrinos. Años atrás en el encuentro participaban todos juntos, pero poco a poco solo dos o tres lo hacían al mismo tiempo y hace unos siete u ocho años dejó por completo de tener contacto con ellos. Robinette dijo también que su hermana comenzó por esa época a tener cambios en su conducta: dejó de ir a la iglesia, experimentó con varias religiones, dejó a sus hijos más pequeños a cargo de los mayores y comenzó a acudir a bares para emborracharse con su esposo, algo inusual en ella, que no bebía. Incluso, dijo Robinette, la pareja llegó a contactar  a un hombre vía Internet para que Louise tuviera sexo con él.

Pero pese a todos esos signos de alerta, Robinette no hizo más.

Y Vinyard considera ahora que debió haber hecho un reporte años antes, cuando sospecho que en la casa de sus vecinos en Texas sucedía algo extraño. Quizá se hubiesen así prevenido años de dolor y tortura.

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