Tres vidas que superan la ficción

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 23 (EL UNIVERSAL).- La historia parece salida de una serie o película: unos trillizos separados al nacer se conocen 19 años después.

Lejos de ser un relato de ficción fue lo que vivieron en la década de los 80 Robert Shafran, Eddy Galland y David Kellman.

El relato de su vida queda expuesto en el documental de HBO "Vidas separadas".

"Es una historia humana muy simple acerca de tres hermanos que fueron separados pero también nos permite hablar de algo más grande, preguntas filosóficas sobre quiénes somos, qué nos hace ser lo que somos", comenta el director, Tim Wardle.

Nacidos en 1961, los trillizos fueron parte de un experimento científico en el que se buscaba saber si la conducta humana estaba determinada por el ADN o por el ambiente en que la persona se desarrollaba. Sin embargo la separación se realizó sin que los padres supieran que se trataba de unos trillizos.

"Quiero que al ver el documental la gente piense en la ética científica y médica y en las cosas que han sido hechas en el nombre de la ciencia y que vean que hay gente que cruza la línea, que a veces hay quienes van muy lejos en nombre del desarrollo científico", señala Wardle.

"Que piensen en qué es lo que nos hace humanos, qué nos hace ser lo que somos".

El documental obtuvo tres nominaciones a los Emmy y un reconocimiento especial del jurado en el Festival de Sundance y actualmente puede verse en México en la plataforma HBO Go.

El encuentro. El director hace un recuento de cómo fue ese primer momento en el que se vieron los hermanos y la sensación que causó en la prensa pero a la vez muestra cómo se trató de un hecho cruel en el que se experimentó con seres humanos. Wardle comparte cómo fue convivir con Robert Shafran y David Kellman. Eddy Galland se suicidó en la década de los 90.

"Yo realmente no sabía mucho sobre los hermanos porque era muy difícil hablar con ellos. Nos tomó años llegar a una posición en la que realmente confiaran en mí y pudiera empezar a filmarlos. Lo que aprendí pasando tiempo con ellos es que se trataba de muchachos encantadores que realmente habían sido dañados por la experiencia por la que habían pasado.

"Cuando salió el documental les dio la oportunidad (a los hermanos) de estar más juntos, de verse regularmente".