¿Favores que compran premios? Una investigación sacude la cuestionable reputación de los Globos de Oro

Cara Buckley y Matt Stevens
·9  min de lectura

La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por su sigla en inglés) en general ha sido considerada pintoresca e inofensiva, quizá corrupta y no necesariamente productiva desde el punto de vista periodístico. Pero como el grupo organiza los Globos de Oro, cortejar a sus miembros —solo hay 87— se ha convertido en una meta ritualizada en la meca del cine.

(AP Photo/Chris Pizzello)
(AP Photo/Chris Pizzello)

Los famosos les envían tarjetas navideñas escritas a mano. Los estudios los hospedan en hoteles de cinco estrellas. El champán, el vino caro, las obras de arte firmadas, las mantas de cachemira, las pantuflas, los tocadiscos, los pasteles, los auriculares y los altavoces son algunos de los regalos que han llegado a sus puertas, según los destinatarios.

Los pretendientes —estudios, productores, estrategas y publicistas— persiguen el mismo objetivo: los votos de los afiliados. Cada uno cuenta. Una nominación a los Globos de Oro, y desde luego una victoria, es una ventaja publicitaria que puede impulsar las carreras, aumentar los ingresos de taquilla y presagiar un premio de la academia.

Los Globos de Oro son la tercera entrega de premios más vista, después de los Grammy y los premios de la Academia, que son mucho más discretos. El espectáculo ocupa un lugar curioso en la industria del entretenimiento. Burlarse de los Globos, y de sus nominaciones y elecciones a veces extravagantes, se ha convertido en un deporte sangriento anual para la prensa de Hollywood, que les da cobertura de todos modos, y los miembros de la asociación, muchos de los cuales trabajan para medios poco conocidos, suelen describirse como temerosos, fuera de onda y ligeramente corruptos.

“Los Globos de Oro son para los Premios Oscar lo que Kim Kardashian es para Kate Middleton”, dijo Ricky Gervais, que ha conducido la presentación en varias ocasiones, en la ceremonia de 2012. “Un poco más ruidosos. Un poco más vulgares. Un poco más alcoholizados. Y son más fáciles de comprar, supuestamente. No se ha demostrado nada”.

Sin embargo, en vísperas del espectáculo del 28 de febrero, una reciente demanda y una serie de entrevistas y registros financieros están proporcionando una mirada más descarnada al grupo, que no hace pública su lista de miembros, admite muy pocos solicitantes y, a pesar de ser una asociación de medios de comunicación, tiene algunos miembros que dicen tener miedo de hablar con la prensa. El grupo también está siendo sometido a un mayor escrutinio por parte de las organizaciones de noticias, incluido Los Angeles Times, que recientemente investigó sus finanzas; uno de sus hallazgos, que el grupo no tiene miembros negros, llegó a los encabezados.

La reexaminación más reciente comenzó el año pasado, cuando Kjersti Flaa, una reportera noruega a la que se le ha negado tres veces la admisión al grupo y cuya pareja sentimental es miembro de la HFPA, demandó a la organización, al alegar que actúa como un monopolio, porque acapara preciadas entrevistas a pesar de que relativamente pocos de sus miembros trabajaban como periodistas activos. Los estudios se unieron para congraciarse, dijo, debido al valor de los votos de los miembros.

Kjersti Flaa, una reportera noruega que entabló una demanda cuando la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood le negó el ingreso, en su casa de Los Ángeles, el 19 de febrero de 2021. (Rozette Rago/The New York Times).
Kjersti Flaa, una reportera noruega que entabló una demanda cuando la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood le negó el ingreso, en su casa de Los Ángeles, el 19 de febrero de 2021. (Rozette Rago/The New York Times).

“Es muy obvio quién es importante para los estudios y quién no”, dijo Flaa en una entrevista. “Y la cuestión es que nadie ha dicho nada sobre esto antes. Simplemente, se ha aceptado”.

Los miembros son territoriales y se resisten a dar la bienvenida a los competidores, alegó, y se presionan mutuamente para permitir o rechazar la entrada a nuevos solicitantes, sin mucha consideración por los méritos periodísticos. Flaa se refirió a un altercado con un miembro ruso que en 2015 fue acusado de exigir a una aspirante ucraniana que no escribiera para ningún medio ruso y que entregara sus entradas adicionales para los Globos de Oro —y garantizara su promesa en una carta notarial— a cambio de ser considerada para admisión.

Flaa dijo que la gente externa tenía un apodo para la asociación: el cártel.

La HFPA no quiso hacer comentarios específicos sobre el incidente de 2015, pero Gregory Goeckner, director de operaciones y consejero general de la asociación, dijo que esas acciones estaban prohibidas y que en 2018 su junta directiva aprobó una política que confirmaba que cualquier carta de ese tipo era “nula e inaplicable.” Goeckner también describió las acusaciones de Flaa como “salaces” y dijo que eran los estudios, y no la asociación, los que tomaban las decisiones sobre el acceso a la prensa.

Un juez desestimó la mayor parte de la demanda de Flaa, pero ella la ha modificado recientemente y otro periodista al que también se le ha negado la entrada a la asociación se ha unido a su demanda.

Varios miembros y exmiembros de la asociación dijeron que los recuentos de Flaa sobre las maquinaciones internas eran veraces, pero pidieron permanecer en el anonimato porque dijeron que temían represalias del grupo.

Kjersti Flaa, una reportera noruega que entabló una demanda cuando la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood le negó el ingreso, en su casa de Los Ángeles, el 19 de febrero de 2021. (Rozette Rago/The New York Times).
Kjersti Flaa, una reportera noruega que entabló una demanda cuando la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood le negó el ingreso, en su casa de Los Ángeles, el 19 de febrero de 2021. (Rozette Rago/The New York Times).

La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood nació en la década de 1940, cuando los corresponsales extranjeros que daban cobertura a las noticias de Hollywood se asociaron para tener acceso a las estrellas de cine. Los Globos reconocen el cine y la televisión, y están repletos de estrellas, sin ninguna categoría aburrida: no hay ningún premio de edición de sonido, por ejemplo. A medida que el complejo de la industria de los premios fue creciendo —ahora es una empresa que está en marcha casi todo el año, es moldeada por estrategas y es seguida de cerca por los periodistas—, el poder relativo de los miembros también creció.

Después de que se empezaron a transmitir los premios por televisión, se convirtió en una gallina de los huevos de oro. En 2018, la NBC acordó pagar 60 millones de dólares al año por los derechos de transmisión, aproximadamente el triple de la cuota de licencia anterior. Mientras que los premios de la academia y los Emmy han perdido millones de espectadores en los últimos años, la audiencia de los Globos de Oro se ha mantenido estable entre dieciocho y veinte millones, por lo que la NBC estaba dispuesta a desembolsar.

“Es un programa de televisión de gran envergadura y, como tal, muy valioso para las campañas cinematográficas que aspiran a tener nominaciones y victorias en los Oscar”, explica Tony Angellotti, publicista que dirige campañas de premiación, en un correo electrónico. “Y el historial de la HFPA para identificar películas dignas es indiscutible. Eso es algo importante”.

Para poder votar en los Globos de Oro, los miembros deben realizar al menos seis publicaciones al año y asistir a 25 de las conferencias de prensa de la asociación, a las que se invita a celebridades y a personas de alto perfil, según confirmaron varios miembros. Si los miembros quieren viajar a festivales de cine con los gastos pagados por la asociación, tienen que asistir a más conferencias de prensa, según una copia de las políticas de viaje revisadas por The New York Times. Las normas dicen que no tienen que mostrar ningún recorte de prensa relacionado con sus viajes si hacen cinco o menos viajes.

Al ser una organización sin fines de lucro, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood también está exenta de impuestos. La presentación del año fiscal que terminó en junio de 2019 mostró que el grupo contaba con cerca de 55 millones de dólares en efectivo. Donó casi 5 millones de dólares a causas varias, incluyendo 500.000 dólares al Comité de Reporteros por la Libertad de Prensa y 500.000 dólares al sitio medioambiental Inside Climate News.

“El financiamiento fue muy importante”, dijo David Sassoon, fundador y editor de Inside Climate News, mediante un correo electrónico. “Solidificó nuestras finanzas y nos ayudó a superar las pesadillas de 2020”.

Según las declaraciones de impuestos, la organización sin fines de lucro exenta de impuestos pagó más de 3 millones de dólares en salarios y otras compensaciones a miembros y personal. La declaración de impuestos también mostró 1,3 millones de dólares en gastos de viajes para ese año; la asociación ha dicho que normalmente paga los gastos de los miembros que buscan viajar a festivales de cine y eventos similares.

Goeckner dijo que la asociación solo remunera a los miembros cuando realizan trabajos extra y básicamente sirven como empleados, al realizar tareas que constituirían un trabajo remunerado en otro lugar. La remuneración, dijo, fue de un “orden de magnitud inferior” a lo que pagan organizaciones similares. Y señaló que el grupo “no es una organización benéfica” y que su capital acumulado se destina a una mejora prevista de su sede en West Hollywood.

La misión declarada del grupo básicamente es ayudar a reforzar los lazos entre Estados Unidos y los países extranjeros al dar cobertura a su cultura y su industria del entretenimiento. Sin embargo, ha sido objeto de continuas críticas cuando se han concedido premios desconcertantes, el más infame en 1982, cuando Pia Zadora fue nombrada mejor nueva estrella por encima de Kathleen Turner y Elizabeth McGovern. Más tarde, se supo que el productor de Zadora, que también era su marido, había llevado al grupo a Las Vegas antes de la votación. La CBS, que transmitía el programa, abandonó su emisión y pasarían años antes de que volviera a la televisión de paga.

En 2014, un antiguo presidente de la asociación publicó una autobiografía en la que sugirió que sus colegas podían ser persuadidos por el intercambio de favores.

La asociación ha intentado rehabilitar su imagen en los últimos años. En 1999, devolvió los relojes Coach de 400 dólares que una empresa cinematográfica les regaló a sus miembros y, en 2016, pidió a los miembros que devolvieran parte del regalo de una fragancia de la marca Tom Ford que les enviaron los productores de “Animales nocturnos”.

Actualmente, los miembros no deben aceptar regalos que superen los 125 dólares. (El grupo dice que ha adoptado una política de regalos “más sólida”). Aun así, se les puede cortejar. Para algunos, no hubo mucha sorpresa cuando la frívola serie “Emily en París” —que obtuvo críticas decididamente mixtas— obtuvo dos nominaciones a los Globos de Oro este año. En septiembre de 2019, decenas de miembros de la asociación volaron a París para visitar el plató de la serie y fueron hospedados en el hotel cinco estrellas The Peninsula, cortesía de Paramount.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company