Victoria Tolosa Paz: “Alberto y Cristina no expresan lo mismo, pero hay que sintetizar e ir hacia adelante”

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"¿A quién defiende Santilli, a la ciudad o a la provincia? Que se defina", inquiere Victoria Tolosa Paz
Ignacio Sanchez

El auto de origen japonés estaciona frente a una emisora de radio palermitana, donde Victoria Tolosa Paz viene a dar una nota. “A las corridas”, dice la candidata del Frente de Todos a LA NACION, con una sonrisa, antes de apurar el paso para cumplir con el compromiso. A la salida, y en el inicio del viaje que la llevará a Lobos para otra recorrida de campaña, la postulante evitará dar definiciones sobre el resultado electoral del domingo y se quejará sobre las noticias que dan cuenta de otra posible derrota. Es lunes al mediodía y todavía el caso del homicidio del kiosquero Roberto Sabo en Ramos Mejía no había escalado socialmente. No hablará después del tema.

“Ya saben que Alberto pierde, tendrán la bola de cristal”, ironiza en medio del diálogo con LA NACION, aunque recuperará sus modos para defender al Gobierno y atacar a sectores de la oposición, a quien acusará de “querer una devaluación en el país”.

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Dispuesta a no generar más tensiones internas, la postulante reconocerá que Alberto Fernández y Cristina Kirchner “está claro que no expresan lo mismo en las formas y maneras”, pero dirá que en la calle “nadie” le pregunta sobre las disidencias en la cúpula gobernante. “Ponele una ficha a la provincia”, dirá al terminar la entrevista y seguir rumbo a Lobos, dejando abierta una hendija para pensar en una recuperación o, al menos, en la posibilidad de achicar la diferencia que Diego Santilli y Juntos por el Cambio le sacaron en las PASO.

Según la oposición y la mayoría de las encuestas, se repetiría el resultado de las PASO. ¿Cómo lo ve desde su lugar?

–Voy a esperar hasta el 14, nadie puede saber que va a pasar ni tener la certeza, nunca tuvimos una elección intermedia con semejante nivel de ausentismo en las PASO. Por eso soy muy cauta, no tengo la seguridad de algunos medios que ponen en tapa todos los días.

Habla de los medios. ¿Cree que la maltrataron en esta campaña?

–No me lo tomo personal, creo que ante nuestro frente político hay una mirada permanente de sacar de contexto, titular con animosidad… es alarmante, hay una disociación muy fuerte con lo que vemos en el territorio, lo cual no significa no reconocer los problemas que tiene la Argentina. Ayer miraba la televisión y ya saben que Alberto va a perder la elección. Tienen la bola de cristal: Alberto renuncia, Cristina lo sucede, no la quiere nadie, explota la Argentina… ¡Eso dicen algunos periodistas! ¿Dónde está esa realidad?

¿Y cuál es la realidad, entonces?

–El crecimiento: vamos a crecer y demostrar que podemos recuperar exactamente lo que se perdió en la pandemia. Eso no se ve aún en los hogares, por eso hay enojo, apatía, desilusión, pero ese es el camino y tenemos que ser más claros para que eso se palpe y se traslade a las urnas. De no ser así, el 15 estaremos trabajando de la misma manera, porque ese camino nos va a llevar, en el final del mandato de Alberto Fernández, al crecimiento del empleo y el entramado pyme que estaba sumamente dañado.

¿Cómo imagina el 15 de noviembre, entonces?

–Lo imagino trabajando a la mañana, con todo el equipo nacional, en el paquete de leyes que vamos a presentar y empezar a discutir en Diputados. Con (Juan) Manzur estuvimos trabajando en esas leyes, obviamente también adhiriendo cada una de las medidas que toma el Presidente y el gobernador (Axel) Kicillof. Se viene la parte más importante: el rol del Estado para ayudar a dinamizar la economía real.

Su contrincante, Santilli habló mucho de inseguridad e hizo hincapié en casos recientes, como el homicidio de un kiosquero en Ramos Mejía…

–Santilli debería explicarle al pueblo de la provincia como habla de seguridad mientras intenta vaciar el fondo de fortalecimiento en seguridad. Tenemos que ponernos de acuerdo en que para hablar de estos temas hay que fondearlos. El presupuesto que permitió equiparar el salario de la policía bonaerense con la [escala inferior de la Policía] Federal es ese fondo, gracias a la quita del 1 por ciento de la coparticipación que se le había dado a la ciudad de modo arbitrario. Santilli tiene la desfachatez de litigar contra la ciudad para quitarle esos fondos. ¿A quién defiende, a la ciudad o a la provincia? Que se defina: yo defiendo a la provincia y quiero cada vez más recursos. Se compraron móviles, se construyeron alcaldías, 10.000 agentes son capacitados…

Por lo visto, no alcanza ni con esos fondos…

–Bueno, pero menos va a alcanzar si la Corte le hace caso a la Ciudad y le quita esos fondos a la provincia.

El FDT se la pasó hablando del expresidente Macri en la campaña. ¿Hay una obsesión con él?

–No es una obsesión, es el expresidente y quien dice ser el líder de la construcción de Juntos: hay que preguntarle a Rodríguez Larreta si piensa lo mismo. Fue quien nos llevó a los niveles de problemas que tenemos hoy. Santilli, Manes, Larreta y Vidal son parte de un proyecto político que, está a la vista, lo conduce Mauricio Macri, porque ellos nos vienen diciendo lo mismo.

Parece haber matices o diferencias…

–Vidal nos dijo que si hubieran ganado en 2019 habrían tomado más deuda, no habló de producir o invertir, y Macri reconoció que los miles de millones de dólares fueron para los bancos y frenar así la estampida que los fondos buitres hicieron mientras él estaba en el Gobierno. El construyó una política económica errática que lo dejó expuesto. Eso proponen para la Argentina, lo mismo que antes pero más rápido.

Vamos al Frente de Todos: hay sectores que negocian con el FMI y otros que afirman “Patria o FMI”.

–Siempre en nuestro frente hemos dicho que hay que pagar, pero no a costa de sangre, sudor y lágrimas del pueblo argentino. No podemos pagar con los vencimientos que nos dejó atados Macri, por eso el año pasado acordamos con los acreedores privados y ahora viene la etapa más dura, pero con la receta que nos enseñó Néstor Kirchner, primero crecer para después poder pagar. Esa es la trampa que Macri no te cuenta. ¡Nos dejó atada la posibilidad de crecer!

¿Y no debería ser más explícito el Gobierno y mostrar un plan creíble, que es lo que reclaman el FMI y países como los Estados Unidos?

–Estamos en plena negociación, pero este año Argentina va a demostrar al mundo qué hicimos, aún en pandemia, y no hicimos la fiesta de emisión que dicen algunos…

Muchos expertos coinciden en que hay una emisión descontrolada…

–No es cierto, la base monetaria hoy es la más baja de los últimos cinco años. ¡Señores expertos vayan al Banco Central a buscarlo! Estamos transitando con mucha responsabilidad, tenemos un problema inflacionario y que cuidar las reservas, salir de la pandemia como lo hicimos sin pedirle al mundo dinero. Fortalecimos al fisco para achicar el déficit y controlar lo que quiere la oposición, que es un proceso devaluatorio de la moneda, que sería el crimen más grande que podemos tener.

¿La oposición busca una devaluación?

–No tengo ninguna duda de que hay sectores que, así como en la tele te dicen que Alberto pierde, se va y asume Cristina, están todo el día diciendo que el dólar está a 200.

Bueno, el dólar está efectivamente a 200 pesos.

–Sí, pero ese es un dólar blue marginal: queremos que el dólar que da competitividad, que sirve, no se devalúe. Sería un crimen para los empobrecidos y todo el que vive en pesos. Hay que dar tranquilidad y que la oposición haga política, pero que no siga generando esto que hace, al decir que todo lo que hace el Gobierno está mal. A (Agustín) Pichot no le pueden pegar ni decir que es peronista, pero tiene una camiseta argentina más grande que una casa puesta en el pecho. Necesitamos más como él.

La propuesta de diálogo post elección parece impracticable….

–Vamos a seguir llamando al diálogo hasta el último día. Tenemos que consensuar leyes como la de humedales, el complejo agrobioindustrial o de hidrocarburos, necesitamos acuerdos. No pueden decir que todo lo que proponemos está mal y no sentarse a debatir.

Tal vez no confían en el oficialismo…

–Hoy están en campaña, pero después del 15 tenemos que hacer un esfuerzo todos para transitar la etapa que viene. Si quieren gobernar ellos también van a tener que construir y generar certezas hacia adelante.

¿Cuánto influyó en la campaña la disidencia entre Alberto y Cristina?

–La gente no me pregunta en la calle eso: me habla del salario, los costos de los alimentos, de cómo llegar al día 30. Nadie te pregunta si están peleados. Eso nos interesa a nosotros que estamos dentro un frente político. Está claro que no expresan lo mismo, en términos de formas, de maneras, pero hay que sintetizar y salir. Para cada problema hay distintas miradas y esa es la fortaleza de nuestro frente.

¿Y a usted la apoyaron todos por igual?

–Creo que sí, si no yo no sería la candidata. Es imposible que yo haya sido la candidata si no se hubieran puesto de acuerdo.

¿Cuánto influyó el catalán Antoni Gutiérrez-Rubí en la estrategia y cuánto su marido, Pepe Albistur?

–Pepe Albistur tiene ventaja, es jefe de campaña cama adentro (se ríe), el que está todos los días conmigo y el que conduce parte del equipo de comunicación, siempre en coordinación con la campaña nacional. Con Antoni trabajamos sumamente bien para no corrernos de la estrategia nacional, pero con la impronta que tiene cada uno, con su propio estilo de comunicar, de hacer política, empatizar con la gente. Se trata de seres humanos, si no sería demasiado homogéneo. En Victoria [habla de ella misma] pesa mucho más su marido, su esposo, su compañero de vida y quien la ha ayudado desde hace mucho en materia comunicacional.

¿Qué sensación le queda después de dos campañas?

–El Frente de Todos tuvo una entrega muy importante hacia gente que está esperanzada con poner a la Argentina de pie. Me quedo tranquila que di todo lo que estaba a mi alcance, hablé con todos los sectores, en una provincia enorme con agendas distintas, con realidades distintas. Más de lo que estoy haciendo no puedo por una cuestión de tiempo físico.

¿La gente le dará una nueva oportunidad al Gobierno?

–El domingo, pase lo que pase, porque hay un final abierto, trabajaremos con la misma responsabilidad para fortalecer al Presidente en una Argentina productiva. Néstor Kirchner perdió en 2009, arremetió y Cristina ganó por el 54 por ciento en 2011. Hay vocación de no parar ni detenerse aún en la derrota. Pero tampoco es que perdemos y vamos a entregarnos al Fondo Monetario. ¡No! No hay elección que nos saque del camino que venimos a hacer.

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