Quienes viajan a Estados Unidos cuentan las horas: ¿Podrán tener los resultados de sus análisis a tiempo?

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Un pasajero en los mostradores de registro internacional del Aeropuerto Internacional O. R. Tambo en Johannesburgo, Sudáfrica, el 2 de diciembre de 2021. (Joao Silva/The New York Times).
Un pasajero en los mostradores de registro internacional del Aeropuerto Internacional O. R. Tambo en Johannesburgo, Sudáfrica, el 2 de diciembre de 2021. (Joao Silva/The New York Times).

LONDRES — Deborah Tudhope estaba cada vez más nerviosa. Es una abogada estadounidense que vive en Londres y esperaba poder viajar a Estados Unidos dentro de dos semanas para ver a su madre de 96 años, quien vive en un asilo para ancianos en Maine, pero le preocupa no poder viajar debido a las restricciones de viaje anunciadas el jueves por la Casa Blanca ante la aparición de la variante ómicron.

Tudhope, de 72 años, tuvo que reprogramar su prueba de coronavirus para el día anterior a su vuelo, que la aerolínea ya había retrasado un día. Con las normas que parecen cambiar cada hora, dijo que se enfrentaba a múltiples obstáculos: salir de Reino Unido, entrar en Estados Unidos y visitar a su madre en casa.

“No sé cómo va a salir todo esto”, afirmó Tudhope, quien dijo sentirse desanimada, si no es que sorprendida, por la confusión. “Pero me aseguré de que los vuelos se pudieran reagendar”.

Este tipo de dramas privados se están produciendo en todo el mundo, mientras miles de personas (estadounidenses que viven en el extranjero y extranjeros que quieren visitar Estados Unidos) se enfrentan a las nuevas complejidades de los viajes por las vacaciones en la era de la COVID-19.

La propagación de la variante ómicron en la última semana aumentó aún más la incertidumbre de un ejercicio que es ya de por sí tenso. El jueves, el gobierno de Biden acortó el plazo para que los viajeros internacionales a Estados Unidos se sometan a una prueba de COVID-19 un día antes de su viaje, sin importar su estado de vacunación.

Esto provocó que los posibles viajeros calculen con nerviosismo si recibirán los resultados de las pruebas a tiempo para tomar sus vuelos o con preocupación por la posibilidad de que sus países de origen impongan prohibiciones de viaje más estrictas mientras están fuera.

Estados Unidos no llegó a imponer una cuarentena obligatoria de siete días a las llegadas, lo que, según muchos viajeros, habría echado por tierra sus planes. Tampoco mejoró su estándar para una prueba de COVID-19 aceptable al pasar de solicitar una prueba de antígenos a una PCR, cuyos resultados pueden tardar mucho más.

Unos viajeros salen de la zona de llegadas internacionales del Aeropuerto Internacional de Newark en Newark, Nueva Jersey, el 8 de noviembre de 2021. (Bryan Anselm/The New York Times).
Unos viajeros salen de la zona de llegadas internacionales del Aeropuerto Internacional de Newark en Newark, Nueva Jersey, el 8 de noviembre de 2021. (Bryan Anselm/The New York Times).

No obstante, el nuevo plazo de un día para hacerse la prueba, anunciado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, añadió aún más al estrés previo al vuelo.

Paula Tolton, de 23 años, estudiante estadounidense en Taipéi, Taiwán, quien tiene previsto viajar a casa el mes que viene para visitar a su familia en Jacksonville, Florida, dijo que le preocupaba que las nuevas normas la hicieran perder su vuelo. Incluso el requisito anterior de pruebas para Estados Unidos, un resultado negativo en una prueba PCR en los tres días siguientes a la llegada al país, le provocaba “ansiedad al máximo”, dijo.

“Ya padecí ese estrés antes, cuando el resultado de una prueba PCR no llegó en la fecha en que tenía que volar en abril”, dijo. “Me estaba volviendo loca”.

Los expertos en salud pública afirmaron que había una razón de peso para acortar el plazo de los resultados de las pruebas: detectaría más contagios entre los viajeros. Dado que los resultados de las pruebas de antígenos suelen estar disponibles en unas cuantas horas, debería ser posible hacerse una prueba y obtener los resultados en el plazo establecido.

“Una prueba negativa es una buena idea, sobre todo porque las personas con un esquema de vacunación completo pueden transmitir el virus”, dijo Devi Sridhar, jefa del programa de salud pública mundial de la Universidad de Edimburgo; sin embargo, reconoció que el conjunto variopinto de restricciones a los viajes y la naturaleza cambiante de las normas estaban haciendo mella en las personas.

“La incertidumbre está acabando con el sector de los viajes y con la confianza de la gente a la hora de reservar y viajar”, explicó Sridhar. “Necesitan un enfoque estándar en todos los países y, con el tiempo, estabilidad”.

Los agentes de viajes expresaron su alivio por el hecho de que los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) no recomendaran una cuarentena de siete días. “Uno no va a Nueva York para autoaislarse en una habitación de hotel de 9 metros cuadrados”, dijo Jean-Pierre Mas, presidente de Les Entreprises du Voyage, un sindicato que representa a las principales agencias de viajes y operadores turísticos de Francia.

Lo que hace que el alboroto más reciente sea en especial doloroso para muchos es que hace tan solo unas semanas que Estados Unidos relajó las restricciones de viaje para los viajeros internacionales que tenían un esquema de vacunación completo, lo que provocó reencuentros llenos de lágrimas.

Al mismo tiempo, los viajes entre Europa y Estados Unidos se han recuperado tras una pausa larga durante las primeras fases de la pandemia. Los vuelos entre Estados Unidos e Italia han estado llenos hasta hace unos días, y las reservaciones están casi al mismo nivel que en 2019, según un portavoz de Fiavet, la asociación de agentes de viajes italianos.

British Airways, Air France y United Airlines han añadido más vuelos transatlánticos, mientras que ITA Airways, una compañía italiana, añadió una conexión diaria entre Roma y el aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York.

Las autoridades italianas afirman que el país está bien preparado para hacer frente a un aumento de las pruebas de pasajeros con destino a Estados Unidos. En las semanas transcurridas desde que el gobierno comenzó a exigir pruebas frecuentes y negativas a todos los trabajadores italianos no vacunados, las farmacias han procesado hasta un millón de pruebas rápidas al día.

“La perspectiva de más pruebas rápidas para los viajeros a Estados Unidos no es un problema para las farmacias de aquí”, dijo Marco Cossolo, presidente de la mayor asociación de farmacias privadas de Italia, Federfarma.

Corea del Sur creó la capacidad de administrar una media diaria de 68.000 pruebas PCR en noviembre, según Seung-ho Choi, subdirector de comunicación de riesgos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Corea. Los resultados casi siempre se obtienen en 24 horas, dijo, aunque los viajeros que toman vuelos a primera hora de la mañana, cuando las clínicas están cerradas, pueden tener que buscar hospitales que hagan las pruebas.

El Reino Unido es uno de los países que han exigido en fechas recientes la realización de pruebas a los viajeros que llegan a su país en un plazo de uno o dos días. Randox Laboratories, una empresa británica que suministra pruebas COVID-19 para viajes, dijo el jueves que desde que se anunciaron los cambios para los viajeros que entran al Reino Unido el pasado fin de semana, había aumentado la capacidad de pruebas PCR hasta su pico pandémico de 180.000 pruebas al día.

Esto también ayudará a procesar las pruebas de quienes viajan a Estados Unidos, señaló la empresa.

Para algunos estadounidenses que viven en el extranjero y que temen que las fronteras vuelvan a cerrarse si la variante ómicron resulta ser una amenaza letal, la solución es adelantar sus plazos de viaje. Los requisitos de las pruebas son estresantes, dijeron, pero no tanto como la posibilidad de que el gobierno de Biden acabe suspendiendo las rutas de viaje por completo.

“Eso es lo que más me preocupa: no poder ver a mi familia”, comentó Sarah Little, de 25 años, quien se mudó de Nueva York a Londres en septiembre para estudiar. En un principio había planeado viajar a su casa cerca de la fecha de Navidad, pero ahora está tratando de reservar un vuelo a principios de la próxima semana.

“Sería devastador no poder volver a casa”, dijo Little.

© 2021 The New York Times Company

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