De 'Los versos satánicos' a "Je suis Charlie", el símbolo de Salman Rushdie

© Charly Triballeau / AFP

Desde 1988, Salman Rushdie ha estado bajo amenaza, e incluso, por su cabeza hay una recompensa de 3 millones de dólares. Un intento de asesinato, que vuelve a poner en valor la importancia del escritor indio, quien defendió la libertad de expresión frente al fanatismo religioso. Una ira contra la publicación de su novela 'Los versos satánicos', que no ha dejado de estar vigente, como quedó constatado en el ataque terrorista contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo.

Los símbolos no entienden de líneas temporales. Cuando surgen se puede leer una época, pero también los conflictos propios de la humanidad.

A Salman Rushdie lo apuñalaron el viernes 11 de agosto en Chautauqua, en el estado de Nueva York, devolviendo el mundo a 1988, cuando el ayatolá Khomeini de la República Islámica de Irán emitió una fatua, ordenando a los musulmanes la muerte del escritor indio.

Pusieron una recompensa por su cabeza de 3 millones de dólares. Todo esto por el título de un libro, 'Los Versos Satánicos', en el que una mala traducción al árabe convertía el nombre en una blasfemia, ya que son dos versos eliminados por Mahoma del Corán.

Un libro que cuenta la historia de dos actores indios que sobreviven a un accidente de avión provocado por un atentado. En la historia hay varias referencias al Islam y a la vida del profeta Mahoma, como, por ejemplo, la utilización del nombre de sus esposas para prostitutas que aparecen en la novela, algo que también enfadó a los musulmanes más radicales.

La vida del escritor quedaría marcada: durante 10 años utilizó un pseudónimo, Joseph Anton, y estaría protegido por Scotland Yard, la policía británica. Una vida en estado de alerta, pero una vida convertida en el símbolo de la libertad de expresión.

Salman Rushdie nació hace 75 años en Mumbai, el mismo año de la independencia de India, en una familia musulmana no practicante. Además del fanatismo religioso, en los últimos tiempos también ha criticado el nacionalismo de India, impulsado por el actual presidente Narendra Modi, quien busca acabar con la autonomía de la región mayoritariamente musulmana de Cachemira, en frontera con Pakistán.

Rushdie se educó en Reino Unido, se graduó en historia en el Kings College, antes de convertise en un escritor de éxito, ganando premios como el Booker o Whitbread. Pero más allá de su calidad literaria, su fama llegó a otro nivel en 1988 cuando publicó 'Los Versos Satánicos'. Tres décadas después de su publicación, el miedo dejó de ser una construcción y se volvió real.

Una novela perseguida

Contra 'Los Versos Satánicos' hubo protestas, estuvo prohibido en India, Pakistán o Sudáfrica, radicales quemaron ejemplares y hubo rupturas diplomáticas de países occidentales con Irán.

Pero la solicitud de matar a Rushdie, no se limitó a su persona: Hitoshi Igarashi, el traductor de la novela al japonés, fue asesinado; Ettore Capriolo, el traductor al italiano, fue apuñalado; dispararon contra el editor de la novela en Noruega y en Turquía quemaron el hotel donde se hospedaba Aziz Nesin, el traductor al turco.

Una pequeña muestra de la reacción islámica contra Occidente, que mostró hasta donde puede llegar el fanatismo de las religiones, como antes también había sucedido en las Cruzadas y la persecución cristiana contra los musulmanes.

Después de 10 años escondido de la vida pública, Salman Rushdie apostó por recuperar su identidad y abanderar la libertad de expresión, además de pedir disculpas a los ofendidos.

Antes de Charlie Hebdo, Salman Rushdie

En 1988 amenazaron de muerte a Rushdie mientras Osama bin Laden, el gran villano del siglo XXI, fundaba Al Qaeda. Eran los primeros pasos de lo que estaba por venir y que marcarían la nueva etapa geopolítica, donde la Guerra Fría, terminó por dar paso a la Guerra contra el Terror.

En 2001, Bin Laden dejaría una de las imágenes de la historia contemporánea: caían las torres gemelas de Nueva York; en 2004, en Madrid, España, explotaban bombas en trenes de cercanías; en 2005, atentados en el metro y el autobús de Londres; en 2015 ataques contra una sala de concierto y un estadio en París. Son los más signifcativos, que fueron acompañados de otros en Barcelona, Bruselas, pero también en Sri Lanka, Nigeria o Pakistán.

Antes de este intento de asesinato contra Rushdie, en Francia, también en 2015, sucedió la masacre de Charlie Hebdo. 12 personas murieron tras un ataque de integristas islámicos contra la redacción. Desde 2011, el semanario satírico no dudó en caricaturizar a Mahoma, acogiéndose en la libertad de expresión y prensa. Se popularizó un dicho: "Je suis Charlie (Yo soy Charlie)", en una forma de reivindicar los valores republicanos franceses.

Más recientemente, en 2020, Samuel Paty, un profesor francés, fue decapitado por mostrar caricaturas de Mahoma en una clase sobre laicismo y libertad de expresión. Un suceso que conmocionó a Francia y la comunidad internacional, y ante el que el presidente Emmanuel Macron realizó un funeral de Estado, que al mismo tiempo, se convirtió en una reivindicación de la libertad frente al terror.

Pero, como se apuntaba al principio, antes de Charlie y Samuel Paty, ya estaba Rushdie.