La verdadera historia del posible regreso de Mascherano al fútbol argentino en 2019

LA NACION

En su hoja de ruta 2018, los objetivos de Javier Mascherano están bien claros: levantar su nivel futbolístico y ponerlo a tono con las expectativas de Argentina de dar el golpe en el Mundial de Rusia, jugar hasta fin de año en Hebei Fortune y el 31 de diciembre interrumpir el contrato de dos años con el club chino y arrancar 2019 con la camiseta de River o con la de Rosario Central. Las circunstancias del fútbol y de la vida dirán si todo ello es posible, pero esos son los objetivos que persigue hoy el mediocampista central.

El contrato de Mascherano con el Hebei Fortune establece que podrá irse del club chino sin la necesidad de pagar un resarcimiento económico luego de los primeros doce meses. Y eso es lo que pretende el excapitán de Argentina: dejar el fútbol de ese país para finalizar su carrera en Argentina luego de trece años en el exterior que incluyeron sus pasos por Corinthians, West Ham, Liverpool, Barcelona y su actual equipo chino. Por lo pronto, su familia ya se instaló en San Lorenzo, el pago chico de Mascherano, a 30 kilómetros de Rosario.

Según pudo averiguar LA NACION de fuentes muy cercanas a Mascherano, River y Central son las opciones que lo seducen a la hora de pensar en el cierre de su vida útil como futbolista. En River creció como futbolista y se inició como profesional, en 2003. Y Central es el club del que son hinchas en su familia y el equipo por el que siempre simpatizó hasta que comenzó a jugar en las divisiones inferiores de River y empezó a querer a esos colores.

Cerca de cumplir 34 años (el 8 de junio), Mascherano considera que llegó el momento de regresar definitivamente a la Argentina. Hay cuestiones que podrían acercarlo a River, como la muy buena relación que tiene con el presidente del club, Rodolfo D'Onofrio, y como su flamante condición de embajador del club en el exterior, una figura que comparte con otros exjugadores de la institución como Gonzalo Higuaín, Ramiro Funes Mori, Andrés D'Alessandro, Gabriel Mercado, Manuel Lanzini, Matías Kranevitter, Sebastián Driussi, Emanuel Mammana, Germán Pezzella, Leandro Chichizola y Roberto Pereyra. Y también existen situaciones que podrían cerrarle las puertas del Monumental: son muchos los hinchas de River que no se olvidan de la indiferencia con que los trató en Japón, cuando jugó la final del Mundial de Clubes 2015 para el Barcelona. Antes del arranque de aquel partido, el público de River lo ovacionó y él actuó como si nada hubiera ocurrido: los hinchas argentinos esperaban que al menos levantara sus manos para saludar. Al poco tiempo, comentó en una entrevista que adoptó esa postura por dos motivos: para no perder concentración en el partido y porque si hubiera saludado a la gente de River y luego tenía una floja actuación, en España iban a arreciar las críticas hacia él.

Fuera de los pro y los contra que tiene la chance de que vuelva a River, hay un dato insoslayable: en definitiva, el que levantará o bajará el pulgar para su eventual llegada será Marcelo Gallardo, responsable absoluto de todas las caras nuevas que llegan al equipo. "Los nombres siempre son elegidos por Marcelo Gallardo. Nosotros solo tratamos de satisfacer sus pedidos", afirma D'Onofrio.

La chance de Central aparece a partir de dos cuestiones muy puntuales. En primer lugar, a la insistencia de Ezequiel Lavezzi, compañero suyo en Hebei Fortune e hincha del equipo rosarino, quien intenta seducirlo para que juntos se pongan la camiseta auriazul. Y luego al deseo de su círculo íntimo a nivel familiar, que vibra por Central y le pide que juegue para el club rosarino.

Aunque de un modo muy diferente, Mascherano ya desembarcó en la Superliga argentina: desde marzo, es accionista de la empresa eSports Planet, que se hará cargo de la plataforma de juegos electrónicos del principal campeonato doméstico. ¿Será juez y parte a partir del año que viene?