Verástegui, galán de telenovelas a activista provida

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CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 8 (EL UNIVERSAL).- Cuando el artista tamaulipeco Eduardo Verástegui hizo su aparición en el mundo de la música en la década de los 90, rápidamente se convirtió en uno de los galanes más codiciados de México, pero a los 28 años comenzó un camino muy diferente al esperado, donde la religión forma parte fundamental de su vida.

Nacido en el municipio de Ciudad Mante, Tamaulipas, el también actor llegó a un hogar integrado por sus padres José Jesús Verástegui Treviño, un agricultor cañero, y de Alicia Córdoba, posteriormente se integrarían sus hermanas Alejandra y Daniela. Como el mundo del arte siempre llamó su atención, a los 17 años viaja a la Ciudad de México para ingresar al Centro de Educación Artística (CEA) de Televisa.

Cuando tenía 21 años surgió la oportunidad de adicionar para un nuevo grupo pop, Eduardo pasó las pruebas y fue seleccionado junto a Francisco Zorrilla y Paul Forat para integrar Kairo, con el cual tuvo oportunidad de grabar los álbumes de estudio Signo del tiempo (1994) y Gaudium (1995), además de los recopilatorios Cara a cara (1996) y Éxitos (1997).

Estando en uno de los mejores momentos de la agrupación, Verástegui decide dejarlo en 1996 y probar suerte en Estados Unidos, donde se dedicó por un tiempo al modelaje, pero al no conseguir un contrato con algún sello discográfico trasnacional, regresa a México un año después. Fue hasta 2001 que se integra a Universal Music y graba su único álbum como solista Eduardo Verástegui.

Su buen porte le abrió las puertas en mundo de las telenovelas, realizando una primera aparición en el melodrama "Mi querida Isabel" (1996), pero comenzó a destacar con su papel de Manuel Vasconcelos Jr, en la telenovela "Soñadoras (1998)", donde compartió créditos con Aracely Arámbula, Michelle Vieth, Angélica Vale, Laisha Wilkins, Kuno Becker y Arath de la Torre. A estas producciones le siguieron "Una luz en el camino" (1998), "Tres mujeres" y "Alma rebelde" (ambas de 1999).

Al inicio de la década de los 2000 decide establecerse en Los Ángeles, California, para dar continuidad a su trabajo como actor en la llamada meca del cine, pero fue durante su preparación para su primer película anglosajona cuando comenzó un cambio en su vida, su coach de inglés resultó ser una católica comprometida y sembró en él la inquietud de la conversión.

"Después de doce años de carrera, de lograr todos esos sueños que pensé me iban a dar la felicidad, de haber llegado de un pueblo chiquito a Hollywood, de hacer una película en inglés, de tener todo tipo de personas trabajando para mí, de pronto estaba confundido porque no era feliz", compartió Eduardo Verástegui en una de sus conferencias para jóvenes.

Aún con esa idea en su cabeza, Eduardo filmó "Chasing Papi" (2003) en la cual dio vida a Tomás Fuentes, un joven mujeriego que tiene un romance con tres hermosas mujeres de ascendencia latina ( Roselyn Sánchez, Sofía Vergara y Jaci Velasquez) en tres estados diferentes; "Meet Me in Miami" (2005), una producción neozelandesa en la que compartió elenco con el boricua Carlos Ponce y la irlandesa Tara Leniston; además de apariciones de series como "CSI: Miami" (2003), "Karen Sisco" (2003) y "Charmed" (2005).

Para ese momento Eduardo Verástegui estaba convencido que usaba su arte en objetivos equivocados y decidió seguir su vocación religiosa, por lo que estuvo a punto de ingresar a la orden de los Legionarios de Cristo, para iniciar su preparación para el sacerdocio, pero finalmente su asesor espiritual lo llevó por otro camino, el del séptimo arte y el activismo provida.

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Antes decidió realizar un voto de castidad, el cual asegura ha mantenido a lo largo de 17 años: "tenía una existencia llena de excesos, lastimé a muchas mujeres porque creía que para ser feliz tenía que ser un 'playboy', comprendí que el sexo es sagrado, es un regalo de Dios, hay que cuidarlo, hay que preservarlo para compartirlo con la persona más importante de tu vida, en mi caso, la madre de mis hijos".

Como Eduardo ya no quería aceptar papeles que denigraran la imagen del latino, decidió fundar su casa productora Metanoia Films en 2004, al lado de sus socios el director Alejandro Gómez Monteverde y los productores Leo Severino y Sean Wolfington; con el fin de producir filmes que transmitieran valores y fueran dirigidos a la familia, así han surgido proyectos como "Bella" (2006), donde aborda el tema del aborto; "Little Boy" (2015), "La otra parte: La historia no contada del narco" (2016) y "The Sound of Freedom" (2020).

Su activismo lo llevó a fundar la organización Manto de Guadalupe (2007), encargada de realizar misiones a lugares con pobreza extrema, con el fin de colaborar en la construcción de viviendas, donar alimentos y medicamentos; y la ONG Seamos Héroes, dedicada a la defensa de los derechos humanos, además de realizar conferencias para promover el trabajo de dichas organizaciones y la protección de la vida.

En 2020 Eduardo Verástegui fue nombrado miembro de la Comisión Asesora sobre Prosperidad Hispana de la Casa Blanca de Washington D.C., durante el gobierno de Donald Trump, para fomentar la prosperidad y educación de la comunidad hispana; aunque en su momento fue duramente criticado por su apoyo al republicano, el actor explicó que era un político que estaba en contra del aborto y que no había iniciado ninguna guerra durante su gestión.

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