La venganza de unos monos acaba con 250 cachorros de perro

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En la India acaba de ocurrir un suceso bastante duro. Un grupo de monos han reaccionado a la muerte de unas de sus crías, y han acabado con la vida de 250 cachorros de perro, en lo que algunos piensan que es un acto de venganza. Pero, ¿realmente ha sido así?

Vamos primero a describir lo que ha ocurrido. En el estado indio de Maharashtra hay una población de monos langures grises. Hace poco, una cría de esta población fue atacada y murió. Y a raíz de eso, los monos han empezado a atacar a los perros, y en concreto a los cachorros.

Una cuestión que no está clara es si la cría de mono fue atacada por un perro y por eso los monos están atacando a los cachorros, que parece lo más probable, o si la cría de mono fue atacada por humanos, y los monos simplemente están atacando a los perros como parte del grupo “humano”.

Sea como sea, los monos están atacando de manera feroz a los cachorros. El número de cachorros afectados es muy alto, se han contabilizado 250 muertos. Y en una de las ciudades de la región, ya no queda ningún cachorro.

El modo de acabar con ellos tampoco es que sea muy fino: los monos capturan a los cachorros, los suben hasta una altura importante – el tejado de un edificio, la copa de un árbol o similar - y los lanzan desde ahí para causarles la muerte.

Contado así, parece un acto de venganza, y un acto vengativo muy cruel, además. Pero el que realmente se pueda considerar así ya es más complejo.

Asociar comportamientos humanos, como la crueldad y el carácter vengativo, a un animal siempre es complicado y genera mucha controversia. A nivel filosófico, claro, pero también a nivel científico ya que hablamos de comportamientos muy complejos que conllevan planificación.

Pero en este caso, cuesta imaginarlo de otra manera, ¿no? ¿Qué otra explicación puede haber? Pues parece, o al menos algunos especialistas lo plantean así, que la razón puede ser otra muy distinta, y es la sumisión de los humanos.

Vamos a explicarlo, porque dicho así suena raro. En la jerarquía de estos primates, entregar comida es la mayor muestra de sumisión. Y los humanos ofrecen comida a los langures, con lo que se muestran sumisos, aún sin saberlo. Pero resulta que los perros también forman parte de la “manada humana”, al menos desde el punto de vista de los langures. Por eso una agresión supone una amenaza a su jerarquía, que debe ser respondida con un intento de erradicación de un elemento que les resulta agresivo. Ni se están vengando ni están atacando, simplemente se estarían defendiendo de un agente agresor.

Desde luego, es un caso muy llamativo, y un caso que demuestra una vez lo complicada que es la convivencia entre la especie humana y otras especies

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