Solo en Venezuela: de gloria olímpica y diputado chavista a hacer delivery en Polonia

Daniel Lozano
·3  min de lectura

CARACAS.- "Si estás en Lodz y pides Uber Eats es posible que tu comida la entregue un campeón que decidió no rendirse jamás". El esgrimista Rubén Limardo, gloria del deporte venezolano, paralizó ayer las redes sociales locales al reconocer en una serie de tuits que se ha visto obligado a trabajar como delivery en Polonia para ganarse la vida.

Poco importa que sea el segundo y último campeón olímpico de Venezuela, ganador de los Juegos Panamericanos y de diversas competencias. Y, sobre todo, diputado suplente del chavismo por su natal Bolívar, al este del país, además de estandarte revolucionario de la bautizada por el "comandante supremo" Hugo Chávez como la generación de oro del país sudamericano.

El trumpismo amplía su ofensiva legal y promete una "transición fluida", pero a otro mandato del presidente

"La crisis de mi país, la pandemia y perseguir un sueño a veces no es tan buena combinación. Como muchos de mis compañeros atletas, mis hermanos y yo hemos tenido también que buscar una alternativa para generar ingresos", reconoció el atleta, que se prepara para la nueva cita olímpica del año que viene. Limardo, de 35 años, vive y entrena en Polonia desde hace años, incluso ha formado un hogar en suelo europeo, pero esta la primera vez que se ve forzado a ganarse la vida más allá del deporte.

"Que además del deporte tengo un segundo trabajo para ganarme la vida y mantener mi hogar. No he dejado ni un día de entrenar, sin embargo no podía sentarme a esperar los recursos que debo ganar por mi labor de atleta", añadió Limardo para dejar claro que nada queda de los viejos tiempos de gloria, cuando Chávez y Nicolás Maduro usaron sin freno para la propaganda bolivariana al campeón olímpico, a imagen y semejanza de Fidel Castro en Cuba. Y a sabiendas de que en un país con escasos éxitos más allá del béisbol en Estados Unidos, Limardo había llevado a los venezolanos hasta el éxtasis nacional tras derrotar en la final de Londres al noruego Bartosz Piasecki por 15 toques inolvidables contra 10. Declarado héroe nacional, incluso recibió de manos del líder de la revolución una réplica de la espada de Bolívar.

Más allá de sus ambiciones políticas y su cercanía personal con los dirigentes más jóvenes de la revolución, el campeón justificó su desembarco en la política por la militancia izquierdista de su madre y por el supuesto apoyo concedido por Chávez al deporte venezolano. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) le incorporó a sus listas en 2015 y resultó elegido como diputado suplente por su natal Bolívar.

El romance con la revolución se prolongó hasta 2016, cuando Limardo se convirtió en el abanderado de Venezuela en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. En esos tiempos, el espadachín todavía soñaba con ser ministro, pero la crisis comenzaba a golpear a todos los estratos de la sociedad, incluido el deporte.

El deslinde se confirmó en 2019, cuando Limardo recibió decenas de quejas de otros atletas durante los Panamericanos en Perú. El incumplimiento gubernamental con los deportistas fue de tal tamaño que incluso la nadadora Paola Pérez sufrió un ataque de hipotermia en la prueba de 10 kilómetros en aguas abiertas por la falta de un traje de neopreno que había solicitado durante meses.

Limardo se convirtió entonces en el portavoz de los deportistas maltratados y se enfrentó con el ministro Pedro Maldonado, candidato hoy para las elecciones fraudulentas de diciembre.

"Rubén, eres parte de muchas historias de jóvenes venezolanos que ahora están regados por el mundo tratando de sobrevivir, pero omites una parte de la historia, que deberías enfrentar y asumir con gallardía así como lo haces en las competencias. Errores cometemos todos", reaccionó el dirigente opositor Roberto Campos en medio de una controversia que llegó a convertirse en tendencia durante buena parte del día en las redes sociales venezolanas.