En Venezuela, Chávez presiona por su vieja utopía socialista: las comunas

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CARACAS.- "Yo firmé un decreto creando algo así como un ente superior de las comunas. ¿Dónde está? No ha funcionado. Seguimos entregando las viviendas, pero no se ve el espíritu comunal y eso es grave. ¿Será que seguiré clamando en el desierto? En torno a Miraflores debería haber una comuna."

La bronca pública de Hugo Chávez a sus ministros sitúa a la utopía comunal del presidente en el ojo del huracán político venezolano. Entre escalofríos para unos, alborozo para otros e interrogantes para todos, el líder bolivariano dejó así muy claro cuál es el principal objetivo de su nuevo mandato: "Pulverizar completamente la forma burguesa de Estado que heredamos? Ya está en marcha la construcción de las bases materiales del socialismo, conjuntamente con las bases espirituales".

Casi nadie sabe en qué consiste el Estado comunal, pero poco a poco comienza a formar parte de su vida. Chávez exige que en 2019, al acabar su mandato, el 68% de la población viva en 3000 comunas, organizadas por 39.000 consejos comunales.

"La comuna supone la desaparición del Estado tal y como lo conocemos", aclara Yolanda D'Elia, analista de la ONG de derechos humanos Civilis.

"Se trata de un nuevo modelo autoritario, no democrático y no universal, a la vez que discriminatorio", concluye la investigadora tras los exhaustivos análisis emprendidos por su organización.

El embrollo es importante y así lo avisa D'Elia antes de lanzarse a su explicación.

"El Estado transfiere la gestión pública a los ciudadanos", organizados en consejos comunales, formados por militantes chavistas y bajo control del poder público.

"El ciudadano no vota individualmente, sino colectivamente", aclara la investigadora, que destaca la "estructura muy verticalizada de poder". Los consejos comunales no se eligen, "porque son un brazo ejecutor del propio Estado".

"La comuna es un sistema de propiedad social, donde la producción va una parte para el Estado y la otra para la comuna, no hay ganancia individual", aclara D'Elia.

Y, por último, la territorialidad: "El presidente puede crear distritos motores que ocupan territorios y donde trabajarán bajo sistema comunal".

Constitucionalidad

La primera gran duda que plantea la imposición de las comunas es su constitucionalidad. Dudas compartidas en origen por el propio Chávez, quien en el referéndum de 2007 planteó la conformación de las comunas como "células sociales del territorio". La propuesta fue rechazada.

Pese a la derrota del proyecto, el oficialismo impuso ocho leyes para su desarrollo. "Chávez esperó a ganar para entonces poner sus cartas boca arriba, pero haciendo saber que no hay nada que discutir porque las leyes ya fueron aprobadas", sostiene Teodoro Petkoff, líder intelectual de la oposición.

"Este proyecto implica no sólo una alteración considerable de la arquitectura del Estado, concentrando el poder regional y local en manos de Chávez, sino que anuncia un avance inaceptable del Estado sobre la vida de los venezolanos", alerta Petkoff.

"La Constitución es nuestra barrera para contener su avance", insiste la investigadora de Civilis.

Carmen R. conoce de primera mano los avances comunales en Ciudad Caribia, la nueva urbe nacida cerca del aeropuerto para acoger a los damnificados de las inundaciones de 2010. La alegría inicial tras recibir su casa nueva el 6 de octubre dio paso a las pesadillas del "sueño socialista". Apagones, problemas con el agua, goteras en el techo, asaltos nocturnos y un insufrible transporte. "Debemos esperar entre una y dos horas haciendo cola para agarrar los yipes [vehículos]", se queja la mujer.

El Consejo Comunal de Ciudad Caribia, controlado por chavistas, intervino y despidió a los conductores. Ahora buscan nuevos. También impiden que vendedores de otros lados entren en su ciudad.

A la propia Carmen la quieren convencer para que trabaje en un dispensario. La mujer adujo que llevaba 15 años trabajando con una familia. "¿Qué te han dado esos burgueses?", la cuestionó la vocera comunal. Muy cerca de Ciudad Caribia se está construyendo una fábrica para dar trabajo a sus habitantes.

"Estas vocerías, derivadas de un poder asambleario, no son elegidas por sufragio, sino controladas por el Estado. No serán más que los tradicionales comisarios del pueblo", se lamenta la psicóloga Colette Capriles, detractora del nuevo modelo.

"Nos enfrentamos a un vulgar asalto autoritario", concluye José Rafael López Padrino, histórico pensador social de la izquierda venezolana. Y explica por qué: "El Estado comunal simboliza la estatización de gobernaciones y municipios, la destrucción del ordenamiento político existente y la confiscación definitiva de la soberanía popular".

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