Venecia se emociona con "La Caja"

·5  min de lectura

Alejandra Musi, corresponsal

VENECIA, Italia., septiembre 6 (EL UNIVERSAL).- "La Caja" es el filme con el que el director venezolano afincado en México culmina su trilogía acerca de la figura del padre que empezó hace casi dos décadas con el cortometraje "Los elefantes nunca olvidan" y que continuó con "Desde allá", la ópera prima con la que ganó el León de Oro en Venecia en el 2015 y que cierra de forma magistral con esta nueva entrega que también se muestra al mundo por primera vez en el Festival más antiguo del mundo.

Acerca de los hilos que motivaron este filme en cuya creación el cineasta estuvo involucrado por casi siete años, Lorenzo Vigas explicó en la rueda de prensa oficial del Festival de Venecia, "venimos de un Continente en donde es muy común que los chicos sean criados por las madres y los padres no estén presentes ¿Cuáles son las consecuencias de eso? No es casualidad que la gente se enamore de personajes como Hugo Chávez y otros. Muchas veces hay que reemplazar esas ausencias masculinas por otras figuras paternas. Hay que llenar las experiencias que no tienes en casa. Y es un tema que me atrae mucho, no sé por qué, pues la verdad es que tengo una gran relación con mi padre, pero estoy muy conectado con el arquetipo del padre Latinoamericano y cómo es algo que en ocasiones se idealiza", explico el realizador para el que, "el corazón del filme es la necesidad de un niño de encontrar a su progenitor y de lo que está dispuesto a hacer para conseguirlo", apuntó.

Destaca también el retrato de las maquiladoras, con su explotación a los empleados y la corrupción, "las maquiladoras y la desaparición de las mujeres fue algo que ocurrió de forma natural cuando escribí el guion y el niño tenía que ir al norte del país a recoger los restos de su padre. Era inevitable que ambos temas estuvieran ahí porque en el Norte de México más de 20 mil mujeres han desaparecido últimamente así: nadie sabe dónde están, cómo ha ocurrido ni por qué. Hay muchas teorías acerca de ello y esto es sólo una ficción. Pero también es cierto que las maquiladoras son algo muy importante. Es una forma con la que mucha gente se gana la vida y hay muchos tipos de fábricas. Las que tratan muy bien a sus empleados y las que los tienen prisioneros. Al inicio de la escritura del guion hice mucha investigación y descubrí que hay fábricas ilegales que esclavizan a sus trabajadores. No los dejan salir nunca de la maquiladora e incluso hay trabajadores que han nacido dentro de ellas. Están esos dos extremos y mi película se encuentra en el medio".

La película recae sobre dos personajes principales: un niño, interpretado por Hatzín Navarrete y Mario, el personaje interpretado por Hernán Mendoza que es un reclutador de empleados para las maquiladoras. Acerca de cómo fue trabajar con Vigas, Mendoza contó, "trabajar con Lorenzo es espectacular, es intenso, es un hombre al que le gusta mucho la verdad y la perfección. Repetimos varias veces las escenas y las tomas aunque la primera hubiera sido la buena, buscando ese aroma de realidad. Para los mexicanos ver situaciones como las que se muestran en la película es algo cotidiano. La esclavitud es muy común, la necesidad de tener un trabajo te obliga a aceptar cosas que no quieres, simplemente lo ves como algo que tienes que hacer para sobrevivir y punto. Mi personaje es sólo un eslabón de una cadena muy grande de corrupción, de mafia, de buscadores de gente que quieren que las personas se incorporen a un sistema muy castigado", explicó el actor que para interpretar a Mario subió 50 kilos, "Lorenzo quería que estuviera lo más gordo posible y así me puse, ¡pero no lo vuelvo a hacer nunca en mi vida!", aseguró entre risas.

Hatzín fue elegido entre muchos cientos de niños que Lorenzo vio en diferentes escuelas de la Ciudad de México, "tenía dos posibilidades que no terminaban de enamorarme y ya casi nos teníamos que ir a Chihuahua y estábamos muy asustados porque no encontrábamos al protagonista. Hatzín tenía 13 años en ese momento, vivía en Netzahualcóyotl y alguien me mandó un vídeo de unas pruebas que hizo con él y con eso nos lo llevamos a Chihuahua. Pero yo no las tenía todas conmigo de que funcionara así que fue un gran alivio cuando el primer día de rodaje nos dimos cuenta de que al poner la cámara frente a él algo ocurría", contó el director.

Filmar en Chihuahua, uno de los Estados más peligrosos de México, fue otro gran obstáculo a sortear. Para lograrlo, tuvieron que hablar con los diferentes carteles de las nueve localidades distintas en las que se movieron y explicarles que lo que estaban filmando no los afectaría. Conseguir meter las cámaras a una maquiladora fue otro golpe de suerte pues cuando Vigas ya se había dado por vencido pues nadie quería abrirle las puertas para filmar en esas fábricas, una que estaba a punto de ir a la quiebra aceptó que se rodara ahí.

La película se estrena hoy en Venecia y ya está generando olas. Acerca de si el haber tenido ya un León de Oro, el máximo premio de este Festival, podría afectar la decisión del Jurado de darle otro felino dorado, Vigas respondió, "no hago películas para ganar premios sino porque tengo unas historias que me queman por dentro y las tengo que sacar. Si algo viene estaremos contentos… Pero nunca es la razón por la que filmo", finalizó el director.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.