Vendió un campo a Lázaro Báez y ahora le reclaman que devuelva 14 millones de dólares

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Allanaron la estancia de Lázaro Baezen José Ignacio: la investigación sigue
Nelson Fernández

Los expedientes judiciales tienen todos los ingredientes de un guión de una serie de televisión. Un empresario polaco muerto, hijos testaferros, testamentos, dinero del kirchnerismo, eventuales ventas de propiedades en forma irregular hechas por los descendientes del polaco y bienes en disputa que están bajo la órbita de una fundación uruguaya y del obispado de Tenerife (España), entre otros beneficiarios.

Los tres expedientes, que se tramitan en el Juzgado de Familia de 15° Turno, revelan además algunos juicios impulsados por uno de los hijos del empresario fallecido y su madrastra en reclamo de propiedades de alto valor inmobiliario y sociedades anónimas radicadas en Uruguay y en otras partes del mundo. En uno de los escritos presentados se estima que los bienes en disputa superan los US$ 40 millones.

El empresario polaco se llamaba Juan Kobylanski y falleció el 27 de marzo de 2019 a los 93 años. Su vida fue también digna de figurar en Netflix: combatió contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, estuvo recluido en campos de concentración y, después de la contienda, se dedicó a vender metales de pertrechos militares en Alemania.

Al ver que su futuro en Europa era incierto, Kobylanski se instaló primero en Paraguay y luego en Uruguay, donde compró campos. Era un ferviente católico y admirador del Papa Juan Pablo II. Y durante muchos años fue cónsul de Polonia. Tras fallecer, su sucesión se tramitó en el Juzgado de Familia de 15° Turno. El 21 de julio de este año, uno de los hijos de Kobylanski presentó en esa sede una demanda de nulidad de los testamentos.

El escrito, que fue elaborado por las abogadas Daniela Della Valle y Luciana Della Valle, pretende la nulidad absoluta de los testamentos de Kobylanski, fechados en 2017 y 2018, por entender que el empresario polaco fallecido “no gozaba del libre uso de la razón” cuando firmó esos documentos.

La demanda también solicita a la Justicia la reforma de los testamentos porque Kobylanski “desheredó” a sus dos hijos -el hoy demandante y su hermana que vive en Argentina-, lo que está prohibido por las leyes uruguayas. El empresario dice que fue desheredado por su padre luego de “hechos nefastos y manipulaciones” realizadas por su esposa. Y explica que su padre sufrió una intervención quirúrgica por una obstrucción urinaria que lo “desorientó” y “privó momentáneamente” de la razón. Agrega, además, que luego de la cirugía Kobylanski otorgó esos dos testamentos y contrajo matrimonio con quien había sido su secretaria durante más de 60 años.

Tres meses después de casarse y apoyado por su hija, Kobylanski quiso disolver su matrimonio en octubre de 2017 y, al mes siguiente, revocó todos los poderes que había otorgado a su esposa y secretaria. Poco después la hija regresó a Argentina. “Encontrándose nuevamente la esposa en la casa sola con Kobylanski, esta tomó el control de todo y no estando ninguno de sus hijos en el país, logró manipularlo nuevamente”, dice la demanda del hijo de Kobylanski.

Por ello, expresa el escrito, Kobylanski suspendió el divorcio que había entablado, sin comunicárselo a sus hijos. El 11 de octubre de 2018 realizó cambios en los estatutos de la fundación que lleva su nombre, dándole así “más poder” a su esposa, señala la demanda. Y agrega: “Esa fundación que a la postre resultó designada heredera en el último testamento otorgado por Kobylanski el 21 de febrero de 2019″.

A principios de 2020, el hijo de Kobylanski, asesorado por los abogados Víctor Della Valle y Alejandro Balbi, presentó una denuncia contra su madrastra por supuestos malos tratos hacia el anciano que ya había fallecido.

La viuda de Kobylanski, asesorada por los abogados Gonzalo Ramírez y Gabriel Valentín y en representación de la “Fundación Kobylanski”, contestó la demanda señalando que el hijo del empresario vendió bienes de su padre que estaban a su nombre, entre ellos 150 hectáreas de la estancia “El Entrevero” ubicada en José Ignacio.

Una imagen aérea de La Estancia El Entrevero, en Uruguay.
Una imagen aérea de La Estancia El Entrevero, en Uruguay.


Una imagen aérea de La Estancia El Entrevero, en Uruguay.

“Ese campo nunca salió del patrimonio de Kobylanski. Incluso la venta realizada en 2011 por su hijo a favor de un tercero -el presunto testaferro kirchnerista Lázaro Báez- podría ser atacada por los herederos”, advierte el documento en alusión de que se trataría de una enajenación de cosa ajena. Por ello, el escrito de Ramírez y de Valentín promueve la nulidad absoluta de la compraventa simulada de la estancia “El Entrevero” hecha entre Juan Kobylanski y su hijo en 1983.

Se trata de un establecimiento de 427 hectáreas en el lugar más valioso del departamento de Maldonado. Tiene 800 metros de costa. La propiedad, dice el escrito, “resultó tristemente célebre” cuando el hijo de Kobylanski, “violando el acuerdo simulatorio” con su padre, “vendió una parte de la misma a Lázaro Báez, luego imputado en la Argentina por lavado de activos”. En el escrito, la viuda reclama a su hijastro la devolución de los US$ 14 millones que recibió del apuntado como testaferro de los “K”, la parte de “El Entrevero” que aún está bajo su poder y otros bienes que su padre puso a su nombre, según consta en los testamentos firmados por Kobylanski.

Con respecto a la supuesta incapacidad del fallecido empresario, el escrito dice que este era capaz cuando escribió los testamentos: mantuvo relaciones sociales (cumpleaños), trató negocios con su hijo y con terceros, promovió el divorcio y luego desistió.

Por Eduardo Barreneche

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