Vender un riñón: el negocio que proponen traficantes en Egipto para llevar a inmigrantes a Europa

La desesperación de los migrantes africanos por salir de sus países los está empujando hacia las redes de tráfico de órganos humanos. / MAHMUD TURKIA/AFP/Getty Images

La desesperación de no pocos migrantes africanos para llegar a Europa es usada por redes ilegales de tráfico de personas en Egipto para fomentar un nuevo y lucrativo negocio: el comercio ilícito de órganos humanos.

Tras nuevas políticas migratorias más restrictivas en la zona euro, ahora los caminos hacia los países que la conforman se están complicando más con esta variable de los traficantes, quienes se están asociando con redes de tráfico de órganos humanos, de acuerdo con una investigación del doctor Sean Columb,  profesor de Derecho en la Universidad de Liverpool, en el Reino Unido, quien denunció esta problemática en artículo publicado en The Guardian.

Para su investigación, Columb dialogó con varios migrantes que tuvieron que “donar” uno de sus riñones para poder completar el dinero que exigen los traficantes de personas para poder cruzar el mar Mediterráneo.

Bajo la presión de conseguir  los recursos financieros para seguir viaje desde Egipto hasta Europa, no pocos han sido víctimas de estafas y extorsiones, como es el caso de Dawitt (el doctor Columb cambió todos los nombres para proteger sus fuentes), quien vendió uno de sus riñones, a cambio de 5,000 dólares y nunca recibió ese dinero ni salió del país hacia su destino final.

Dawitt escapó de Eritrea a los 13 años para evitar el reclutamiento forzado e indefinido en el servicio militar de ese país africano. Llegó a Egipto a través de Sudán, gracias a la ayuda de su familia. Allí intentó tener un trabajo regular. Buscó mil maneras de salir adelante como muchos más.

Después de seis años intentando sobrevivir en el país, conoció a un sudanés que le propuso una manera de  llegar fácil y seguro a Europa “si le vendía un riñón”.

Dawitt vio los cielos abiertos y aunque “estaba preocupado”, lo convencieron de que era una operación fácil y “que podía vivir una vida normal con un solo riñón. Era mucho dinero, ¿cómo [podría] decir que no a $ 5,000 cuando no tengo nada y mi familia necesita ayuda?”, argumentó en su diálogo con el doctor Columb.

“Todo lo que recuerdo después fue despertarme y sentir un dolor agudo en mi costado”, rememoró Dawitt, quien fue llevado a un apartamento en el distrito de Mohandessin de Giza para convalecer.

Luego le prometieron llevarlo a Damietta, donde un barco de pesca lo llevaría hasta Sicilia, y lo alentaron a usar el dinero de la operación,  que aún no había recibido, para organizar su partida.

Dos semanas después, Dawitt  creyó que podía hacer el viaje final, pero nadie le contestó en el número de contacto que le dejaron para confirmar cuando estuviera listo para partir.

Sin dinero y sin un riñón, se armó de valor para denunciar la red a la policía, pero lo amenazaron con deportarlo. Tampoco recibió justicia, a pesar de que en Egipto existe una ley  desde el 2010 que prohíbe la venta de órganos.

El caso de Dawitt, de acuerdo con la investigación del doctor Columb, no es aislado. De acuerdo con un informe de 2018 de la  Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito,  en ese año se registraron  700 incidentes de tráfico de órganos, principalmente en el norte de África y Oriente Medio.

Pero para el doctor Columb esas cifras resultan conservadoras. “La verdadera escala de la industria es difícil de evaluar, ya que la mayoría de los casos no se denuncian, y las víctimas se muestran reacias a presentarse por temor a ser deportadas, arrestadas o avergonzadas”, asegura en su artículo publicado en The Guardian.

También añade que el comercio de órganos de los migrantes está floreciendo en Egipto. Expone como causas el aumento  del “ambiente hostil creado por la detención arbitraria de los migrantes y el aumento de las tarifas de los traficantes”.

Las redes de personas que operan desde Egipto y Libia han aumentado las tarifas de  1,500 a  3,500 dólares para mantener las ganancias, explica el doctor Columb.

Como la mayoría de los migrantes africanos no están en condiciones de pagar esos montos, los mismos traficantes los remiten  hacia los intermediarios de órganos en El Cairo para obtener el capital necesario.

Columb pudo entrevistarse con  un integrante de estas redes ilícitas.

Su entrevistado le confesó que “su papel es reclutar inmigrantes como parte de una red de contrabando que opera a lo largo de la costa del norte de Egipto”.  Le aseguró que no ve nada malo su trabajo “ porque estoy ayudando a las personas a cambiar su vida para mejor”.

Como “buen samaritano” también hizo algunas recomendaciones, ya que “hay algunas personas que solo se preocupan por conseguir el dinero. No les importa si llegas a tu destino o terminas muriendo en el mar. Por eso aconsejo a las personas que realicen el pago por adelantado, incluso si eso significa vender un riñón”.  

Los testimonios recopilados por Columb dan fe de que la desesperación de los inmigrantes ha creado “una oportunidad perfecta para los intermediarios de órganos sin escrúpulos, que se aprovechan de aquellos desesperados por recaudar fondos para cruzar el Mediterráneo”.