Vence los prejuicios gracias al deporte

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Lucía Carapia

CIUDAD DE MÉXICO, diciembre 31 (EL UNIVERSAL).- José Óscar Chávez Rubio tiene 22 años de edad: Vive con su madre, la señora Silvia, en una localidad llamada San Isidro Itzicuaro del estado de Michoacán.

Al nacer los doctores le diagnosticaron mielomeningocele —también se le conoce como espalda bífida— que se da cuando un saco del líquido rodea la médula espinal limitando las habilidades motrices.

El padecimiento fue progresivo, los primeros años de su vida aún podía caminar por su cuenta, conforme se acercaba a los 10 años de edad necesitó de un bastón para poder apoyarse, una vez llegados los 10 perdió por completo la movilidad en sus piernas.

Ha tenido una decena de operaciones, tres en cada pie, en la cabeza, el ojo y la espalda.

Cuando Óscar dejó de caminar también lo hizo su mundo alrededor; la escuela en la que estaba no lo quiso volver a admitir alegando que él no tenía las mismas capacidades físicas y mentales que los demás niños, a pesar de que Óscar no tiene ningún problema cognitivo, ni como oyente lograron que fuera aceptado.

Debido a eso perdió muchos años de escuela porque ninguna quería aceptarlo debido a los prejuicios que sufre la comunidad con discapacidad.

Fue ahí cuando a los 14 años en una escuela especial para personas con discapacidad física comenzó a practicar boccia, pero debido a que tenía demasiada fuerza en el torso, lo direccionaron hacia la maestra Dafne Alanís Bolaños, quien fue su instructora desde su corta edad hasta las paraolimpiadas.

Al principio su madre mostró resistencia ante la idea de que Óscar fuera nadador porque es asmático, las primeras veces que fueron a entrenamientos el pánico de Óscar hacia el agua le impedía realizar cualquier actividad que le fuera destinada.

Cuando a Silvia le informaron los horarios en los que tendría que ir a entrenar "se le cayó el alma al suelo", pues económicamente ella no veía la oportunidad de cubrir los gastos de los traslados, o el poder dejar de trabajar sin que se viera afectada, además el ambiente familiar en el que se encontraban era violento pues el padre de Óscar era agresivo con ellos, una infancia con golpes y alcohol.

Su madre se puso a vender todo tipo de productos, venta de chocolates y rifas para lograr que su hijo siguiera asistiendo a sus entrenamientos y pudiera asistir a sus competencias estatales, pues no tuvo apoyo gubernamental.

Óscar ha ganado medallas en alrededor de 10 estados y la mayoría de ellas son de oro.

Su primera competencia fue en Aguascalientes y salió con medalla de oro, aunque en la última paralimpiada en la que estuvo con los chicos ganadores no les hicieron entrega de medallas o constancias.

Las becas que se les entregan son de cantidades desde los 500 hasta mil pesos y hay situaciones con chicos que tienen acumulados hasta seis meses de pagos no entregados.

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