Velan a niños que murieron "en fuego cruzado" en Veracruz

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VERACRUZ, Ver., julio 3 (EL UNIVERSAL).- Habitantes del municipio de Amatlán, en la zona montañosa de Veracruz, mantienen dos frentes: por un lado velan a los dos niños asesinados en un supuesto fuego cruzado y, por el otro, llevan a cabo protestas y bloqueos para exigir justicia.

La muerte de los primos Jonathan y Eduardo, de 13 y 14 años, durante un tiroteo entre elementos de la Fuerza Civil y presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, provocó tristeza y enojo de una comunidad.

La carretera Córdoba-Cuichapa continúa cerrada a la circulación por vecinos, quienes justicia por el asesinato de los dos menores, quienes cayeron muertos ayer mientras lavaban una camioneta.

Y el bloqueo carretero se extendió la mañana de este sábado hasta el entronque que conecta la carretera principal con la autopista Puebla-Veracruz.

Autobuses, vehículos particulares, piedras, palos y cuerdas, han servido como barricadas para impedir el paso a cualquier auto hacia los municipios de Amatlán, Coetzala y Cuichapa.

Si bien la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) ha manifestado que la muerte de Jonathan y su primo Eduardo se debió a un fuego cruzado con presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), los vecinos rechazan la versión.

Los inconformes señalan a elementos de la Fuerza Civil, el grupo élite de la SSP formado en el gobierno de Javier Duarte de Ochoa, de haber disparado en contra de los niños.

"No se merecían morir así"

En tanto, en una humilde casa construida con láminas de zinc y tablones de madera, docenas de personas rinden tributo a las víctimas que yacen en féretros en color blanco.

Los recuerdos llegan a las destrozadas madres, quienes horas antes del tiroteo habían felicitado a sus hijos por sus excelentes calificaciones en la secundaria y les permitieron salir a lavar una camioneta a unas cuadras de su vivienda para ganarse unos pesos y ayudar a la familia.

Jonathan recibió tres impactos de bala y a Eduardo le dispararon en dos ocasiones, afirman los deudos.

"Ellos no se merecían que los mataran así, por unos cuántos pesos los mataron", solloza la madre de Jonathan.

Los féretros lucen rodeados de veladoras y flores hermosas, que contrastan con las caras de tristeza y el llanto de los vecinos y familia.

"Eran unos niños que estudiaban, llegamos y les dijimos que habían salido bien y hasta se emocionaron", rompe en llanto.

Como siempre, los vecinos se solidarizaron para llevar frijoles y salsa de huevo para repartir entre los asistentes, porque las autoridades locales ni siquiera han prometido ayuda en los gastos fúnebres.

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