Vecinos de La Paz cambian hábitos de compra para conseguir alimentos bajo cuarentena

José Arturo CÁRDENAS
Un policía y vendedores con mascarillas en un mercado de La Paz el 24 de marzo de 2020 (AFP | Aizar RALDES)

En medio de la cuarentena por el coronavirus en Bolivia, los vecinos de Mallasilla, un barrio del sur de La Paz, modificaron sus hábitos de compra para conseguir alimentos frescos a buenos precios tratando directamente con los productores.

Dos camiones procedentes del campo y cargados con verduras, tubérculos y frutas se estacionaron el viernes en una calle de Mallasilla, donde se formaron largas colas de vecinos para comprar.

Algunos vecinos llevaban guantes y mascarillas por seguridad, pero no todos. La venta fue lenta y el pago se hacía en efectivo de mano en mano.

"Estamos pudiendo acceder a alimentos a través de camiones que están llegando de los mismos productores", dijo a la AFP con satisfacción Sergio, empleado de una ONG.

Aunque los camiones ofrecían "variedad limitada", se conseguía lo suficiente para abastecer a una familia durante "una semana", agregó.

El gobierno boliviano endureció la cuarentena nacional el jueves a fin de evitar una mayor propagación del coronavirus, que ha contagiado hasta ahora a 61 personas en el país, sin decesos.

En medio de la cuarentena, toda la cadena de distribución de alimentos se ha visto afectada. Los supermercados y otros negocios abren medio día, pero es complicado acudir a comprar.

Además, algunos alimentos considerados buenos para combatir gripes o infecciones pulmonares han subido de precio o han desaparecido.

El jengibre, los limones o las naranjas ya son inexistentes en La Paz o están muy caros. Tampoco se consiguen las hojas de eucalipto, a las que se le atribuyen fines medicinales y desinfectantes.

- "Desde sus chacras" -

Por eso, el sistema instrumentado en Mallasilla ha resultado útil, según la presidenta de la junta de vecinos, Carmen Melgar.

"Hemos gestionado para que sean los productores que lleguen directamente desde el campo, desde sus chacras, a vender a los consumidores, a los vecinos, así evitamos el sobreprecio", declaró Melgar a la AFP.

Los productores "no tienen mucha variedad, porque traen determinados productos, pero los precios son muy buenos y muy accesibles, entones igual nos ayuda", agregó.

Algo similar expresó en el lugar el fiscalizador municipal Henry Germán Lismán: "Estamos controlando el precio para que vendan del productor al consumidor".

Todas las actividades se han visto afectadas en Bolivia por la pandemia. El jueves el gobierno transitorio de Jeanine Áñez ordenó un endurecimiento de la cuarentena y las fronteras y el espacio aéreo están cerrados.

También está limitada la circulación de personas. La gente sólo puede salir una vez a la semana hasta medio día, con el único fin de aprovisionarse de productos de primera necesidad.

Militares y policías custodian las principales calles de las ciudades bolivianas para hacer cumplir la medida. Muchas personas han sido detenidas por infringir la cuarentena, pero luego han sido liberadas.

La dirigente de los vecinos de Mallasilla quiere conseguir permiso para extender los días de venta de los camiones procedentes del campo. "Se va a gestionar que la venta sea de lunes a viernes, la mayor cantidad de días posibles", dijo.