Varado en Miami: “Me queda insulina para 15 días y el seguro médico no me lo cubre”

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Mariano Pocrnjic, de 40 años, junto a su esposa Verónica. Ambos están varados en Miami y necesitan regresar al país por cuestiones de salud
Gentileza: Mariano Pocrnjic

Mariano Pocrnjic, de 40 años, es insulino dependiente. Viajó a Miami para vacunarse porque temía que en la Argentina la segunda dosis demorara demasiado en llegar, pero ahora pasó a estar en una situación aún más compleja. Por las restricciones al ingreso de pasajeros que dispuso el Gobierno le suspendieron el vuelo de regreso y la aerolínea le ofreció un pasaje recién para el 4 de agosto, pero él cuenta con un suministro de insulina para 15 días. El seguro médico en principio no le va a facilitar la insulina porque no cubren cuestiones vinculadas a enfermedades preexistentes.

“Tengo un difusor de insulina, que es un aparato chiquito desde el que sale un catéter que se inyecta a la panza y me da insulina las 24 horas. Me estoy cuidando muchísimo porque si como mal o me estreso me sube el azúcar y gasto más insulina. Los valores normales de glucosa en sangre son entre 70 y 110, pero cuando me suspendieron el vuelo se me fue a 350 por los nervios”, relata Pocrnjic desde Miami.

Por el decreto de necesidad y urgencia que prorrogó el cierre de fronteras con algunos países y redujo el cupo diario de pasajeros internacionales de 2000 a 600 para intentar contener la propagación de la variante delta de coronavirus, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés) advirtió que “miles” de ciudadanos y residentes argentinos corren el riesgo de quedar varados en el extranjero por las nuevas medidas.

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Sin embargo, el Gobierno no considera a las personas que ahora no pueden regresar al país como varados, porque los que viajaron firmaron una declaración jurada en donde desligan a las autoridades argentinas de la responsabilidad de repatriarlos en el caso de que hubiera cambios en las normas vinculadas al ingreso de pasajeros por vía aérea.

Pocrnjic llegó a Estados Unidos el 15 de junio junto a su esposa, Verónica, también de 40 años. Ella toma una medicación para controlar una gastropatía aguda que se complejiza en los momentos de estrés. “Ella tiene una medicación que la debería tomar todos los días, pero esta tomándola un día sí y otro no para no quedarse sin nada en el corto plazo”.

El vuelo de regreso estaba programado para anteayer. Iban a salir desde Orlando con escala en Dallas y, de ahí, iban a regresar a Buenos Aires. Llegaron al aeropuerto de Orlando a las 9 cuando el avión iba a salir recién a las 15.30, porque sabían que podrían tener complicaciones.

“Fuimos temprano y, cuando estábamos en el aeropuerto, nos llegó un mail de American Airlines donde nos comunicaron que se nos suspendió el vuelo desde Dallas hasta la Argentina. Entonces recuperamos nuestras valijas y tuvimos que alquilar un auto para volver a Miami”, recuerda Pocrnjic.

Solución temporal

Ahora se encuentran en la casa de un amigo que los hospeda, aunque eso solo sería una solución temporal porque no pueden convivir ellos dos junto con la familia de su amigo, y aún falta mucho para la fecha estimativa del vuelo, fijada para el 4 de agosto.

“Llamamos a la aerolínea ayer a la mañana y nos dijeron que para el 4 de agosto habría un vuelo. Les dijimos que no. Ayer llamamos de vuelta varias veces y nadie nos atendió. Nuestra preocupación siempre fue nuestra salud, por eso vinimos a vacunarnos y ahora nos preocupa porque no podemos volver”, asegura Pocrnjic.

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Él explica que para viajar sacaron “el mejor seguro” en la empresa AXA, pero lamentablemente la póliza no cubre lo relacionado a tratamientos por enfermedades preexistentes. “Antes de comprar la insulina por mi cuenta, que ya se que va a ser muy cara, averigüé con el seguro a ver si me la cubría, pero me protegen por cualquier eventualidad, como un accidente o un contagio de coronavirus, pero no por enfermedades de base”.

Pocrnjic ahora forma parte de un grupo de WhatsApp con más de 200 integrantes que se llama “Argentinos en Miami”. Allí todos están esperando un vuelo para poder regresar a sus casas.

“Ahí todos vuelcan sus preocupaciones. Hay gente durmiendo en el aeropuerto, otros que dicen que se les está por vencer el alquiler, que no saben a dónde ir, etcétera. La verdad que hay mucha incertidumbre y no sabemos cuándo vamos a volver, es muy angustiante”, concluye Pocrnjic.

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