La solución que proponen en Italia para terminar con las polémicas del VAR

Un árbitro consultando el monitor del VAR durante un partido. Foto: UEFA - Handout via Getty Images.

Ingenuos de nosotros, aficionados, periodistas, jugadores y en general todos los interesados en el fútbol, pensábamos que el VAR había llegado para acabar de una vez por todas con las polémicas y garantizar justicia en la aplicación del reglamento. El sistema parece a priori muy eficaz: un entramado de cámaras graba todo lo que sucede en el campo, de manera que cuando una jugada genera dudas, un grupo de expertos en una sala habilitada al efecto puede asesorar al árbitro sobre el sentido de lo ocurrido, o incluso este mismo tiene la opción de consultar en un monitor para tomar una decisión adecuada. En principio, la posibilidad de revisión y rectificación promete ser una buena garantía de que las cosas se harán bien.

Sin embargo, basta revisar las últimas jornadas del campeonato español para constatar que el funcionamiento real deja mucho que desear. En el enfrentamiento entre el Atlético de Madrid y el Alavés del pasado sábado, por ejemplo, se indicaron hasta dos penaltis que, siendo generosos, dejan muchísimas dudas; en concreto el que se señaló a favor de los rojiblancos, por una supuesta falta sobre Llorente, es tan ridículo que la propia afición colchonera reconoce masivamente que se cometió una injusticia con sus rivales. El otro equipo de Madrid, el Real, también protagonizó una polémica reciente en su partido contra la Real Sociedad. El Barça (VARcelona, dicen algunos) tampoco se libra de la polémica. Hay clubes, como el Valencia, que se consideran claramente perjudicados y han publicado listas de agravios.

La parte claramente negativa es que, visto lo visto, el VAR no está sirviendo para paliar los problemas de nuestro fútbol. Por buscarle un lado positivo, no es que nosotros en España seamos particularmente obtusos y hayamos roto el juguete. En otras latitudes ocurre tres cuartos de lo mismo. La diferencia es que mientras aquí no paramos de tirarnos los trastos a la cabeza unos a otros, en Italia hay quien propone posibles soluciones.

La idea es muy sencilla: permitir que sean los propios equipos los que reclamen al árbitro el uso del VAR cuando consideren que en alguna circunstancia del juego se les ha dañado. Actualmente es el propio juez del partido el que solicita ayuda a a los compañeros que tiene en la sala de control si no está seguro (o bien el colegiado que está en esa habitación, si ha detectado algo raro). Si estos no lo piden, el VAR no se usa.

Ese es precisamente el principal problema que tiene esta tecnología para Rocco Commisso, presidente de la Fiorentina. “Me pregunto cómo, después de tantos ejemplos que han afectado no solo a mi equipo sino a muchos otros, no se ha definido aún un uso más significativo y sobre todo más útil del VAR, para que todo el mundo tenga la certeza de que se ha juzgado de la mejor manera posible”.

Aunque el dirigente lo había planteado en ocasiones anteriores, sus críticas se han redoblado tras el partido de su club contra la Lazio disputado también el pasado sábado; en él, Felipe Caicedo, delantero ecuatoriano de los romanos, se dejó caer sin que nadie le tocara, pero engañó al árbitro, que pitó penalti sin ir a comprobar qué había ocurrido en realidad. Ciro Immobile lo marcó y la Fiorentina acabó derrotada 2-1. El momento se puede ver en el siguiente vídeo a partir del minuto 2:22.

El mandatario del club morado pretende que se establezcan unas reglas que permitieran a los equipos solicitar al árbitro el uso de la tecnología, de una manera similar, salvando las distancias, al funcionamiento del ojo de halcón del tenis. Si su propuesta sale adelante habría que regular aspectos prácticos de su aplicación, como quién podría pedirlo (cualquier jugador, solamente el capitán, el entrenador...) y cuántas veces tendría derecho cada club a usar este recurso durante un partido.

Esto no pasaría de ser una pataleta más de un directivo si no fuera por un detalle importante: Nicola Rizzoli, responsable de las designaciones arbitrales en Italia (y hasta 2017 uno de los jueces más prestigiosos del mundo), ha recogido el guante. Para decir, además, que le parece bien. “Personalmente no tengo nada en contra de la idea del VAR por llamada”, ha precisado en declaraciones para RAI Radio.

Eso sí, con matices. “Tenemos que recordar que estamos dentro de un deporte de alcance mundial y por tanto las reglas tienen que ser iguales en todas partes. Ahora mismo no es una opción que se esté discutiendo a nivel internacional. Quizás esto sirva para abrir el debate, no lo sé, pero en Italia no podemos adoptar medidas personalizadas”, ha añadido. Rizzoli precisa, asimismo, que el VAR, tal como está planteado, tiene como función corregir errores evidentes y no simples dudas, porque en caso contrario implicaría muchos parones en el juego que “arruinarían el espectáculo”.

La pelota ahora está en el tejado de la FIFA y de la International Board, que son los organismos encargados de fijar y modificar las reglas del juego. Sin su visto bueno no se podrá poner en marcha la iniciativa en competición oficial. Habrá que ver si la sugerencia se extiende y clubes y federaciones presionan para que se adopte este cambio.

Y tú, ¿cómo lo ves? ¿Crees que los equipos tendrían que tener derecho a solicitar revisiones en el VAR? ¿Serviría para aumentar la justicia en el fútbol? ¿O solamente haría que los partidos tuvieran más interrupciones y fueran más lentos y aburridos? ¡Deja tu opinión en los comentarios!

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