Las vacunas no ocasionan autismo, esta publicación en redes desinforma

undefined
undefined

El autismo no es una enfermedad ni trastorno psicológico ocasionado por las vacunas, pero una publicación en X, antes Twitter, desinforma al respecto. 

El autismo o Trastorno del Espectro Autista (TEA) son discapacidades y no hay estudios que comprueben que son provocados por la aplicación de vacunas de acuerdo al Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC)

Te puede interesar: Autismo: lo que te han hecho creer y no es verdad

La publicación que desinforma acumula más de 80 mil reproducciones y 678 me gusta –hasta la publicación de esta nota– también asegura que la ciencia desconoce  el origen de los trastornos autistas y señala que “si lo saben, lo ocultan convenientemente”. 

Otros usuarios han aprovechado la publicación para difundir narrativas desinformantes al respecto, por ejemplo dicen que el autismo es ocasionado por “los metales pesados, las células fetales y el sarampión”, así como que estos trastornos ya son curables. Nada de esto es verdad.

Las vacunas no provocan autismo 

En entrevista para El Sabueso, la especialista en Neuropsicología clínica de la UNAM, Alejandra Palacios Bustamante comentó que el autismo es un trastorno de neurodesarrollo y que es totalmente falso que las vacunas lo ocasionen. 

Te puede interesar:  ¿Autista o con autismo?: Cuál es la forma correcta de decirlo

“Hay factores que contribuyen a las posibles causas para desarrollar autismo.  Entre ellas están los mecanismos genéticos como la presencia de lesiones o roturas. Así como factores ambientales como la edad de los padres, que modulan la expresión genética y que pueden asociarse al incremento de mutaciones genéticas”, apunta la especialista. 

El Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD) dice que existe abundante evidencia que sustenta la idea de que los genes son una de las principales causas o factores que contribuyen al desarrollo de TEA, ya que pueden presentar mutaciones en más de 100 genes, pero que esta relación genética no se presenta igual en todos los casos.

De igual modo, el NICHD apunta a que problemas con el sistema inmunitario del organismo, falta de conexiones cerebrales o problemas con el crecimiento o crecimiento excesivo de ciertas zonas del cerebro también son factores destacados para el desarrollo de autismo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) menciona que a nivel mundial uno de cada 100 niños tiene autismo y enfatiza que deben existir  intervenciones psicosociales basadas en evidencias para que las condiciones sociales sean más accesibles, inclusivas y de  apoyo para las personas autistas. 

Palacios Bustamante destaca que si bien no existe una cura como tal, sí existen tratamientos que ayudan a mejorar los síntomas y signos de los pacientes con trastorno del espectro autista para mejorar su funcionalidad e independencia, la aplicación de estos tratamientos estará determinada por la edad y el grado de autismo que presente el paciente.

El origen del mito que las vacunas ocasionan autismo

El mito sobre que las vacunas ocasionan autismo se originó en 1998, después de que el médico Andrew Wakefield publicó un artículo en la revista médica Lancet donde aseguró que las vacunas triple vírica ocasionan estos trastornos del espectro autista. 

Tras analizar la investigación de Wakefield, el Consejo Médico General de Londres la calificó de anti ética y removieron su licencia médica. Doce años más tarde la revista Lancet escribió una retractación sobre el artículo y dijo que  “varios elementos de un artículo publicado en 1998 son incorrectos, contrariamente a las conclusiones de una investigación anterior.” 

En conclusión, es falso que las vacunas ocasionan autismo.  Diferentes estudios científicos y especialistas demuestran que no existe relación alguna entre ellos. 

Para más información verificada envía un mensaje de WhatsApp al VerifiChat de El Sabueso. Da click aquí, agréganos a tu lista de contactos y envíanos un mensaje con la pregunta, enlace, vídeo o imagen que te gustaría que verificamos.