Vacunar en la India: de luchar contra falsos mitos a la falta de dosis

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Srinagar (India), 5 may (EFE).- La vacunación en la India contra el coronavirus se ha tenido que enfrentar a varios obstáculos desde su lanzamiento, en enero, como la "mayor campaña del mundo": primero, a falsos mitos o al triunfalismo frente a la pandemia; y ahora, ante el horror general por la ola de infecciones, a la falta de dosis.

Después de luchar contra la fobia a las agujas y alimentar muchos mitos sobre la vacunas, Shumaila Firdous acudió a un centro de vacunación en la Cachemira india y, aterrada, se sentó en una silla mientras escuchaba en sus auriculares canciones islámicas.

Con la llegada de la enfermera, la joven, de 22 años, se subió la manga y, tras apartar la mirada con los ojos aún cerrados, sintió un pinchazo rápido. Entonces alzó el puño y gritó: "¡Sí!".

Firdous no solo había vencido al miedo a las agujas, sino que también dejó atrás muchas dudas sobre los efectos secundarios de las vacunas que solían inundar las redes sociales, y se convirtió en una de las primeras beneficiarias de la nueva fase de vacunación en la India para todos los adultos menores de 45 años.

"El más sagrado de todos esos mitos es que la vacunación puede provocar infertilidad", afirmó a Efe la joven, que tiene previsto casarse el año que viene. "Y luego también existía el rumor de que vacunarse durante la menstruación no era seguro", añadió.

El Gobierno indio tuvo que salir en ocasiones a negar algunos de esos rumores: "Una publicación que dice que las mujeres no deben recibir la vacuna contra la covid-19 cinco días antes y después de su ciclo menstrual ¡es falsa!", aclaró.

Tras vacunarse, la joven Firdous esperó una rato en una sala de observación por si pudiera tener cualquier efecto secundario inmediato y luego, con confianza, salió del centro abarrotado, al que fue llegando gente en masa a medida que avanzaba la mañana.

Casi 300 personas, todas menores de 45 años, fueron vacunadas en ese espacio el martes, el segundo día en el que Cachemira, como muchas partes de la India, comenzaron a vacunar a los adultos de entre 18 a 44 años como parte de la tercera fase de vacunación.

UNA CAMPAÑA DE VACUNACION CON OBSTACULOS

La India comenzó la campaña de vacunación por fases en enero, dirigiéndose en un principio solo a los sanitarios y a los trabajadores de la primera línea en la lucha contra la pandemia, y luego a los mayores de 60 años, un proceso inicial en el que se esperaba inmunizar hasta julio a 300 millones de personas.

El país contó desde un principio con Covishield, de la Universidad de Oxford junto con el laboratorio británico AstraZeneca y fabricada en el Instituto Serum de la India (SII), y también Covaxin, desarrollada por el laboratorio indio Bharat Biotech.

El doctor Pawan Kumar Singh, que coordina la campaña de vacunación con Covaxin en el hospital de Rohtak, en el estado norteño de Haryana, explicó a Efe al inicio de la campaña que la "muy escasa respuesta" a la vacunación se debía a que la gente aseguraba que ya tenía anticuerpos o que no había casos de coronavirus.

Los contagios seguirían descendiendo hasta alcanzar su mínimo en febrero con menos de 9.000 casos diarios, al tiempo que la confianza aumentaba, dejando a un lado las precauciones contra el virus que se veían reflejados en mercados, festividades religiosas o mítines políticos abarrotados que volvieron a disparar la pandemia.

Con un pico en esta segunda ola que alcanzó el sábado pasado los 400.000 nuevos casos y con un récord histórico este miércoles de 3.780 nuevas muertes, las autoridades fueron ampliando los beneficiaros en la campaña de vacunación, primero en abril hasta los mayores de 45 años y, un mes después, para todos los adultos.

Las imágenes del colapso de los hospitales, donde pacientes eran rechazados por falta de camas y oxígeno, lanzó a muchos a la desesperada a por vacunas como única tabla de salvación, pero el deseo general de inmunización se topó con la escasez de dosis.

Hasta este miércoles se han administrado 160 millones de vacunas en este país de 1.350 millones de habitantes, de las cuales solo 1,4 millones se administraron el martes, un ritmo mucho más bajo del esperado mientras se cancelan citas de vacunación por falta de dosis.

Adar Poonawalla, director ejecutivo del Instituto Serum de la India, el mayor productor de vacunas del mundo, asegura que la presión sobre él es altísima, y ha recibido incluso amenazas por la falta de dosis, lo que ha obligado a que le pongan escolta.

"La fabricación de vacunas es un proceso especializado, por lo que no es posible aumentar la producción de un día para otro", justificó esta semana Poonawalla en un comunicado.

Sarwar Kashani

(c) Agencia EFE