La vacunación masiva desata una nueva y frenética competencia por las jeringas

Karan Deep Singh
·4  min de lectura
Un trabajador de la salud administra una dosis de la vacuna Pfizer-BioNtech a un hombre en los Servicios de Salud de Clalit, en el barrio palestino de Beit Hanina, en el este de Jerusalén
Ahmad Gharabli

NUEVA YORK.- Mientras los países se esfuerzan por asegurarse suficientes dosis de la vacuna para frenar la pandemia del coronavirus, se ha desatado una nueva y feroz competencia, en este caso, por las jeringas necesarias para inocular esas dosis. Y el problema es que simplemente no alcanzan.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea ya han dicho que necesitan más, y en enero, Brasil restringió sus exportaciones de jeringas y agujas no bien empezó a tener problemas con su programa de vacunación.

Para colmo, se agrega una complicación: no cualquier jeringa sirve.

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Japón reveló el mes pasado que tal vez tenga que desechar millones de dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech, en caso de no conseguir suficientes jeringas capaces de arrancarles una sexta dosis a los viales. En enero, la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos les avisó a los proveedores de servicios de salud que de los viales de Pfizer se podían extraer más dosis, después de que los hospitales descubrieran que algunos contenían cantidad suficiente para arrancarle una sexta, o incluso una séptima dosis.

“A muchos países la situación los agarró desprevenidos”, dice Ingrid Katz, directora asociada del Instituto de Salud Global de la Universidad de Harvard.

Según los expertos, solo para vacunar contra el Covid-19, el mundo necesita entre 8000 y 10.000 millones de jeringas.

Anteriormente, solo entre el 5% y el 10% de los 16.000 millones de jeringas usadas anualmente en el mundo se usaban para vacunar o inmunizar, dice Prashant Yadav, investigador del Centro para el Desarrollo Global, una usina de ideas de Washington y experto en cadena de suministros médicos.

Una enfermera prepara una vacunapara un hombre que espera en el hospital de la ciudad de Ankara, en Turquía
Adem Altan


Una enfermera prepara una vacunapara un hombre que espera en el hospital de la ciudad de Ankara, en Turquía (Adem Altan/)

Las naciones ricas como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania inyectaron miles de millones de dólares para el desarrollo de vacunas, pero invirtieron poco y nada en ampliar la capacidad de fabricar jeringas, dice Yadav.

Así que ahora la industria trabaja a destajo para satisfacer la demanda.

Miles de jeringas por minuto

Becton, Dickinson & Company, el fabricante de jeringas más grande del mundo, con sede en Nueva Jersey, dice estar produciendo 2000 jeringas por minuto para satisfacer órdenes de pedido acumuladas por más de mil millones de unidades.

Según el relevamiento de la empresa de investigaciones Fitch Solutions, Estados Unidos es el mayor fabricante y vendedor de jeringas del mundo. En cuanto a las exportaciones, Estados Unidos y China están cabeza a cabeza, con envíos anuales combinados por valor de 1700 millones de dólares.

Si bien a nivel mundial la India es un actor pequeño, la empresa Hindustan Syringes & Medical Devices, uno de los fabricantes de jeringas más grandes del mundo, se preparó para la embestida de la vacunación con inversiones de millones de dólares para redoblar la producción en sus fábricas.

Rajiv Nath, director gerente de la compañía, sumó a 500 trabajadores a sus líneas de producción, que producen más de 5900 jeringas por minuto en sus fábricas de Ballabgarh, en las afueras de Nueva Delhi. Sin contar los domingos y los feriados, la compañía produce casi 2.500 millones de unidades al año, y planea escalar la producción hasta 3.000 millones para julio de este año.

Nath dice que en Hindustan Syringes & Medical Devices ya le han vendido 50 millones de jeringas al gobierno japonés, y más de 400 millones a la India para su campaña de vacunación, una de las más grandes del mundo.

Pero hay otros haciendo filo, incluido UNICEF. En noviembre, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia se contactó con la empresa para decir que estaba buscando jeringas desesperadamente. Y no cualquier jeringa sirve: tienen que ser más pequeñas que lo habitual y romperse ante cualquier intento de ser usadas por segunda vez, para evitar la propagación de enfermedades por su reutilización accidental.

Para colmo, UNICEF necesitaba las jeringas en grandes cantidades. Y sin demora.

“Me pareció que no habría problema, que nosotros podíamos cumplir y entregar más rápido que nadie”, dice Nath.

Unicef informa que la empresa ya está a punto de para enviarles 3,2 millones de esas jeringas, siempre que aprueben un último control de calidad. Y Nath ya se ha ofrecido a producirles unos 240 millones de jeringas más.

The New York Times