Vacuna rusa: Todos los sabían, el Gobierno también

Daniel Santa Cruz
·4  min de lectura

"Ayer hemos suscripto el contrato con el Fondo Soberano de la Federación Rusa, que nos garantiza la provisión de vacunas rusas para la Argentina", anunciaba el jueves 10 de diciembre el presidente Alberto Fernández junto a su ministro de salud, Ginés González García, en conferencia de prensa. Además, ese día detallaron que "estas dosis están destinadas al personal de salud, al de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, docentes, mayores de 60 y personas entre 18 y 60 años con enfermedades prevalentes, que suman en total cerca de 13 millones de personas". Destacando, claramente, que los adultos mayores estaban incluidos.

Sin embargo, en Rusia aún no está aprobada su aplicación a ese grupo etario y el gobierno argentino no podía desconocerlo.

Putin dijo hoy: "Las vacunas que están circulando entre la población general de hoy están destinadas a personas de un determinado grupo de edad, y las vacunas aún no han llegado a personas como yo". Las declaraciones no causaron sorpresa en Rusia: todos saben que Putin tiene 68 años. En Europa tampoco: desde que comenzó la campaña masiva de vacunación en Moscú, es de público conocimiento que su aplicación no alcanza aún a mayores de 60 años.

Hoy el tema está rozando el escándalo, pero es imposible que el Gobierno desconociera esto cuando anunció la firma del contrato la semana pasada o que se haya enterado hoy por el anuncio de Putin.

Según informaba el portal de noticias de salud de la ciudad de Moscú, el 3 de diciembre pasado, cuando dio comienzo la vacunación masiva en ese país, los mayores de 60 años no estaban incluidos en esta instancia. Esto se publicó una semana antes del anuncio del presidente Fernández.

Vacuna rusa: ¿Qué dicen expertos argentinos sobre el anuncio de Vladimir Putin?

"La edad máxima para ser vacunado se ha establecido en 60 años y las personas con problemas de salud y problemas respiratorios, así como las mujeres que estén embarazadas, estarán fuera de las listas de vacunación", anunció el ministerio de salud ruso ese día, al presentar la campaña de vacunación. También se aclaró que había que esperar los resultados de la Fase 3 entre mayores de 60 años que comenzó recién el 16 de octubre para incorporarlos más adelante al plan de vacunación, según lo anunciado en su momento por el ministro de Salud ruso, Mikhail Murashko.

Además, el mismo jefe del Centro Gamaleya, Alexander Gintsburg, dijo el 8 de diciembre que recién "han pasado 21 días desde la última inyección del último sujeto de prueba mayor de 60 años. Todo es muy bueno en términos de eficiencia epidemiológica en términos de enfermarse, no enfermarse, todo es perfectamente simple allí. Después de la primera inyección, alguien tenía algún síntoma en forma suave, y después de la segunda, es decir, según las instrucciones, por lo que me dijeron, nadie lo tenía", señaló. Y agregó que "evaluar los resultados de la vacunación tomará otros 10 o 15 días", lo que llevaría su autorización a casi un mes más.

Medios europeos, que cubrieron los primeros días de vacunación en la capital rusa, informaron claramente que esa etapa no incluía a mayores de 60 años. "Países como la Argentina anunciaron que adquirirán la vacuna rusa Sputnik V, entre el conjunto de inmunizaciones que obtendrán. Sin embargo, Sputnik V no ha sido aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA)", decía France24 el 5 de diciembre.

También El País de España señaló: "En Argentina, Brasil y Venezuela apuestan principalmente por la rusa de Gamaleya y su proyecto Sputnik V, que ha anunciado una efectividad muy elevada, pero al mismo tiempo despierta dudas en la comunidad científica por la falta de transparencia del proceso". Además de informar su eficacia en pruebas.

Vacaciones: Cinco playas patagónicas y solitarias ideales para este verano

Toda esta información es pública y estuvo a mano de cualquier ciudadano que quisiera saber los alcances de la primera etapa de vacunación en Rusia con su vacuna Sputnik V.

Todos sabían que en esta etapa no alcanzaba a adultos mayores de 60 años, como tampoco a embarazadas o en período de lactancia y personas con enfermedades clínicas preexistentes, porque nunca fue información secreta.

Todos lo sabían, el Gobierno también.