La vacuna AstraZeneca y la paradoja de “no pienses en un elefante”

Javier Peláez
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La Agencia Europea del Medicamento vuelve a emitir un nuevo informe respecto a la vacuna AstraZeneca y su relación con casos raros de trombos.
La Agencia Europea del Medicamento vuelve a emitir un nuevo informe respecto a la vacuna AstraZeneca y su relación con casos raros de trombos.

Hace escasos minutos ha concluido la rueda de prensa de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) en relación con los eventos de trombos asociados a la administración de la vacuna de Oxford/AstraZeneca. Junto con la convocatoria, la Agencia ha emitido también un comunicado en el que confirma la posible asociación de casos muy raros de coágulos sanguíneos.

Nuevamente, el Comité europeo para la Evaluación de riesgos en Farmacovigilancia (PRAC) ha sido el encargado de realizar esta revisión, contabilizando 62 casos de trombosis de senos venosos cerebrales y 24 casos de trombosis venosa profunda. De estos casos registrados, 18 fueron mortales. De esta manera, cuando la Agencia europea habla de efectos secundarios en “casos muy raros” hace referencia a cifras inferiores a uno entre un millón, ya que hasta la fecha se han vacunado en Europa y Reino Unido más de 35 millones de personas con esta vacuna de Oxford/AstraZeneca.

Para entender mejor esta noticia, debemos recordar lo ocurrido estas últimas semanas.

A mediados de marzo, varios países europeos (a los que se unió brevemente España) detuvieron la distribución y administración de la vacuna fabricada por la Universidad de Oxford, y la empresa farmacéutica AstraZeneca, después de registrar varios casos de trastornos de la coagulación de la sangre en personas vacunadas con dicha vacuna. En aquel momento, en Europa y Reino Unido más de 20 millones de personas habían recibido al menos una dosis esta vacuna AZ, y los casos de coágulos sanguíneos graves habían aparecido en 25 personas, de las cuales 9 fallecieron.

Con estos datos en mente, la Agencia Europea del Medicamento se reunió y el 18 de marzo el Comité para la Evaluación de riesgos en Farmacovigilancia europeo (PRAC) publicaba el informe con sus conclusiones:

  • El balance beneficio-riesgo de la vacuna frente a COVID-19 de AstraZeneca en la prevención de hospitalización y muerte por COVID-19 sigue superando el riesgo de posibles reacciones adversas.

  • No se considera que la administración de esta vacuna se asocie con un aumento del riesgo global de acontecimientos tromboembólicos en las personas vacunadas.

  • Se puede asociar con casos muy poco frecuentes (uno entre un millón) de formación de trombos con presencia de trombopenia, incluyendo trombosis de senos venosos cerebrales (TSVC)

Si tenemos en cuenta estos puntos del informe que se publicó el 18 de marzo y los comparamos con este nuevo informe de hoy 07 de abril, los porcentajes de “casos raros” siguen siendo los mismos, no hay ningún aumento y por tanto no existe ningún motivo adicional para detener la administración de la vacuna (tal y como han hecho en algunos lugares, incluyendo Castilla y León en España). De hecho, en ambos informes (tanto en el de marzo como en el de hoy) la EMA insiste claramente en que el balance beneficio-riesgo de la vacuna de AstraZeneca apunta claramente a que se debe seguir vacunando.

Aproximadamente uno entre un millón… el riesgo de sufrir un trombo tras recibir la vacuna es similar al riesgo de morir alcanzado por un relámpago. A estas alturas ya deberíamos tener muy claros los beneficios de la administración de la vacuna, las cuentas son tan abrumadoras que no dejan lugar a dudas: por cada millón de personas vacunadas con AstraZeneca estamos evitando 120.000 infecciones, 4.100 ingresos hospitalarios y 800 muertes por COVID-19.

Tras aquel informe de marzo de la EMA (aquí pueden leer el original) incluso los países y gobiernos más reticentes se tranquilizaron y la campaña de vacunación volvió a reanudarse donde se dejó. Con el informe de hoy, y puesto que el porcentaje de casos raros no ha cambiado, aquellos gobiernos que han decidido detener la vacunación, también deberían retomarla de inmediato.

Relación riesgo-beneficio de la vacuna AZ según eficacia y letalidad del coronavirus (por el farmacéutico Jesús F. Sierra)
Relación riesgo-beneficio de la vacuna AZ según eficacia y letalidad del coronavirus (por el farmacéutico Jesús F. Sierra)

Uno de los métodos más efectivos para extender un concepto es negándolo. En esa negación va implícita una idea que germina en nuestro cerebro o, llegado el caso, en el imaginario público. No pienses en un elefante, decía Leonardo DiCaprio en la película Inception. El profesor de lingüística en la Universidad de California George Lakoff utilizaba precisamente ese título en su libro “Don't think of an elephant” para indicar que las palabras no son inocentes. La sola mención de un “elefante” consigue que, automáticamente, evoquemos un animal de larga trompa y orejas grandes, incluso cuando le pedimos a alguien que no lo haga, en realidad no podrá resistirse y terminará imaginando uno.

Algo similar está ocurriendo con la interminable polémica que, desde hace unas semanas, envuelve a la vacuna de Oxford/AstraZeneca. El hecho de que cientos de titulares en medios de comunicación, docenas de expertos e instituciones científicas repitan constantemente que no hay que preocuparse y que la vacunación debe continuar, parece estar desplegando el efecto contrario, el efecto de no pienses en un elefante. Todos los datos disponibles, la lógica matemática, los medios más rigurosos, las autoridades sanitarias y todas las agencias internacionales insisten en que no hay motivos para detener la vacunación.

La misma Agencia que ha confirmado hoy la relación entre la vacuna y los casos de trombos, insiste en que el porcentaje de casos se mantiene igual que hace tres semanas, no hay cambios significativos, no hay un aumento extraño ni datos diferentes y que los beneficios superan por mucho los riesgos. La EMA y el PRAC recomiendan la vacunación, por lo que aquí se presenta otra vez la duda de si a fuerza de repetir todos que la vacuna es segura y que no se debe parar la vacunación, quizá estemos consiguiendo la paradoja del elefante.

Aún así, y a riesgo de pensar en un elefante, volveremos a repetirlo: la vacuna es segura y su relación riesgo-beneficio recomienda que sigamos vacunando para evitar millones de hospitalizaciones y miles de fallecidos por COVID-19.

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