Vacaciones pet: ahora las mascotas también definen el lugar de veraneo

Pablo Lisotto
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Tobi, feliz en la única playa canina de la costa atlántica
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¿Aceptan mascotas? La pregunta, por WhatsApp, teléfono, mail o foro de alguna plataforma de alquiler online es cada vez más frecuente y prioritaria cuando una familia elige un lugar de veraneo. Y aunque sorprenda, una respuesta negativa hasta puede alterar la idea original y buscar un nuevo destino que sea apto para perros y/o gatos.

"Hace unos meses decidimos irnos con mi novio a una casa familiar en Córdoba -cuenta Aldana Forte-. Cuando nos quisimos dar cuenta, Nina ya era parte de nuestra familia. Es una perra hermosa, que nos cambió la vida. Es como una hija, y nos obliga a planificar una mudanza a un lugar más grande, porque el departamento en el que vivimos no va a estar cómoda cuando crezca. Obviamente las vacaciones serán con nuestra perra. Y la sumaremos a todas las actividades que hagamos".

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Con el tiempo, son cada vez más las ofertas pet-friendly. Y la aceptación de mascotas aparece como uno de los puntos destacados en los lugares para vacacionar.

Nina apareció de repente en las sierras cordobesas y le cambió la vida a Aldana: fue amor a primera vista
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"Al comienzo no aceptábamos mascotas. Luego lo habilitamos y la experiencia ha resultado muy buena", destaca Fernando Wajs, responsable de las cabañas La Luminosa, en Traslasierra, Córdoba. Y a la hora de contar lo que hacen los potenciales clientes, se divierte: "Cuando nos preguntan si aceptamos, a veces quedan muy expectantes por esperar una respuesta afirmativa. A tal punto que elogian el carácter del perro, destacan que es pequeño, que tiene buenos modales, e incluso hasta nos mandan fotos para mostrarnos cómo son. Con Diana, mi esposa, decimos que algún día recibiremos una consulta que diga: 'Somos dos perros, queríamos saber si aceptan adultos y niños bien educados'."

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"Con mi familia teníamos pensado irnos una semana en diciembre a unas termas de Entre Ríos, pero cuando me respondieron que no permitían el acceso de mascotas desistimos", cuenta María Llaco, que desde hace un año y medio convive junto a su esposo e hijos con Tobi, un Shih Tzu "muy mimoso y compañero".

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Tobi ya disfrutó de sus primeras vacaciones hace casi un año, cuando en enero pasado conoció la costa atlántica por primera vez. Fue a Mar del Plata, donde existe una ordenanza municipal por la cual no está permitida la presencia de perros en las playas con concesión a privados. El único que sí está habilitado está ubicado a metros del Faro y es la primera playa canina de la Argentina.

"YES! surgió en 2013, cuando llegó India a casa, una pinscher miniatura. Queríamos veranear con ella y no nos permitían ingresar a ninguna playa", cuenta Nair Sapienza, una de las responsables de esta propuesta innovadora junto a Gabriel, su marido.

Y agrega: "En algún lugar sí pudimos acceder, pero notamos que el balneario no estaba preparado para cumplir con las normas básicas de higiene canina, y a la vez ocurre que otros veraneantes no quieren pasar sus días de descanso junto a perros. Fue ese mismo verano que agarramos un cuaderno y empezamos a bosquejar qué servicio nos gustaría encontrar en un lugar para vacacionar con nuestra perra. Después de mucho trabajo, el estreno fue en el verano de 2015".

"Prohibido el ingreso sin mascota", destacan un cartel del balneario YES!, a metros del faro marplatense. "Mi perro es parte de mi familia", recuerda otro.
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Efecto cuarentena

Si bien no hay estadísticas oficiales, la cuarentena trajo acompañada la decisión de adoptar un animalito. Desde la ONG Pichichos al rescate contaron que desde que se inició la cuarentena el promedio de 30 adopciones por mes trepó a 65. Y la cantidad de voluntarios para ofrecer hogares de tránsito creció de 50 a 100.

"Mi perra se llama Kiwi porque viví un año en Nueva Zelanda y esa palabra representó mucho en mi vida. Y como sabía que esta perra iba a representar mucho en mi vida me gustó bautizarla con ese nombre", explica Florencia Bustos.

"Yo siempre, desde chica, quise un perro. De chiquita quería uno que se llamara Jorge. Pero nunca encontraba el momento adecuado. Hasta que la cuarentena me hizo dar cuenta que nunca va a haber un momento perfecto, y que si quiero algo tengo que acomodar las cosas para que eso ocurra.

El hecho de trabajar desde su casa le permitió a Florencia encontrar el contexto ideal para cumplir su sueño. "Me llenó el alma en todo sentido. Es mi familia, mi compañera, la que me banca en todas, la que me despierta, la que me da un beso antes de irnos a dormir, la que siempre está de bueno humor", detalla.

Y anticipa: "A la hora de elegir un destino de vacaciones será prioridad ir a un lugar que acepte mascotas, que Kiwi pueda formar parte de mis vacaciones, mis viajes y mis momentos".

¿Por qué se dio este fenómeno? ¿Qué buscaron las personas que decidieron sumar este año un perro a su familia? "Creo que la angustia por la soledad y la falta de contacto humano se desplazó al cariño por una mascota, que no estaba restringido", analiza la licenciada en Psicología María Ester Izykowsky.

"En términos generales se debe a la necesidad de intercambio amoroso y a combatir justamente el aislamiento y el sentimiento de pérdida, que a su vez produce estados depresivos. En términos particulares hay situaciones traumáticas de pérdidas en las historia de algunas personas que se reactivaron con la pérdida de libertad y contacto interpersonal que se vivieron en este 2020. Así reaparecen emociones de dolor y desesperanza, que se alivian parcialmente con compañías incondicionales como los animalitos", agrega.

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"Somos muy cuidadosos antes de concretar una adopción. En muchos casos solo buscan un compañero de juegos para los chicos que durante este año pasaron mucho tiempo solos y en casa. Pero esa no es una razón legítima: adoptar una mascota es, ante todo, un gran acto de amor, de por vida y cargado de responsabilidad", destacó a LA NACION hace unos meses Sergio Moragues, director de Relaciones Institucionales de El Campito, por donde ya pasaron más de 500 perros que encontraron un nuevo hogar.

"Mi perro es parte de mi familia" se lee en un cartel de ingreso del balneario YES! Y así es. Porque a diferencia de lo que ocurría hasta hace unos años, cuando la mayoría se quedaba en perreras o en casas de parientes cuando llegaba el verano, ahora las mascotas siguen ganando terreno e, incluso, llegan a ser prioridad a la hora de elegir el lugar para vacacionar.