Uso, origen y polémica de la palabra ´woke’ en el polarizado debate político en EEUU

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Estados Unidos está sumido en una profunda lucha político-ideológica que abreva fuertemente de su pasado, se ha catalizado por momentos coyunturales recientes y tendrá, presumiblemente, nuevos impactos en el futuro cercano.

En esa pugna, conceptos como justicia social y racial, igualdad y equidad, democracia efectiva, libertad y seguridad, y el bien individual y común son claves, aunque son entendidos y abordados de modo diferente por los progresistas, los moderados, los conservadores y los que se colocan en extremos agudos a la izquierda o a la derecha.

Penn State student Zaniya Joe wears a piece of tape over her mouth that says
Penn State student Zaniya Joe wears a piece of tape over her mouth that says "Black Lives Matter" during a Ferguson protest organized by a group of Penn State University students on Tuesday, Dec. 2, 2014, in University Park, Pa. (Nabil K. Mark/Centre Daily Times/Tribune News Service via Getty Images)

Así, un término que ha sido usado de modo intensivo y frecuente, que ha desatado polémicas, es la palabra ‘woke’. ‘Woke’ es la conjugación en pasado de wake, que significa despertar o permanecer despierto, y que también se ha aplicado al acto de estar consciente o cobrar conciencia de sí mismo, de la realidad o de cuestiones específicas de ella.

La palabra ‘woke’ ha sido, en ese contexto, utilizada para aludir a quien se encuentra consciente de las realidades sociales, y en particular de sus injusticias y distorsiones y, también, de las posibles vías para corregirlas.

Es por ello que el uso de la palabra ‘woke’ en sí se ha convertido en campo de lucha y ha acumulado otras connotaciones.

Recientemente, por ejemplo, es usada por conservadores y la derecha radical para aludir a quienes, desde la izquierda y los entornos liberales pretenden “acallarlos”, “cancelar su cultura” o forzarlos a aceptar puntos de vista en los que no creen, e incluso dentro del campo demócrata ha sido usado en la confrontación entre moderados y progresistas para aludir al discurso de izquierda radical que supuestamente aleja o asusta a los moderados, como se evidenció en los dimes y diretes que la joven congresista demócrata socialista Alexandria Ocasio-Cortez tuvo con el veterano estratega demócrata-centrista James Carville.

Incluso el famoso quarterback Aaron Rodgers (de los Packers de Green Bay), usó negativamente el concepto de ‘woke’ para criticar a quienes le reprochaban no haberse vacunado contra el covid-19.

Orígenes y evolución del término ‘woke’

En principio, se afirma que el uso de ‘woke’ (o ‘stay woke’, que alude a mantenerse despierto o consciente) se habría comenzado a usar décadas atrás para aludir a la conciencia sobre la lucha política y social de los afroamericanos en contra del racismo, la segregación y la discriminación y en favor de las libertades civiles y la justicia racial.

‘Woke’ aludía, en el slang de comunidades afroamericanas, tanto al hecho en sí de mantenerse despierto como a su aplicación en términos de un despertar de la conciencia sobre la injusticia y el racismo. Además, se usaba también para aludir a sospechas de la infidelidad de la pareja.

El término ‘woke’, por ejemplo, lo mencionó a finales de la década de 1930 el músico de blues Lead Belly al referirse a su canción ‘Scottsboro Boys’, dedicada al proceso de nueve adolescentes afroamericanos acusados de violar a dos mujeres blancas, un juicio que estuvo plagado de injusticia y acusaciones fabricadas. Luego el término ‘woke’ fue usado por el novelista afroamericano William Melvin Kelly en un artículo en The New York Times en que criticaba la apropiación por parte de personas de raza blanca de palabras y expresiones propias de la cultura afroamericana.

El caso de los jóvenes afroamericanos conocidos como los 'Scottsboro Boys' en la década de 1930, acusados de haber violado a dos mujeres blancas en un proceso cargado de injusticia y alegaciones fabricadas, motivó una de las primeras alusiones al término woke, hecho por el músico afroamericano Lead Belly, que compuso una canción alusiva a ellos. (AP Photo)
El caso de los jóvenes afroamericanos conocidos como los 'Scottsboro Boys' en la década de 1930, acusados de haber violado a dos mujeres blancas en un proceso cargado de injusticia y alegaciones fabricadas, motivó una de las primeras alusiones al término woke, hecho por el músico afroamericano Lead Belly, que compuso una canción alusiva a ellos. (AP Photo)

Así, en ambas situaciones, el término ‘woke’ está vinculado tanto a la conciencia de la injusticia y la opresión que los afroamericanos han sufrido como a la conciencia de que su acervo cultural es importante pero bajo amenaza de dilución o apropiación abusiva por parte de los blancos.

Años después, ya en la década del 2000, artistas y compositoras afroamericanas como Georgia Anne Muldrow y Erykah Bady incorporaron esa palabra en canciones con carga política.

Y el término ‘woke’ cobró fuerza en 2014 luego de que el adolescente afroamericano Michael Brown fue tiroteado por la policía en Ferguson, Missouri, suceso que desató a la par disturbios y protestas a gran escala. Activistas antirracismo del movimiento Black Lives Matter usaron ‘woke’ para, nuevamente, aludir a la concientización sobre la injusticia racial, el racismo y a la necesidad de actuar para lograr respeto a la vida, equidad, igualdad y libertad.

La transformación de ‘woke’ y ‘wokeness’

Fue a partir de entonces, probablemente, cuando el término ‘woke’ empezó a cobrar notoriedad a gran escala, y fue usado tanto por activistas afroamericanos como por sus simpatizantes y detractores de raza blanca (produciendo críticas, como ya había alertado Kelly medio siglo antes de apropiación cultural).

El uso intenso del término llevó a que fuera incluido en el Diccionario Oxford de la lengua inglesa y el Diccionario Merriam-Webster señala que, tras ser usado en el activismo de Black Lives Matter, el término ‘woke’ cobró una connotación adicional al referirse no solo a estar despierto o consciente de la realidad adversa e injusta sino también a actuar para transformarla.

En ese contexto, el término ‘woke’ se usa también, más allá de la lucha específica de los afroamericanos, para referirse a ideas, personas o grupos progresistas que defienden e impulsan transformaciones sociales y luchan contra la injusticia, el abuso, el racismo y la desigualdad y que, en paralelo, encaran y critican a quienes ejercen o toleran esa opresión y se resisten al cambio propugnado por los progresistas. La palabra derivada ‘wokeness’ se aplica ahora a quien se encuentra en activo estado de despertar o conciencia en el sentido antes señalado, al fenómeno de practicar y propiciar el despertar al que alude el ‘woke’.

Pero ha sido también en años recientes cuando los términos ‘woke’ y ‘wokeness’ han comenzado a ser entendidos o usados con otras connotaciones e implicaciones.

Manifestantes rechazan el racismo y la brutalidad policiaca y exigen se quite presupuesto a las policías (Reuters)
Manifestantes rechazan el racismo y la brutalidad policiaca y exigen se quite presupuesto a las policías (Reuters)

La intensidad con la que activistas antirracistas como Black Lives Matter y grupos progresistas de otra índole (por ejemplo, los ambientalistas, quienes buscan la igualdad de género y defienden los derechos LGBTQ o quienes buscan una redistribución de la riqueza y una ampliación de los servicios públicos de bienestar social) luchan por sus causas y critican o interpelan a quienes consideran responsables de la existencia y persistencia de las lacras contra las que combaten ha sido denominada también como ‘wokeness’. 

Ello ha diluido un tanto el sentido afroamericano del término ‘woke’ y, por otro lado, otros han alegado que muchos de los practicantes recientes del ‘wokeness’ están más interesados en la viralidad de sus planteamientos en redes sociales y en los reflectores que atraen con discursos estrambóticos y no tanto en la acción rigurosa, efectiva y transformativa de largo aliento.

Una actitud ‘woke’ puede, así, ser aquella que activa, solidaria y críticamente denuncia y enfrenta la injusticia para promover una transformación de sentido social y tono progresista, pero también hay quien la entiende como la práctica de una suerte de teatralidad retórica, de confrontación por el hecho de confrontar (sobre todo en contra del conservadurismo o los estamentos de poder establecidos), incluso como una forma de imposición o intento de “cancelar la cultura” (cancel culture), un término muy usado en la derecha para señalar a quienes pretenden trastocar su forma de vida haciéndoles asumir valores o prácticas que les resultan ajenas o inaceptables.

Ciertamente, en ocasiones quienes claman que se “cancela su cultura” son quienes rechazan cambios como la garantía de derechos igualitarios para la comunidad LGBTQ, la defensa del medio ambiente mediante mayor regulación de contaminantes, el mayor control de las armas de fuego o la eliminación de prácticas de racismo sistémico, por lo que podría decirse que quejarse de una cancelación cultural es una forma de defender el mantenimiento de estructuras y conductas sexistas, homófobas, depredadoras del medio ambiente, de armamentismo social o racistas.

Así, desde la derecha ya se usan peyorativamente los términos ‘woke’ o ‘wokeness’ para una variedad de señalamientos o reproches, por ejemplo, para tachar de extremistas a quienes han exigido quitarle el presupuesto a la policía (defund the police) tras reiterados casos de brutalidad policaca y hostigamiento policial contra las minorías, para quejarse de que quienes aplican medidas de prevención del covid-19, como la obligatoriedad del uso de mascarillas o de la vacunación, vulneran la libertad individual, o hasta para estigmatizar a quienes promueven la empatía y la concordia en comunidades diversas.

En esos ejemplos, la impetuosidad o el afán transformativo contra la brutalidad policiaca o la promoción compulsiva del uso general de mascarillas son identificados como ‘wokeness’ y, al tratarse de asuntos que causan rechazo en el entorno conservador, ‘woke’ y ‘wokeness’ se han asociado con la “cancelación de la cultura” y el “corrimiento hacia el socialismo” en el entorno de la derecha radical y otros estamentos.

El término ‘woke’ es entonces actualmente usado en términos negativos por la derecha para aludir a quien desde la izquierda tiene un discurso de transformación amplia y progresista (y por ello indeseable en la mentalidad conservadora) y también para catalizar el miedo y la tensión que existe en la derecha radical ante el avance político de los afroamericanos y otras minorías o de visiones de izquierda que no se amoldan a los paradigmas.

Cuando el ‘woke’ se tornó pesadilla

La multitud de usos, connotaciones del término ‘woke’ lo han convertido en una suerte de arma arrojadiza en debates entre contrincantes político-ideológicos, progresistas y conservadores, e incluso entre los exponentes opuestos dentro del mismo bando, como son los demócratas de izquierda y los moderados.

Por ejemplo, el quarterback Aaron Rodgers, quien ha optado por no vacunarse contra el covid-19 pese a que la NFL tiene disposiciones al respecto, usó el término ‘woke’ para aludir a quienes lo han criticado por no aplicarse la vacuna.

Rodgers, quien recientemente dio positivo de covid-19 y dijo que por ello estaba “inmunizado” (en contraposición a vacunado) contó que optó por no vacunarse al darse cuenta de que es alérgico a un componente en las vacunas de Pfizer y Moderna y por desconfianza de la vacuna de Johnson & Johnson tras revelarse que produjo casos raros de trombosis. Y añadió que ello lo “puso ahora en la mira de la turba” del ‘wokeness’ y la ‘cancelación de la cultura’.

Aaron Rodgers, QB de los Packers de la NFL. (Getty Images)
Aaron Rodgers, QB de los Packers de la NFL. (Getty Images)

Con ello, Rodgers recurrió al término ‘woke’ para aludir a quienes critican a quienes no se vacunan y tratan de forzarlos a que lo hagan, lo que muchos entienden como una violación de su libertad y su derecho a decidir sobre su cuerpo (aunque ello con frecuencia tenga detrás elementos político-ideológicos e incluso creencia en teorías conspirativas).

Y, también, se dio el caso reciente de la discusión entre Carville y Ocasio-Cortez. El veterano estratega acusó a la ‘wokeness’ de la derrota del candidato demócrata a gobernador de Virginia, Terry McAuliffe. “Lo que salió mal es la estúpida ‘wokeness’… Algunas personas necesitan ir a un centro de desintoxicación de ‘woke’ o algo”, dijo Carville. Ello para afirmar que el discurso radical como la eliminación del presupuesto para la policía y otros argumentos de la izquierda progresista habrían alejado de los demócratas a votantes moderados y propiciado el triunfo en Virginia del candidato republicano, un estado en el que en 2020 el candidato presidencial demócrata y hoy presidente Joe Biden ganó por amplio margen.

Ante ello, la congresista Ocasio-Cortez reviró diciendo que “como la audiencia promedio de personas que usan seriamente la palabra ‘woke’ en una discusión política en 2021 son James Carville y los comentaristas de Fox News, eso explica lo que usted necesita saber”.

Es decir, Ocasio-Cortez señala que el uso de ‘woke’ actualmente se da solo o en su gran mayoría en el sentido peyorativo, desde la derecha (y los moderados que acaban apuntalando al conservadurismo) y como un ataque contra las posiciones y acciones progresistas.

Eso se redondea con la queja que formuló Ocasio-Cortez luego de que en medios y redes sociales se dijo que ella creía que McAuliffe perdió por no “ser suficientemente woke”. La congresista aclaró que ella nunca aludió al término ‘wokeness’ en su comentario, que aludía a que el caso de los demócratas en Virginia mostró que con una campaña moderada que no moviliza a las bases resulta difícil ganar una elección”. 

Y añadió que aludir al término ‘woke’ en referencia al activismo progresista protagonizado por los jóvenes resulta insultante para las personas de menos de 45 años. Ocasio-Cortez, así, vio también el término “woke” en su acepción negativa.

Al final, si bien es cierto que actualmente las palabras ‘woke’ y ‘wokeness’ son usadas en gran medida por la derecha como un término peyorativo y negativo en contra del progresismo, estas tienen aún el significado de despertar de la conciencia y de la lucha social con la que se aplicó, por ejemplo, en el contexto de las manifestaciones antirracistas y contra la brutalidad policiaca protagonizadas por Black Lives Matter. Algo que, al menos en sus tuits al respecto, Ocasio-Cortez no menciona.

En todo caso, si para algunos ‘woke’ alude al despertar a la conciencia y la lucha por un mundo mejor y para otros es un signo de confrontación o radicalización ominosa, ello no es sino un signo más de la severa polarización que se vive en Estados Unidos y de sus punzantes guerras ideológico-culturales.

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