US Open insólito: las escenas más impresionantes del temporal que castigó al Grand Slam neoyorquino

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La tormenta sobre el US Open: una noche insólita, con peculiaridades y hasta angustia
Frank Franklin II

La noche menos esperada para el US Open, en las afueras de una Nueva York que estaba siendo castigada por un vendaval climático que tuvo consecuencias trágicas, con la muerte de al menos 7 personas. En esta edición del cuarto Grand Slam de la temporada, el público volvía a disfrutar de los mejores del mundo, con excepción de ausencias forzosas (Roger Federer, Serena Williams, Rafael Nadal), pero pudiendo asistir a la competencia, en un marco distinto al del año anterior, con la pandemia a pleno. Y cuando había lluvia, quedaba el as en la manga de los estadios techados. Pero esta vez las previsiones de estructura ¡volaron por los aires!

En el centro de la ciudad empezaban a verse imágenes típicas de “El Día después de mañana”, la película protagonizada por Dennis Quaid, aunque sin congelamiento. En el USTA Billie Jean King National Tennis Center, a una hora de allí aproximadamente, lo insólito... (o no tanto). En el mismo complejo tenístico se veían imágenes surrealistas, como los puestos de venta ambulante desplazándose solos, llevados por las ráfagas de viento. La gente corría en busca de lugares seguros y algunos trataban de irse directamente, pensando que el regreso a casa era lo mejor y lo más urgente. Después se encontrarían con los problemas adicionales: ¿cómo volver si los medios de transporte no podían funcionar por las inundaciones? Un panorama de incertidumbre y hasta de angustia, para ellos y sus propios familiares en sus casas.

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“Era increíble. Escuchábamos la lluvia y no el impacto de la pelota de lo fuerte que era el temporal. Nosotros solemos alimentarnos de ese ruido al impactar la pelota, es parte del tenis, de las sensaciones personales, pero acá se escuchaba la lluvia”, reconoció el Peque Schwartzman luego de su victoria.

De pronto, comenzaron los posteos por las redes sociales. Algunos con imágenes de la locura que se vivía en el predio. Otros, con mayor humor, como el del extenista australiano Darren Cahill, al advertir en Twitter una foto de un hombre que sale...en calzoncillos. “Solo confirmando que este era mi compañero en el stand de esta noche, Jason Goodall se quitó el traje y los zapatos para desafiar la caminata desde Armstrong hasta el estadio Ashe durante la tormenta. El caos era real ya que ni una sola persona pensó que fuera extraño”, dijo Cahill sobre la foto.

Jason Goodall, listo para la travesía bajo la lluvia: el extenista Cahill hizo una broma al respecto
Jason Goodall, listo para la travesía bajo la lluvia: el extenista Cahill hizo una broma al respecto

Jason Goodall, listo para la travesía bajo la lluvia: el extenista Cahill hizo una broma al respecto

Filtraciones por todos lados. ¿Qué pasaba? Veamos un poco el escenario. Durante casi cuatro décadas, el estadio Louis Armstrong fue el court central del US Open. Las necesidades de remodelación del torneo, y de contar con una segunda cancha techada en un torneo que suele ser castigado por el mal clima, derivaron en su demolición y la construcción de un nuevo escenario en el mismo lugar. El nuevo Armstrong se inauguró en el Abierto de los Estados Unidos 2018, con un techo corredizo que parecía ideal para evitar más problemas las lluvias...

Y sin embargo, no fue suficiente. La tormenta obligó a suspender el partido que el argentino Diego Schwartzman y el sudafricano Kevin Anderson disputaban por la segunda rueda, en el primer cotejo de la sesión nocturna. Schwartzman dominaba el score por 7-6 (7-4) y 1-0, cuando se dispuso la interrupción del juego porque la cancha ya estaba demasiado resbaladiza, y después de dos interrupciones previas. En las tribunas, no había resbalones: directamente la gente se empapaba.

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¿Cuál era el problema?, ¿por qué entraba agua en un escenario techado? El Armstrong, vale consignarlo, no es un estadio completamente cerrado, sino que tiene varios paneles de ventilación, sobre todo en la parte superior, que presenta varias aberturas para el ingreso del público. También hay algunos espacios de respiración en la parte del techo. Suficiente para que el fuerte viento (con ráfagas de hasta 60 kilómetros por hora) llevara la tormenta hasta dentro de la cancha.

Llueve en el estadio techado: una jornada atípica en el US Open
Frank Franklin II

Llueve en el estadio techado: una jornada atípica en el US Open (Frank Franklin II/)

Un rato antes, desde la organización se había emitido un alerta meteorológico, con la presencia de relámpagos y un tornado distante a unas millas. Así y todo, se dispuso seguir adelante, con la esperanza de que la actividad podría continuar; de hecho, en el Arthur Ashe se pudo seguir jugando. Pero las filtraciones aumentaron y ya no hubo vuelta atrás.

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Un partido que fue una pesadilla

La primera suspensión parcial por la lluvia había llegado en el primer set, con el resultado 5-5 y 15-15 con saque de Anderson, cuando ambos jugadores le expresaron al umpire Nacho Forcadell que había agua sobre la cancha, lo que podía provocar alguna patinada y caída, sobre todo en la zona de los flejes, con una superficie más lisa. Ingresaron tradicionales los cochecitos secadores que tiene el torneo, y hasta se apeló al recurso más directo de secar los flejes con toallas.

Diego Schwartzman le pide al umpire que revise la humedad de la cancha; sucedió durante el tie-break del primer set
AL BELLO

Diego Schwartzman le pide al umpire que revise la humedad de la cancha; sucedió durante el tie-break del primer set (AL BELLO/)

Se volvió a jugar. Durante el tie-break, Schwartzman resbaló en el medio de la cancha al ir a buscar una volea en el octavo punto. El argentino reclamó y hubo otra suspensión para volver a secar la cancha. Sin embargo, pocos minutos después, al empezar el segundo set, otra vez había agua en la pista. Después de jugar tres puntos con el saque de Anderson, una tercera interrupción. Hastiado, el sudafricano tomó su bolso y se fue directamente al vestuario. El umpire le indicó al argentino que también esperara en los camarines.

Partido de tenis en estadio techado, pero con paraguas
Frank Franklin II

Partido de tenis en estadio techado, pero con paraguas (Frank Franklin II/)

Mientras la lluvia continuaba y se formaban enormes charcos a lo largo del complejo, se dispuso una reprogramación. Tras consultar a ambos jugadores, se decidió mudar el partido al inmenso Arthur Ashe, para terminarlo a continuación del cotejo entre Stefanos Tsitsipas y Adrian Mannarino. Y allí el Peque consumó su victoria por 7-6 (7/4), 6-3 y 6-4 y el pase a la tercera rueda, etapa en la que se medirá con el eslovaco Axel Molcan (138°).

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