Unicef: las fiestas de fin de año en el Caribe de Nicaragua tienen otro ambiente

Agencia EFE
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Managua, 31 dic (EFE).- El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) relató este jueves que la alegría de la Navidad y de las fiestas de fin de año en la Costa Caribe de Nicaragua "tienen otro ambiente", tras ser azotados por dos huracanes el mes pasado.

"La Navidad y las fiestas de fin de año para muchas comunidades de la Costa Caribe Norte de Nicaragua tienen un ambiente diferente. No hay árbol decorado, ni sopa, ni "queque" (pastel)", narró la Unicef en un escrito fechado el 30 de diciembre, en el que comparte fotografías en las que se observan aún los estragos causados por los huracanes Eta e Iota.

En las mesas tampoco están los platos típicos que acostumbran a hacer las familias caribeñas para celebrar estas fiestas, refirió la Unicef.

La Región Autónoma del Caribe Norte de Nicaragua, la más pobre y aislada, y de unos 500.000 habitantes, en su mayoría indígenas, fue la zona más afectada por el paso del huracán Eta el 3 de noviembre pasado, y de Iota el día 16 del mismo mes, ambos en categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de 5.

LA COMUNIDAD INDÍGENA SE PARTIÓ EN DOS

Según Unicef, los dos huracanes dejaron daños a la infraestructura y afectaciones psicológicas especialmente en la niñez.

"En algunas comunidades no hay casas, cocinas o iglesias en las que las comunidades pueden reunirse y compartir con los primos, amigos y demás familiares", afirmó.

En la comunidad de Haulover -a unos 45 kilómetros por agua desde Bilwi, principal ciudad del Caribe Norte-, por donde entró el huracán Iota, 285 familias han retornado de los albergues para reconstruir sus viviendas con láminas de zinc que han recibido de parte del Gobierno y ripios de madera que dejaron los huracanes.

Sin embargo, advirtió Unicef, no tienen acceso a agua segura y el agua para tomar es enviada por lancha por el Gobierno Regional desde Bilwi, Puerto Cabezas.

Unicef recogió testimonios de los habitantes en la que expresan su tristeza por no tener un lugar digno donde compartir las fiestas de fin de año,

En Haulover, la escuela que albergaba a 135 niños y niñas, quedó en escombros, el área de juegos que era uno de los espacios preferidos desapareció, y la comunidad, como es llamada por sus habitantes, cambió al quedar partida en dos, describió Unicef.

"Hoy la llaman Haulover uno y Haulover dos. Esta separación ha generado una ruptura social y una nueva organización comunitaria", señaló.

La clínica, la escuela y la iglesia de Haulover quedaron "en el suelo por los fuertes vientos con los que entró Iota a la pequeña isla, situada entre el mar y una inmensa laguna", de acuerdo con la información.

EJECUTAN PLAN DE RESPUESTA A LA EMERGENCIA

"Desde Unicef hemos integrado en nuestro plan de respuesta a la emergencia el componente de protección que ha tenido como uno de sus objetivos la instalación de espacios amigables para generación de procesos de apoyo emocional para niños, niñas y adolescentes en las comunidades", dijo la especialista en Protección de Violencia contra la Niñez, María Lily Rodríguez.

Haulover, que una vez fue considerada un paraíso tropical, necesitará mucho apoyo para que las familias recuperen sus medios de vida y reconstruyan su comunidad, según Unicef, que brindará asistencia en agua saneamiento e higiene, protección y educación para ayudar que niños, niñas, adolescentes y sus familias puedan construir su futuro.

"Como primera medida instalaremos un espacio temporal de aprendizaje para que los niños y niñas puedan iniciar el año escolar en febrero como todas las demás escuelas. Esto permitirá que no haya un atraso en su aprendizaje", anunció el especialista en educación de Unicef, Jorge Hernández.

En Nicaragua los huracanes Eta e Iota afectaron a 1,8 millones de personas, de las cuales 720.000 son menores de edad, según datos de Unicef.

El Gobierno de Nicaragua estimó en 742 millones de dólares las pérdidas causadas por los huracanes, que además dejaron 21 muertos, sin incluir al menos siete víctimas, tres de ellas durante el paso de Eta, que no son reconocidas por las autoridades.

(c) Agencia EFE