La única salida para muchos exguerrilleros colombianos es volver a delinquir

En 2016 el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron el acuerdo de paz que ponía fin a un conflicto que se había iniciado en 1960. Comenzó después un proceso para el abandono de las armas y la reintegración de los guerrilleros en la vida civil.

Sin embargo, tras la desaparición de las FARC unos 13.000 combatientes no encontraron ninguna manera legítima de ganarse la vida y muchos volvieron a delinquir. Algunos de ellos recurrieron a la violencia y otros se han integrado en el negocio de la droga.

El acuerdo de paz había previsto un programa de desarrollo rural para reemplazar la producción de drogas en Colombia por actividades agrícolas legítimas, pero no ha habido apenas disminución de la producción de coca, planta de la cual se obtiene la cocaína mediante un proceso químico.

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