Una primera cita entre tigres termina en muerte en el Zoo de Londres

La tigresa Melati | imagen London Zoo, Tiger Territory

Lo que debería haber sido el primer paso para emparejar a dos ejemplares de tigre de Sumatra (Panthera tigris sumatrae), uno de los felinos más amenazados de extinción en todo el planeta, ha terminado de forma dramática en el Zoológico de Londres. Los responsables de las instalaciones británicas han publicado un emotiva nota de prensa en la que anunciaban la muerte de Melati, una tigresa de 10 años, a manos del que debería haber sido su compañero, Asim, un tigre de 7 años procedente de otro zoológico de Dinamarca. A los pocos minutos de entrar en contacto, Asim se abalanzó contra la tigresa sin que los cuidadores del Tiger Territory pudieran evitar la muerte final de la hembra.

“El viernes fue uno de los días más difíciles de nuestra larga carrera trabajando con animales. Comenzamos el día con nervios, entusiasmados porque nuestra hermosa tigresa de Sumatra, Melati, tuviera la oportunidad de convertirse en mamá nuevamente. Diez días antes, un atractivo macho había llegado de Dinamarca, como parte de un programa de reproducción de la especie en toda Europa. Desde entonces, la pareja había estado viviendo juntos, separados por una malla, ambos parecían estar cómodos e incluso desayunado en una ocasión a pocos metros de distancia”, señalan en el comunicado los responsables del Zoo.

En el texto donde explican lo sucedido, los cuidadores de los tigres indican que la pareja estuvo diez días en recintos cercanos, separados por una valla de seguridad y que, tras ese tiempo de introducción, decidieron que había llegado el momento de presentarlos. En redes sociales se ha criticado esta decisión, y muchos consideran que fue prematura.

Para analizar más detalladamente el suceso, contactamos con Antonio Osuna Mascaró, Doctor en Paleontología por la Universidad de Granada, máster en Neurociencia y Biología del comportamiento, y uno de los biólogos más conocidos en la red por su divulgación científica.

El primer encuentro se produjo después de 10 días de observaciones de su conducta conjunta | imagen de la tigresa Melati, London Zoo, Tiger Territory

La primera cuestión que surge es cómo saber si los tigres estaban preparados, qué métodos se utilizan para decidir que una pareja está lista para conocerse e iniciar los cortejos de apareamiento. “Para analizar el comportamiento animal es habitual acudir a lo que se conoce como etogramas”, explica Osuna. “Se analizan horas y horas de grabaciones de los tigres y se codifica cada actividad o conducta de interés. Cada etograma incluye una serie de comportamientos ya preestablecidos y los investigadores que observan, anotan el momento y el número de veces que los animales realizan esos comportamientos. Por ejemplo, si uno de los tigres mira al otro, se contabiliza, si se acerca y olisquea, se anota el tiempo y se contabiliza. Estos etogramas son los más frecuentes en estos casos, aunque la nota del Zoo de Londres no aclara cuál fue el método que utilizaron para decidir que ambos tigres ya estaban listos para su primer encuentro”.

La tigresa Melati llevaba en el zoo durante mucho tiempo, y ya había tenido cachorros dentro de las instalaciones gracias a otra pareja. El que debía ser su nuevo compañero, Asim, un tigre de 7 años, llegó de Ree Park Safari a Dinamarca el 29 de enero. Muchos aseguran que 10 días fue un periodo insuficiente y que deberían haber esperado y estudiado más sus reacciones antes de presentarlos. Sin embargo, los propios expertos del zoo explican que todas las conductas que observaron durante esos diez días eran propicias para el encuentro. “Vimos muy buenas señales, y se realizaron muchos ‘resoplidos’ por parte de Asim, que es un sonido feliz que suelen emitir los tigres para que los demás sepan que tienen buenas intenciones”.

Los responsables explican que “después de una observación cuidadosa, todos estábamos seguros de que era el momento adecuado para presentar a Asim a Melati. Con más de 120 años de experiencia colectiva manejando tigres entre nosotros, incluso con el beneficio de la retrospectiva, hubiéramos tomado la misma decisión nuevamente en función del comportamiento observado”.

Indice de violencia letal intraespecífica | Gómez, Verdú et al, Universidad de Granada (UGR)

“Claramente hubo un error en sus observaciones y protocolos”, opina Antonio Osuna, “pero es difícil de identificar cuál fue, sobre todo en especies de felinos que, aunque no son de las especies más violentas, sí que son muy territoriales”. En este aspecto, el biólogo granadino, destaca uno de los estudios más importantes que se han publicado en las últimas décadas sobre violencia letal intraespecífica, es decir, muertes causadas por miembros de la misma especie.

En el artículo, publicado en Nature, se introducía a los seres humanos dentro del índice de violencia que les corresponde como especie, comparado con el índice intraespecífico de otros animales. Este porcentaje nos muestra el número de muertes causadas por miembros de una misma especie, asignando a los tigres un índice de violencia letal intraespecífica del 0,88%, lo que quiere decir que de cada 100 tigres, solo un 0,88% mueren a manos de otro tigre.

El índice que el artículo asigna a los mamíferos en general es de un 0,3%, lo que sitúa a los tigres por encima de la media, pero aún así poseen el índice de violencia letal intraespecífica más baja de todas las especies dentro del género Panthera, y por supuesto, muy por debajo del alto índice de los seres humanos que, incluso en estos tiempos civilizados, se eleva hasta el 2,2%. En definitiva, los tigres no son una especie excesivamente agresiva y violenta con otros ejemplares de su misma especie, pero su territorialidad hace que, en determinadas ocasiones, se puedan producir encuentros letales.

Otra de las críticas que se ha realizado al Zoológico de Londres es no haber estado lo suficientemente preparado para reducir a cualquiera de los tigres, en caso de que el encuentro no saliera como estaba previsto. Los responsables han descartado este aspecto explicando sus preparativos y las dificultades de detener a un tigre cuando ya está en plena acción. “El equipo no iba con las manos vacías. Teníamos extintores de incendios, instrumentos de viento, mangueras y bengalas preparadas para distraerlos si el encuentro daba un giro peligroso. También teníamos dardos tranquilizantes, pero en realidad son poco eficaces en estas situaciones, incluso si acertando al tigre correcto, tardan hasta 30 minutos en hacer efecto”.

Por supuesto, los primeros encuentros siempre conllevan riesgos y quizá los etogramas y estudios de su comportamiento conjunto deberían haberse extendido durante más tiempo, pero hay que entender que la trágica muerte de Melati a manos de su compañero es algo inusual, un hecho aislado frente a las docenas de apareamientos exitosos. En el propio Zoológico de Londres se habían conseguido otros cinco cachorros de tigre de Sumatra gracias a otros encuentros sin problemas. Desafortunadamente, la supervivencia de muchas especies amenazadas por todo el planeta depende de programas de apareamiento en cautividad que ayudan a conservar especies en peligro de extinción.

Referencias científicas y más información:

José María Gómez, Miguel Verdú, Adela González-Megías & Marcos Méndez “The phylogenetic roots of human lethal violence” Nature volume 538, pages 233–237 DOI:10.1038/nature19758

Comunicado del Zoo de Londres: Reflecting on a difficult day – the events at Tiger Territory

Gracias, especialmente a Antonio Osuna, @BioTay, por atender a nuestras preguntas.