Una desagradable sorpresa con su Airbnb destapó una estafa a gran escala

Una desagradable experiencia llevó a esta periodista a descubrir una red de estafas en Airbnb. Foto: Getty Images.

Allie Conti había destinado unos 1,200 dólares para reservar un alojamiento de Airbnb en Chicago, pero cuando llegó a la ciudad cayó en la cuenta de que había malas noticias para ella.

Poco antes de presentarse con sus dos acompañantes en el apartamento escogido y previamente pagado en North Wood Street, esta mujer recibió una llamada con un código telefónico de Los Ángeles.

“Llegó unos diez minutos antes de que hiciésemos el check in —relata—. Estaba sentada en una cervecería a la vuelta de la esquina del piso que habíamos escogido, cuando el hombre al otro lado de la línea me comunicó que había que cancelar nuestra estancia. El huésped anterior había dejado caer algo por el inodoro y había dejado el piso inundado de agua, explicó. Disculpándose, prometió permitir que nos quedáramos en otra casa que esa persona tenía hasta que pudiera acudir a un plomero”.

Da la casualidad de que Conti es redactora en la revista Vice, por lo que ella misma se ocupó de dar cuenta de lo sucedido y de denunciar una modalidad de estafa que pudiera seguir afectando a otros usuarios en todo el mundo.

Básicamente se trata de que, a pesar de que le prometieron un piso “más grande” y que mediaba un acuerdo por escrito del anfitrión, el lugar al que los condujeron resultó mucho peor de lo que habían imaginado.

“Aunque tenía tres pisos y era bastante grande, casi todo lo demás parecía fuera de lugar —cuenta—. Todo estaba bastante sucio, y había un agujero enorme en la pared”.

A Allie Conti no le quedó más remedio que reservar sus noches en un hotel y tener que admitir que le devolvieran apenas 399 dólares del total previamente pagado.

Una situación recurrente

Lo siguiente fue enterarse de que esto no solo le había ocurrido a ella, sino que muchos otros clientes de la plataforma habían tenido que pasar por situaciones semejantes, todos víctimas de una modalidad de estafa en la que las compañías de alquiler se hacen pasar en Airbnb por propietarios individuales, a partir de identidades falsas.

Tras haber “enganchado” al cliente y recibir el pago anticipado, estos defraudadores le comunican el día de su llegada que la reserva ha tenido que ser modificada por razones de último momento, colocándolos en un sitio de menor calidad y quedándose con el importe abonado.

“La mala noticia —continúa— fue que sin saberlo me topé con una red nacional de estafas que parecía abarcar ocho ciudades y casi 100 propiedades.”

Mujer acude a su teléfono inteligente para organizar sus vacaciones a través de la plataforma Airbnb. Foto: Getty.

 “Teniendo en cuenta la laxa aplicación por parte de Airbnb de sus propias políticas, ¿quién podría culpar a los estafadores por aprovecharse del nuevo mundo de las plataformas de alquiler a corto plazo? —se pregunta—. Ellos tenían todas las razones para creer que podían actuar con impunidad”.

Sus consejos

En su artículo para Vice, Conti recomienda que los clientes contacten con el propietario, justo antes y después de haber seleccionado un alojamiento y realizado el depósito.

Lo siguiente debería ser sobreponerse al cansancio y a la indignación, y contactar con urgencia a la plataforma de reservas para hacerle saber que la suya ha sido modificada.

La propia plataforma les advierte a los usuarios que no tienen por qué aceptar un cambio de alojamiento y que, si no hay otra opción, lo aconsejable es cancelar la reservación en su totalidad para poder reclamar a tiempo el reembolso completo.

También se recomienda tener constancia escrita de todas las comunicaciones con la plataforma y con el propietario. Cualquier reclamación debería hacerse no después de las 24 horas posteriores a la entrada prevista en el alojamiento.

Para estar mucho más consciente de las características del lugar que pensamos reservar para nuestras vacaciones, lo ideal sería verificar el perfil del sitio y los comentarios que antiguos inquilinos dejaron en la plataforma.

De manera que Allie Conti no guarda un grato recuerdo de aquel viaje a Chicago.  Su plan con sus amigos era asistir al festival de música Riot Fest, y así lo hicieron, solo que antes tuvieron que pasar por momentos de mucho estrés e indignación.

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